Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

domingo, 13 de enero de 2019

Luz de Mi Señor...


Existe un latido en mi alma. 
Impulso que me eleva, 
caricia perpetua en el fondo del ser 
abierta como flor de espino blanco. 

Arrebatos de piel y sentido 
dibujados por Ti, 
Mi Señor, 
como rocío al borde de mis labios. 

Eres esa Luz que me inspira, 
desprendedora en mí del aura mística 
engendrada del Ánima. 
Revoloteo de una emoción consentida, 
entregada como rezo y plegaria a Ti, 
Mi Señor, 
siendo mis rodillas clavadas en tierra, 
inicial y postrero gesto de mi Entrega 
y ahinojado mi ser ante Ti.



miércoles, 2 de enero de 2019

Valquiria...

Me subí a sus caderas como quien se sube a la grupa de un caballo salvaje, con el vértigo a flor de piel y entrecruzado entre mis piernas. Respiré el veneno de su mirada, bebí del fuego de su boca... y sentí en mis entrañas su hombría rompiéndome la carne, abriéndome en canal con la fuerza de un puñal que yo misma conducía directo al fondo de mi ser, untándolo de mi pecado, de las mucilaginosas esencias que bullían entre los pliegues de mis labios, henchidos al gozo de aquellos rítmicos vaivenes a los que me aferraba como amazona experimentada, de los que él gozaba como preso que conocía que en su entrega estaba su victoria. 


Me dejaba llevar en aquella libertad de sentirle a mi modo, de saber que usándolo así yo era la vaina en la que se enfundaba erecto y perfecto, que la fuerza de cada uno de mis impulsos lo enervaban, le izaban sobre su propia carne, con la lascivia de quien se deja hacer con el egoísmo de darlo todo... hasta perder el penúltimo aliento en el aliento de otro. 

Me bebí sus jadeos. Clavé mis uñas en la tibieza de su piel... en el exudo de su deseo. Lamí su boca como quien lame heridas y me tomé su lengua como si exorcizara sus demonios. Era una danza de fricciones, de cuerpo contra cuerpo en batalla carnal... hasta perder el sentido en el zenit de un pequeño infinito de convulsiones donde, rendidos, extasiados, perdidos en ese sinfín de sensaciones dejábamos la ventura de sernos en el consentido del otro, respirándonos, buscando ese hálito de vida que parecía evadirse como un último latido antes de la muerte súbita...

jueves, 20 de diciembre de 2018


Una Navidad más, un fin de año más... 
que nunca parece que va a llegar y cuando menos pensamos, se ha pasado. 
De nuevo, antes de nada, deseo agradecer todos los días que me habéis acompañado, 
todas las horas que hemos compartido; 
todos esos momentos de deseo y de pasión 
que hemos disfrutado a través de nuestras letras 
como una proyección de nosotros mismos.
Gracias infinitas por estar a ese otro lado de la pantalla,
por ser vosotros, vosotras, sin dobleces,
con la esencia a flor de piel,
brotando hacia adentro, 
hacia el alma...
aunque sea de Pecado.

Sed felices, siempre os lo digo, pese a sombras, con todas las  luces,
abriendo el pecho para que todo colme, y vibrar,
vibrar con la intensidad que os hace únicos, únicas...
y

FELIZ NAVIDAD 
PRÓSPERO AÑO NUEVO 



viernes, 14 de diciembre de 2018

Amén...

Su dedo se fundió en el centro de mis labios, sellando un silencio habitado de aliento calmo, mientras mi cuerpo aún tremolaba entre sus brazos, y, en el péndulo de mi oído, reverberaban sus suspiros, expiados desde la agitación de su pecho. 


No dejaba de sentir su piel pegada a la mía, la reverberación de su carne en el ancho pliegue al final de mi espalda, como un gigante arremetiendo lentamente, rematando cauces y canales que se erigían rebeldes a las aguas, que habían sido invadidos con paciencia, con tiempo... con el deseo mesurado y latiendo en aquella vorágine de pieles encendidas. 

Mi lengua se hizo parpadeo en la yema de su dedo, señal de falange queda, y su sonrisa estalló en mi nuca produciendo el escalofrío que me inspiró a arañarle con los dientes. Su protesta se convirtió en la señal que marcó mi palpito erecto, que me retorció dulcemente como culebra mansa para girarme en el grado sumo, ahí donde mis piernas eran dos raíles paralelos a la cruz de su brazo, a la abertura de su mano y a la aguja de sus dedos separando mis labios; los que nacen en el norte, húmedos y henchidos, los que esconden perlas rosas que crecen al destino de los roces, que lloran placer en el punto culmen, en el grado de maduración perfecta de la entrega...; los que se embeben de él y los que se derraban como un bautizo de pecado sacro en los panales de su boca... como un amén.

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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.