Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

.

.

Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

sábado, 27 de abril de 2013

Pensando en ti...

Te fuiste sin apenas decir nada: "Ciao, princesa". Y un beso... Ese beso denso, con el sabor dormido, con el juego de dos lenguas que no se sienten vencidas, que luchan y atacan para invadir el espacio de la otra, como dos serpientes ensartadas en una cruenta lucha por la misma rama... Y luego, la mirada, el deseo de no irse. Las frentes juntas, el beso quedo. No hay palabras. Quién las necesita cuando el silencio lo dice todo.
Y te vas.
Y me quedo embriagada en el desnudo vacío de unas sábanas impregnadas con el aroma de nuestros cuerpos... Y un suave portazo, sin querer hacer ruido, me dice que me acabo de quedar sola. Por un momento me posee un sentimiento de tristeza y ansiedad... Ansiedad por querer más de ti, más de tu tiempo, más de tus palabras, más de tu pasión...
El roce de las sábanas en mi piel desnuda, todavía sensible...
Me viene a la mente lo especial de esta noche. No sólo por ese enjambre de sentimientos románticos que he descubierto en ti y que me han enamorado. Sino porque había tenido de ti toda ella y porque ahora en mi soledad pienso como te gusta que piense en ti: Imaginando que me follas, sintiendo el sudor de tu piel en mis venas. Y es que enciendes en mi un fuego descarnado.

Con el recuerdo y los primeros rayos del sol entrando por la ventana abierta de par en par (imagino que los vecinos aquella noche habían descubierto sonidos diferentes), una de mis manos comenzaba a acariciar mis pechos, haciendo más gratos los recuerdos. Puedo percibir la suavidad de mi piel y la dureza de mis pezones que se han acostumbrado a reaccionar al mínimo roce. Mi respiración comenzó a agitarse, a robarme ligeros suspiros... Mi otra mano pasó de mi cintura a avanzar hacia esa zona tan privada, tan íntima, tan mía. Y mis dedos empezaron a juguetear sobre mi pubis, sobre ese bello bosque recortado en el que tú eres el amo. Mi caricia se detiene allí un momento, tan breve, tan sutil... que mis ojos se entrecierran mientras mis dedos llegan a la antesala del preciado tesoro. Mis dedos lo acarician con tal suavidad, primero uno, de arriba a abajo, luego el otro labio... Como lo harías tú. 
Imaginé que no solo tus manos, sino también tus labios, acariciaban mis pies, mis piernas y mis muslos... Que sentía tu respiración sobre mi piel... Esa caricia de tu labios acariciándola hasta llegar y, delicadamente, posarse sobre mis labios mayores, mientras mis dedos los separan, suspiro imaginando tu lengua en ese recorrido, descubriendo un poco más allá.
Mi mano frotando y mi imaginación dibujando esa escena. Es tal mi excitación que realmente siento tu lengua avanzando y retrocediendo sobre mi sexo, deteniéndose en mi clítoris engrandecido, brillante... y arqueo mi cuerpo esperando sentir tu respiración en ese momento. Realmente lo deseo tanto, deseo sentir tus manos nuevamente acariciando mis caderas, mi vientre, mis pechos... Esos que  acaricio ahora con mi mano libre mientras introduzco en mi coño los dedos de la otra. 
Si estuvieras aquí, ahí, de pie, observándome, notarías en mi respiración la evidente proximidad de la explosión de mi orgasmo, de mi corrida. Esa sensación que tú me has hecho disfrutar de sobremanera, con más fuerza, con más intensidad... Tanto que siempre deseo alargarla, prolongarla hasta que mis fuerzas se desvanecen. Retiro la mano, húmeda, todavía con el brillo de mi corrida impregnada en los dedos... En mi boca siento mi propio sabor. Ese que disfrutas tú y que luego compartes conmigo. Ese sabor agridulce y salado que envuelve mi dedos y que descubro en mi boca, provoca en mí un deseo más fuerte de que vengas y me folles. Arrancarte la ropa, sentir tu piel desnuda rozando la mía, besarte y devorar tu sexo, recorrer con mi lengua tu vástago y tu corona, tu polla y tu glande; pasarlo entre mis dientes, chuparlo, hacer con mi boca un nido para tus testículos... Deseo poseerte y ser poseída, perder el recato y entregarnos a la pasión, la deseo más desinhibido y brutal... Explorar tu cuerpo y que tú explores el mío, mamar y ser mamada al mismo tiempo... Pero ya no puedo controlarme más... De nuevo mojo las sábanas, incluso escucho el ruido que produce la salida de mi corrida desde mi interior... Y que ahora se escurre entre mis muslos...
Y el móvil suena sobre la mesilla. Por obligación necesito recuperar la compostura pero a duras penas puedo desenredarme de este huracán que hace que mi corazón siga latiendo tan rápidamente. Sonrió al leer tu nombre en la pantalla. Descuelgo.
- Hola -te digo siendo consciente de que puedes descubrirme.
- Hola, princesa. ¿Sigues en la cama?
- Sí... -el silencio que produzco te incita a seguir preguntado.
- ¿Y bien?
- Muy bien -respondo, provocando en ti una sonora carcajada.
- Eres mala, muy mala... Malísima.
- Tú eres peor que me has dejado aquí con ganas de más.
- ¿Y qué has hecho?
- He dejado que  comieras tomo mi coño, que me lo follaras con tu lengua y tus dedos...
- Mmmmm... No puedes hacerme esto. Estoy rodeado de nueve mujeres que van a notar que mi sonrisa no es con el director del banco -confiesas, haciéndome reír.
- Y luego te la he comido yo a ti. Esa polla que me vuelve loca, dura, erguida... Con toda tu leche escurriéndose entre mis labios...
- Sí, bueno -pronuncias en un tono alegre, desenvuelto. Alguien ha entrado en tu despacho o está a punto de hacerlo-. Esta tarde o mañana me doy una vuelta por ahí y concretamos un poco más.  -Mi carcajada es sonora pero estoy encantada de la contienda-.
- Un beso, cielo.
- Hasta luego.
- "No sabes lo que te espera esta noche ni lo que te aguarda durante todo el día hasta que llegues a casa como un lobo en celo" -pienso para mi mientras me tumbo boca arriba sobre la cama y disfruto de la sensación que todavía mi cuerpo percibe. Te recibiré con ese camisón cortito que me regalaste el otro día, sí ese negro de encaje y finos tirantes, ese que deja que mis tetas sobresalgan un poco por el escote y las haga todavía mas tentadoras. Cena romántica a la luz de las velas en la terraza y el jacuzzi preparado para disfrutarlo juntos. La ciudad a nuestros pies y el deseo rogándonos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

.

.

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.