Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Ignota de Ofitas...



Declama siendo perfil en los aromas de sus aristas,
en los vórtices que no yerran
y que cruzan las yemas de sus falanges.
Me sentí hiedra enroscada en los pilares de sus peanas,
en las cruces de los horizontes de sus cardinales.

Ignota de Ofitas

deslizándome entre los cálices de sus labios.
Compartí sus verbos en hálitos alabados
de esta lujuria desmedida de carne eterna.

Sacro Ofidio, 
libérame, los pies de su lábaro,
de estas ligaduras,
encintadas sogas de sauces,
que me desnervan estas ansias
desmembradas de piel salina.

Sierpe sacra de profeta.
Maldecida por impuros.
Predicada por herejes.

Silente bífida de Pecado
enclavada en mis entrañas,
encastrada en sus pupilas,
arremetida de lascivia,
preñada de deseo…

Grial de redención.


jueves, 17 de noviembre de 2016

Lava Blanca en Tierra Regia...

Me subo a tus caderas, 
abierta como flor ante la lluvia, 
y te clavas entre mis muslos, 
adentrándote en el fondo, 
sepultando tus raíces llenas de savia, 
de esencia fecundadora de placer. 

Nos bañamos en deseo y lujuria. 
Nos perdemos en alientos sobreseídos, 
desvanecidos mutuamente mientras mis latidos, 
pulsiones rítmicas, 
cabalgan bajo los montes alejados de Venus 
cuyas vías, 
como lindes fértiles,
se cierran a tu tronco. 

Te elevas desde tus ajustes. 
Me hundo desde mis apoyaduras. 
Nos somos en ese momento 
en el que me abro a tus cierres;
y tú, 
gritando los gemidos, 
susurrando mi nombre entre dientes, 
desvirgando palabras 
que de sucias son acicates de esta danza eterna
en el instante,
te deshaces en lava blanca 
que riega mi tierra inculta, salvaje, regia...

martes, 8 de noviembre de 2016

Mi Carne en Tu Carne...




Gaviotas en pulsos encordados
van agitando tempestades de Luna,
trazan vuelos de Ícaro danzando
entre las alburas de la piel
y abren fuegos en la confitura de las yemas
que rasgan hasta la desnudez más henchida.

Calla el yugo que vence el aliento
emergiendo así la derrota concedida
desde la voluntad a manos abiertas.
Se exhalan herejías entre los labios,
se maldice en nombre de lo supremo,
pecado de ser carne en tu carne
reviviendo sensaciones exhumadas.

Rezuman nuestros cuerpos el salitre del deseo, 
copulan en el fértil campo de los placeres carnales. 
Hierve la sangre en torrentes de hálitos sin mesura 
vertidos en este santo grial colmado de incendios 
que rompen y consagran la caridad ensalzada, 
arremetiendo con impulsos robados en el cáliz profanado 
cual peregrinaje de suspiros lacrimosos.




 - En la Abundancia de dos Manos -

martes, 1 de noviembre de 2016

BlasfeMío...


Están tus ojos vendados por la seda de mi lujuria, 
que te cruza el pecho, de lado a lado, 
en los pulsos de fuego que mi boca irradia. 

Finge tu boca el alarido de la calma 
propagada en hálitos de ceguera 
que guindan el centro de tu centro, 
axiomas de axiomas, 
apotegmas de adagios 
de tu cuerpo febril del mío.

Te entregas al ímpeto contemplado 
como la santa justicia sin juez, 
al páramo donde mis blasfemias oran 
al son de las insolencias de tu bálano, 
profanador y soberbio.


4-octubre-2016

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

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Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.