Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

sábado, 13 de abril de 2013

(1) Puro vicio: Jodidamente puta.

Anoche me acosté sobrecogida. Había estado viendo un programa de esos de miedo y mi subconsciente y mi extrema sensibilidad habían hecho que me pusiera a pensar en otra cosa para olvidarme del sobrecogimiento. A duras fuerzas pude lograrlo pero algún efecto produjeron las horas porque esta mañana me he levantado muy cachonda. Y lo he podido constatar cuando el agua de la ducha caía sobre mí como lluvia monótonamente provocadora, como una lengua sabia recorriendo mi piel  con ganas de que acabase su recorrido para follarme bien. Y he perpetuado mi calentura a lo largo del día: entremezclándose mis pensamientos tortuosos con los sonidos inequívocos de la calle; con los sonidos poco eclécticos de los coches o el barullo consciente de las personas; mezclándose mis pasos con los de la gente pero yo... Yo, con la sensación de unas bolitas chinas jugando con el ardor de mi coño.
Deseaba llamarte pero estaba tan caliente que ha sido mejor idea no hacerlo. No me hubiera importado ni la gente ni donde estuvieras porque te imaginaba buscándome como un puto cabrón. Me hubiera podido beneficiar de mi marido pero he preferido acumular las ganas hasta cuando éstas me pudieran vencer.
Así que las bolas han ido preparando mi coño hasta que he llegado a casa. Tal y como he llegado y tal y como entraba por la puerta y he visto a mi marido, me he tirado sobre él. Me lo iba a follar ahí mismo. Tenía hambre. Cierto. Pero hambre de polla. Últimamente tengo esta saga de arrebatos. Al principio le sorprendía. Ahora sé que le encanta y que espera que cada día se produzca en mí un ataque de lujuria, sumando a un acto de premeditación y alevosía. La nocturnidad no forma parte de mi devastado agravante. Su polla ha sucumbido ante mi boca. Necesitaba sentirla dentro: tibiarla, calentarla, acrecentarla para ponerla a tono mientras mi coño palpitaba desesperado. Le gusta que vaya directa a su rabo y que me lo coma sin mediar más palabras. En el fondo soy muy puta. Y en este momento estaba siendo la más puta. Igual era por calentarme tanto a lo largo del día y tener retenido tanto deseo allí abajo. Le he lamido la polla de cabo a rabo _¡y qué rabo!_. Pese a mi desesperación lo he hecho despacio; para su goce y disfrute y para posterior satisfacción propia. Le he mamado los huevos con deleite y le he puesto tan cachondo, tan caliente, que casi me pongo mala. Si a todo esto, se sumamos que en mi mente no está él, sino el puto cabrón de mi amante que me folla como nadie, que me convierte en su puta perfecta... En la más puta. Me usa, me goza, me enciende y hace de mi lo que quiere. Me hace sentir jodidamente puta. Pero tengo el privilegio que no tiene su mujer con quien, sencillamente cumple para salvar el papel. Porque es conmigo con quien goza, con quien comparte, con quien disfruta... Me desea, me fuerza, me estremece... Su visión del follar es casi descarnada, muy visceral y en ese estado y desde esa actitud, eleva  alimenta el cariño porque atiende a su puta, a mí, con ternura. ¿Por qué? Por puta y por ser suya. Me gusta que sea así de cabrón con mi coño, con mi boca y con mi culo. Siempre soy su princesa, pero cuando me folla, ni princesa ni reina. Su puta.
Me he comido entera la polla de mi marido. No es como la de mi amante, pero tampoco es tan cabrón. Con las dos disfruto como una perra en celo. Y si puedo usar las dos el mismo día, mejor que mejor. Irme a la cama por la noche sabiendo que he sido bien follada... Me tiemblan los cimientos.
Saber que esta misma tarde me voy a encontrar con el "macho alfa-omega" como llamo a mi amante, que, en realidad, tampoco puedo considerarlo así porque todavía no hay sentimientos involucrados, mientras tengo la polla de mi marido metida hasta la garganta y apretándole el culo contra mí, mientras le retuerzo los pezones sin contemplación alguna y mientras le oigo gemir, me hace sentir más golfa y produce en mí la sensación más perfecta para que mi coño escupa todo el deseo que lleva dentro. Apenas he necesitado tocarme para producir esa corrida.
- ¡Qué bueno! -ha exclamado, relamiéndose como un gato goloso. He sacado su polla de mi boca y le he mirado, provocándole. He sacado bien la lengua para lamerle el capullo y lo he hecho con perfidia y deliberación. He salivado y he dejado caer un pequeño chorro de saliva sobre su tieso rabo. Me he sentido tan tremendamente guarra, tan tremendamente puta que me he sorprendido a mi misma. Me he golpeado con ella en los labios -¡Pones una cara de viciosa..."! -me decía mientras me la restregaba por la cara. Mi coño pedía marcha. Pedía rabo. Pedía dosis. Notaba que mi mojado coño no había dejado de palpitar y calentarse. Estaba jodidamente salida. Así que no he dejado de mamarle, de arañarle la polla con los dientes. No sé si le habré hecho daño. Igual sí pero el gusto que le he proporcionado ha sido mayor que la sensación posible de dolor que haya sentido. Le he visto gozar, disfrutar... Tiene a una buena hembra a sus pies. Lo que no sabe es que todo aquello de lo que ahora gozaba, lo había ido  de sacando de dentro con un hijo de puta que follaba como un dios. Lo estaba matando de gusto...

1 comentario:

Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

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Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.