Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Áspides...


La Devoción se venera
entre los velos arrizados
de esta Sierva que a tus pies se yergue.
Contorsión dorsal de espinas
que arguyen un Único Deseo.
Ser...
(NOS)

Áspid de Reina.

Hierve fuego en la entrañas.
Lava de tósigo sacro.
Hálito venerado...
Sin dioses.
Enroscado el Deseo.
Hebras de piel
prendidas a esta Alianza.

Sínodo de dos yedras.
Tu Carne.
Mi Carne.

Salvajes.
Indómitas.
Entregadas.
Áspides derramadas.
Consagradas.

Se baten
la Palabra y el Verbo,
la Ofita y la Serpiente.

La Hembra.
La  Mujer.
La que repta y no se humilla.
El Latido y la Pulsión.


jueves, 1 de noviembre de 2018

Sarmiento de Tu Vid...


Me declaro Hembra...
del sagrado vínculo que une algo más que Tu Piel a la esencia de la mía,
a todas las plegarias que renacen en mi piel como dogmas de Tu Fe.

Me tomas,
en mi ofrenda,
como sarmiento en flor,
abriendo todos mis tallos,
desatando la savia que vibra en mis venas
y me enarbolas en Tu Piel como sayo que te viste:
Pámpano crecido a Tu Soberana luz.

Ahí, en ese amalgamar
en el que Tu Sentir es el allegro de mis caderas
y el aliento en clave de la tibieza de mi alma,
me enredas a un abismo donde mi sino se casa en los bordes de tus pies,
en la media cruz de Tu envés,
cuando suspiro Tu Nombre germinado desde mis adentros;
con la piel tamizada de Tus Huellas donde reverbera la necesidad de otorgar;
la dádiva engendrada desde las entrañas
como vuelos de mariposas que se amarran a las espinas de mis anclajes,
los que me elevan desde el suelo
cual ola preñada hasta la comisura de Tus Labios
donde me derramo...
inundándoTe.





domingo, 21 de octubre de 2018

Solemnități...

Te amo desde abajo, 
desde la solemnidad, 
desde donde ama la tierra, 
al borde los abismos, 
con el sentido partido en dos, 
cerrada de muerte, ebria de vida. 

Dejo que mi piel te rinda culto: 
vibrando en cada poro, 
 lacerando toda llaga que no lleve Tu Nombre. 
Ahogo todos mis susurros en la palma de Tu Mano: 
Entrega profunda sin desatino, 
a conciencia, con condescendencia, 
con serena templanza. 

Y pronuncias mi nombre 
como Hembra de tu Doma 
en la puerta de Tu Templo.


sábado, 13 de octubre de 2018

Así... A veces...


A veces te siento y otras, simplemente, te imagino. A veces, con los ojos cerrados y otras, con los ojos bien abiertos. A veces siento el contacto de tus manos abriendo mis muslos, buscando el infiel encanto de un sexo húmedo y vibrante, acariciado por vellos que se escarchan y se desmoronan al contacto del calor de tu boca, del roce de tus labios y del zarandeo de tu lengua… Me imploras y demandas placer… Mi cuerpo se entrega fingiendo ser sumiso pero es tan egoísta como desbordante. Tus manos simulan atar mis muñecas y retienes cruzados mis brazos por encima de mi cabeza. Tu boca saborea, disfruta, goza y se satisface de mis deseos anudados. 


Exploras, cual amante curioso, subido al pico de mis pechos, y dibujas, como artista engreído, las curvas de mis espacios…Y abocado en tu borrachera, me succionas desde el centro de mis entrañas, separando los labios que se embeben de los tuyos. Introduces tus dedos como osezno ante un panal cuya miel le desborda y la ansía, devorándola. Sabor ácido, dulce… sexual, sagrado placer que se come lentamente, que se degusta sin pudor. A veces te percibo erecto, inmerso en mi oscuridad, enterrándote sin compasión, sin remilgos ni estrecheces; quemando, abrasando, horadando un destino final… 
Dominando. 
Perforando el centro de mis caderas, abriendo sinsabores que quedan perdidos con aromas de placentero dolor, con algarabía de gemidos y jadeos que evocan tu nombre conjugado con adjetivos que esconden el mío. Y al abrir los ojos, tu cuerpo, sudado, dilatado… se vence pesado sobre mi envoltura, arrancada entre los pliegues de las telas donde vuelan los restos de esta pasión consumida entre las carnes. 



Fluidos perfectos, acompasados y rítmicos; compartidos y conquistados, en muta relajación y entrega. Así te imagino… Así te siento…

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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.