Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Cōnsēnsus...



Y me entregaré a Ti, 
siendo la voluntad de tus deseos hecha carne, 
deshaciéndome en los jugos de mis melazas, 
concedidos a la dureza de tu aguamiel…, 
atrapándola 

antes de licuarse, de desleírse… 

Antes de formar parte de mí, 
antes de ser yo parte de Ti. 

Y en ese último embate con el que me perfores; 
en ese último suspiro en el que tu mirada y la mía se delaten
mutuamente; 
en ese último hálito de vida envuelto en esos gemidos, 
en esas respiraciones entre cortadas, 
en tus palabras alabadas, en las mías maldecidas…
 cuando inmovilizada bajo tu peso, 
asida por las muñecas, 
enredada en tus caderas… 
nos bendiga la lujuria desmedida…


" Cōnsēnsus" en latín significa consenso.

martes, 19 de marzo de 2019

Tomará de Mi Esencia...

pues he ante Él la sierva del Señor. 

Peter Basch, Julie Newmar, 1950s 

Prosternada, 
rendida en pleitesía, 
consagrada a Su adoración... 
mi cuerpo se ofreció en conmemoración Suya. 

Mi melena se ensortijó en Sus Manos como un ramal. 
Se asió como fuego a hoja seca y, 
 en un impulso, 
 mi rostro quedó yaciente en el roce caliente y erecto de Su Piel. 

Su Balano se hizo sitio entre mis labios, 
como el cuerpo comulgado del Señor, 
ungido en mi saliva, 
entroncado hacia mi garganta en una agónica sensación 
arrojada sobre un delirio de lágrimas nacientes. 

Mi mirada se cegó en la oscuridad de Su Carne, 
 en el plañidero ósculo de sentirLe en lo más hondo, 
en el tiritar de los dientes 
y en el látigo coruscante de mi lengua que, 
ávida, 
dibujaba senderos circulares alargando el camino que tañía Sus Entrañas. 

Me hice cáliz bendecido de la savia exulta de Su gozo. 
Fui hembra comulgada y santificada en la cruz de Sus Piernas, 
en el atabal de Sus gemidos 
y en el improperio de Su Verbo. Y di gracias...

Gracias, Señor por la exaltación de Mi Ser, 
en la beatificación de Mi Sentir... 
Por ser Obra en Sus Manos.
Aquí tienes mi deseo...
A Tus Pies, Mi Señor.



Toma y bebe de Mí, 
porque esta es Mi Sangre, 
Sangre de la alianza nueva y eterna, 
que ha sido derramada por ti... 
para gozo de Tu Señor.


jueves, 7 de marzo de 2019

A Su Voluntad, mi vuelo...

Respiré hondo. Le observaba desde la otra parte de la sala, ajena a la cháchara de otras invitadas. Mi mente estaba no demasiado lejos de ahí. Mi sonrisa suavizaba mi ensoñación. Solo tenía ojos para Él, y con Él, mi pensamiento.

Sé que me observaba muy atentamente. Ahí, de pie, en medio de alguna cuestión más o menos importante. Una mano se turnaba entre su bolsillo y la copa de cava que mantenía en la otra. Una amplia sonrisa. Un giro de cabeza y Su Mirada se clavó en mí.
Volví, turbada, mi atención a la conversación. Apenas duró unos minutos hasta que Él se situó frente a mí.




Fue mirarLe a los ojos y sentir Su Fuego...

Entonces, no dudó. No existe eso en Él. Acercó Su Boca a la mía, sin levantar Sus Manos de los brazos del sofá, acariciando la punta de mis dedos. Rozó suavemente mis labios. Los Suyos se entreabrieron. Su Aliento ya me quemaba. Mi cuerpo entero respondía a su cercanía.
Instintivamente, imaginé la erección de Su Sexo. Mi sangre empezó a arder, a agitarse en mis venas, haciéndome latir el corazón con fuerza y sentir una llamarada desde los pies hasta la cabeza.

No sé si fue Su Lengua o Su Boca entera la que me invadió primero. Solo sé que me enervó, que me encendió, que empecé a mojarme con solo esa acción. Esa sensación, real, creció cuando Se acercó hasta mi oído, rozándome el cuello. El tacto de Su Barba era una caricia densa, impregnada de aroma. De Su Aroma, de Su Intensidad, de Él.

Vas a ser una nena complaciente, me dijo. No cabía vacilación. La respuesta solo podía ser sí. Era la que quería escuchar pero no fue la que oyó.

Su Nena es la que ha de serme complaciente, Le respondí sabiendo ambos que me refería a Su Miembro. Me mordió el lóbulo de la oreja. Lo seréis, sentenció.

Me tomó de las manos y me invitó a ponerme en pie, pegándome a Él, con mis manos y Las Suyas entrelazadas a mi espalda. Noté la respiración, el firme de Su Pecho en ella y, también, Su Erección contra mi cuerpo.
Me volvió a besar, como Él sabe besarme, como si en cada beso robara mi voluntad. Un hilo de saliva se negaba a separar nuestras bocas.  Usurpé el espacio de La Suya. Me hice con Su Lengua. La tomé entre mis labios y absorbí. Sé que le vuelve loco. Su Imaginación vuela y es el mismo efecto que sabe sentirá entre sus piernas.
Sí, soy complaciente. Percibí el tacto de Sus Cuerdas hilvanando mis muñecas, el signo de acatamiento gobernando mi mente...  y mi cuerpo... al tiempo que Su Mano tomaba mi latido... Y, en mi Entrega, volé en Su Perversión.




miércoles, 27 de febrero de 2019

Entrando a matar...


Te observo, ahí, relajado, con tu sonrisa de canalla dibujada en el quicio de tu boca, mirándome y diciéndome con la mirada que estás para otra batalla. Y yo, lejos de reblar, te tiento desde mi burladero, al lado de la puerta. No dejo de mirarte y contoneo mi cuerpo como quien no quiere la cosa.

Juego con tu camisa y doy varias vueltas… bailando por bulerías. En un desaire, la despliego como un capote y me doy la buena suerte echando la montera hacia atrás. Me muestro torera, sacando pecho, induciéndote, con arrojo y de frente, esperando que arranques y hacerte el pase de chicuelinas con el que me gane las orejas y el rabo por la mejor de las faenas entre tu carne y la mía, entre mi boca y la tuya, embistiendo tú con la furia salvaje de un pura raza, con la sangre cargada y sin miedo a morir entre mis piernas mientras en un renuncio te me clavas hasta el alma, dejándome follada de muerte sobre la arena de nuestra cama. Triunfante, con el mejor par de banderillas, escupes tu victoria y, agarrado a mis caderas, te marcas el paseíllo coronando mi nombre.


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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.