Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

.

.

Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

domingo, 14 de abril de 2013

(3) Puro vicio: Maldito cabrón.

Esta vez no llegó a correrse. Me apartó. Me cogió de la mano y me llevó hasta la parte posterior de su coche. Solíamos follar en él, como dos amantes que no tenían otro sitio donde hacerlo. Nos podíamos permitir cualquier hotel, cualquier sitio con encanto, pero el coche se había convertido en el perfecto escenario para nuestros polvos. Habíamos descubierto el lugar perfecto para que nadie nos viera… Y si por alguna casualidad, alguien podía llegar a vernos… Disfrutaría.
Me quedé de rodillas sobre el asiento. Miré hacia atrás y se estaba pajeando. Me gusta ver que lo hace. Luego sé que será mía esa polla dura, enorme y tiesa. Porque me lo habré ganado. Por que siempre obtengo mi premio.
A veces, casi siempre, es un auténtico hijo de perra que sabe cómo sacarme el máximo partido, como hacerme la mujer más puta entre las putas. Me azotó, esta vez algo más bruscamente mi culo y luego dio unos toques de aviso a mi coño. Se mojó toda la mano. Noté su aliento en mi culo y como lo abría para sentir luego su caliente lengua jugando alrededor de mí agujero. Su saliva iba a ser un buen lubricante y sin flaquear, me metió directamente dos dedos dentro de mi coño; empezando a follarme rápidamente, con fuerza. El sonido de mis flujos al roce de sus dedos es un soniquete que nos pone a los dos. Apreto para aprisionar sus dedos pero sus envestidas son rápidas y tan fuertes que mis músculos no logran retenerlo ni frenarlo. Su lengua se apoderó de mi culo: lamía, chupaba, succionaba… Lo preparaba para terminar de jugar con él y usarlo a su antojo…Sus palabras, tan excitantes como groseras, eran el repique de campanas que me hacían chorrear. Reconozco que el principio me costó hacerme a ello. Luego comprendí que formaban parte de su juego. Y aprendí a corresponderle, a ponerme a su altura.

Cuando sentí su polla en mi coño y sus dedos en mi culo, follándome al mismo tiempo, mezclando el dolor con el placer extremo, sabía que estaba en ese punto en el que él hace de mí lo que quiera. Es un maldito cabrón que sabe jugar. Logró de mí una gran corrida pero no por ello dejó de zumbarme, de bombearme, de meterla y sacarla… A mí la cabeza me daba vueltas pero le pedía una y otra vez que siguiera así, que no dejara de follarme, que soy su puta.... Su zorra… Y que soy la única que lo hace ponerse así de cerdo, así de animal… No pude notar la fuerza de su corrida, pero sus espasmos eran increíbles, sus gemidos se unían a mis gritos… Y las últimas gotas de leche se derramaron fuera de mí, sobre mi culo...


Me dejo dar la vuelta. Pude encontrar un momento de paz. Se tumbó sobre mí. Me sonrió. Nos miramos y nos besamos. Nuestras lenguas parecían dos serpientes enroscadas jugando a ser salvajes. El peso de su cuerpo sobre el mío. Allí los dos. Desnudos. Bien follados. El beso tierno. La caricia tibia. El abrazo final. “Yo soy tuyo”, “tú eres mía”; “yo, tu puto amo”, “tú, la puta perfecta”.


Te esperaré, maldito cabrón. Me encontraras.
Atrás...


1 comentario:

  1. Uf, yo también respiro... que energía.
    Y yo porque no te he dejado para horas más acordes donde poder refrenar las ganas... Ah, sí, ya me acuerdo. Voy a por las bolas... chinas, jajaja. :p

    Un beso! :)

    ResponderEliminar

Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

.

.

El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.