Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

martes, 12 de marzo de 2013

Tu princesa: Puta y señora.

Lo cierto es que te tengo algo consentido. Hasta hoy me he prestado a cumplir y satisfacer tus fantasías _en parte son las mías también_, tus caprichos y he sido presa de tus dominios. Pero hoy ha llegado el día en el que quiero mandar. Quiero ser la Señora y tú, tú serás quien caiga bajo los brazos de mis artes y deseos. No voy a humillarte pero sí voy a hacer contigo lo que se me antoje. Te vas a tumbar semidesnudo en esta cama de habitación de hotel y vas a dejar que ate tus manos con estos pañuelos de seda a ella. Una vez que están atadas, te vas a dar la vuelta con lo que tus muñecas van a quedar cruzadas y tu cuerpo boca abajo. Y voy a desnudarme despacio, acariciando mi cuerpo, sin dejar de mirarte y no me veras sonreír.  Me sentaré a horcajadas sobre tu culo... Me encanta sentir mi sexo abierto rozándose con tu piel. Me moja la sola idea de pensarlo.

Se que aguantas mi peso encima, así que me echaré sobre tu espalda. Mis enormes tetas se pegaran a tu espalda y eso te va a excitar. Lo sé. Besaré tu nuca y luego la lameré. Y te susurraré al oído que "tu puta te va a vacilar". Una de mis manos se apoyara en la sábana y la otra buscará tu polla, bien tiesa por entonces. No me cabe duda de que me gritara en silencio que haga con ella lo que quiera. 
Dura, mojada, suave... La agarro, la meneo... Levantas tu culo para que pueda acariciarte mejor. Sentiré elevarme, como me levantarás con él. Gime. Te morderás los labios. Enseñarás los dientes. Girarás tu cabeza buscando mi boca. Sabrás que no la vas a encontrar... Pero sabré también que tampoco te desesperarás.

Antes de apartarme, pasaré mis uñas sobre tu espalda y marcaré tu piel. La señal de tu ama. Te ordenaré que te pongas de rodillas y en el hueco que deja tu cuerpo al estar atado, me sentaré a mirar tu sexo. Sonreiré con picardía. Te miraré porque me vuelve loca ver como tu polla tiene vida propia, cómo tiembla al sentirse observada y acariciada. Cada vez estará más dura y tus huevos más hinchados. Sé que no podré resistirme porque tu polla es vicio y delicia. La meteré en mi boca. La morderé y la tragaré hasta mi límite. Sentiré gorjear  tu sangre, notaré el grueso de tus venas hinchadas... Jugaré  con ella hasta que no puedas más. Sé que aguantas pero ahora mandaré yo y sé que te costará mucho más controlarte. Querré que me supliques, que me pidas que siga... Tal vez te ignoré pero reservaré tus deseos que no serán órdenes... Pero sí te mandaré yo. Sí te ordenaré que te gires. Una vuelta más de atadura. Te observaré sentada... Y veras en mis ojos el deseo de poseerte. Tú, lujuria y rabia.
Me abriré de piernas y colocaré mi sexo en tu boca. Te agarraré de la nuca y levantaré tu cabeza para obligarte a olerlo y, aunque intentes alcanzarlo con la punta de la lengua, no te obligaré a comérmelo aún. Lo tendrás muy cerca. Percibirás mi olor a hembra y tú, como macho en celo, intentarás esperar. Me acariciaré y con mis dedos impregnados de mis jugos, jugaré sobre tu boca y con tu lengua. Y luego... Luego sí te dejaré alcanzarme y, aunque quieras renegar de tus deseos por el mero hecho de hacerme rabiar, tu cabeza quedara pegada a mi coño mojado. No tendrá escapatoria entre mis piernas y mi sexo. Enloqueceré con tu lengua hasta casi llegar a mi orgasmo... 

Rápidamente me apartaré y reptaré por tu cuerpo despacio. Jugando con mis dedos, con mi pelo sobre tu piel... Con mi coño mojado desde tu cara hasta tu polla que enorme y erguida me aguardara. Dejaré de reptar para bajar, para que te claves en mí. Lentamente me penetraras. Primero la punta. Y la apretaré con mi coño. Tu cara habrá quedado a la altura de la mía. Te besaré. Te morderé. Tiraré de tus labios y me quedaré impregnada del sabor a mi que ha quedado en tu boca. Podré olerme a mi misma en el tacto de tu piel. Mi beso ahogará tu gemido y tus brazos se tensarán al máximo cuando tu polla esté entera dentro de mi.

Levantaras tus caderas. Moverás tus piernas provocando mis movimientos. Sé que entonces me invadirá la flaqueza de martirizarte más. Cabalgaré como amazona salvaje sobre ti... Rápido, sintiendo el placer de tu polla en mi coño caliente y el dolor atenuado de cuando toque lo más profundo de él. Y cuando ese deseo convertido en locura alcance el clímax y mi cuerpo se sienta vencido por mi corrida y empiece a gemir y aullar como una loba en celo, no te resistirás más y dejarás que tu savia, que tu esencia, que tu salada leche, ese líquido de vida y orgásmico placer inunde como elixir el ardiente coño de tu puta... Y derrotado, agotado, cabreado... Insaciable, me suplicarás volver a ser esclavo de tu princesa...
Pero tu princesa, puta y señora, sabe que el atrevimiento de Ama tiene su castigo...

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

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Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.