Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Aquí te pillo... Aquí te follo...

Me sorprendió recién duchada y esperó a que me hubiera puesto parte de la ropa interior para empezar a tontear. Me dio unas palmadas en mi culo y le devolví el gesto golpeándole con el sujetador que todavía no me había puesto. Ese día estrenaba conjunto. No me gusta el negro pero a él le pone. Rió mientras le seguía amenazando. ¡Cómo me incordia que me molesten mientras me visto! Aunque a veces el incordio puede acabar siendo espectacular...
Agarró el sujetador al vuelo y me atrajo hacia él. Me tomó entre sus brazos y me besó antes de tirarme sobre la cama y echarse sobre mí...

- No vamos a llegar...
- Sabes que siempre llegan tarde... Tenemos tiempo -me dijo sin dejar de besarme y sintiendo sus manos sobre mis tetas, pellizcando mis pezones.
- Te vas a arrugar la ropa...
- Me pondré otra... -musitó antes de que su lengua se metiera por completo en mi boca, impidiéndome seguir hablando.

La humedad de su boca provocó en mí una serie de latigazos en lo más profundo de mi coño que, inevitablemente, se mojó más. No podía haber tenido mejor estreno aquella braga. Me lamió desde la boca hasta mi coño. Apretó su rostro contra él, por encima de la ropa, mientras sus manos se afanaban en manosear mis tetas. - Ponte de cuclillas sobre mí -me pidió. Obedecí. Me apetecía que me comiera el coño en ese momento. Aparté mi braga hacia un lado y él pasó la lengua. Respiré con profundidad cuando el calor de su aliento y el juego de su lengua se aplicaron en mi sexo. Jugó con mi clítoris mientras aquellos latigazos me obligaban a hacerme fuerte para no perder la postura. Él me sujetaba desde abajo, ayudándome a mantenerme en ella. Yo  aparté mis labios y dejé que su boca percibiera el sabor de mi excitación-. Así... abre más ese chochito... así.... -indicó antes de volver a pasar toda su lengua, desde la entrada de mi vagina hasta mi clítoris, donde empezó a hacer círculos y a presionarlo.

Se apartó. Me dio una palmada en mi coño y me movió para que quedara al borde de la cama, con las piernas bien abiertas y con los pies apoyados en el suelo. Siguió chupando, lamiendo, succionando y bebiendo cada una de las gotas que fluían del interior de mi coño, mientras sus dedos eran un continuo entrar y salir de él, afanados en un ritmo que me provocaba gemidos de auténtico placer. Me encanta cómo me lo come pero, en ese momento, el pensamiento fue más allá de lo que yo pude controlar. Me imaginé la boca de un desconocido sin rostro, sin nombre, jugando con lo más íntimo de mi cuerpo. La excitación fue mayor y no pude evitar correrme... Mi líquido le empapó el rostro. Le salpicó por completo y lejos de apartarse, siguió empecinado en mi coño, apretando con los labios la salida, apurando hasta la última gota...
No me permitió levantarme. Se colocó sobre mí, a horcajadas sobre mi cintura. Cogió su polla en la mano y empezó a meneársela. Me limité a acariciarle las piernas, a tocarle los testículos, a jugar con su culo, con uñas y dedos...
Me gusta ver cómo va cambiando la expresión de su rostro conforme va a llegar al orgasmo...
Cierra los ojos.... Los abre y me mira.
Aprieta los labios... Se los muerde.
Abrí mi boca y saqué la lengua. Él sabe que no va a correrse en mi boca. Yo también lo sé...
Y pequeños chorros blancos se dibujaron sobre mi pecho.
Mi coño siguió palpitando.

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

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Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.