Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

domingo, 26 de mayo de 2013

En carne viva...

Anoche me fui a la cama pensando en ti, como tantas veces, y en las palabras desnudas que desde la distancia me dices: sentidas con el corazón y con la piel en carne viva.
Tal vez... ¡Maldita la distancia que nos separa!... Pero, al mismo tiempo, es la que nos une.
Esto es un apego a destiempo. Un apego buscado y encontrado cuando más se puede deseas, cuando más maduros son los sentimientos, cuando más se necesita pero tan prohibido como el mismísimo infierno.
Pero algo como esto jamás puede ser pecado y nuestro delito, si es que lo es, ya tiene su castigo: Es conquistarnos, es sentirnos, es desearnos, es invocarnos...
Es querer y no poder; sentir y callar... Mas somos dos almas vivas, dos sentimientos puros, dos semillas germinadas; dos destinos similares...
Dos... Somos dos pero nos queremos sentir uno sólo y único.

1 comentario:

  1. Me encanta la pagina, fascinante y excitante!! Felicidades!!!!

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

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Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.