Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Dominada...

Sólo he de imaginarme como tiemblan sus nalgas y el vaivén de sus pechos ante mis acometidas. Sabe que la domino. La retengo, a veces con una mano; otras, con dos… Pero está a mi merced… Y su resistencia es la misma que me da fuerza para follármela…
Quiero su sexo a mi servicio y sentirlo chorreando mientras mi polla entra hasta lo más profundo de su coño, sin dilaciones, sin vacilaciones…
Puedo compadecerme de ella… En ocasiones la dejo que se apoye sobre sus pechos pero prefiero verla aguantándose sobre el rostro, jadeando y gimiendo, a veces incómoda por la postura… Me da igual… Es mía… Es el juego a mi placer… Y del suyo…
Sus rodillas se clavan sobre el sofá. Sus tobillos se apoyan en el brazo. Mis caderas se vencen sobre sus glúteos: Perfecto balancín el de su cuerpo. Mi mano izquierda mantiene sus muñecas ancladas sobre la espalda. Mi derecha se muestra libre para darle esos pequeños azotes que le molestan del mismo grado que la ponen a mil… Mi polla se pierde entre los pliegues de un coño que me habré comido antes hasta haberla vuelto loca, hasta haberle oído decirme que la follara, hasta que de su boca habré escuchado la súplica de rendición ante mi pene.
La quiero así de entregada, así de sumisa, así de zorra… Porque la quiero mía. Aguantaré a correrme. Puedo hacerlo después de haberle sacado varias veces ese torrente que se rinde entre sus muslos, que me impregna, rocía, salpica y unta todo mi rabo; ese manjar fluido que escalda mi deseo, que hace que nuestros sexos chapoteen… Me pone a mil oírla jadear, gemir y gritar envuelta en esas oleadas de placer que la exprimen…
Quiero dejarla seca pero, antes; antes me la habré follado varias veces hasta que tenga la sensación de que el coño le duele, hasta que la haga brincar con la sola intuición de que mi dedo se acerca a su clítoris… La quiero perra… La quiero puta… La quiero zorra… La quiero mujer… La quiero hembra… Y es mía, aunque sea la mujer de mi amigo.

Lucas

2 comentarios:

  1. Estupendo relato, maese lucas, aunque me ha desconcertado el final.
    Aunque nunca he tenido reparos a ponerle los cuernos a todo marido que se lo mereciera... hacerlo con un amigo (se supone que un amigo de verdad) o con el Amo de otra sumisa... son límites que mi ética personal no me dejan transgredir.
    Pero... cada cual tiene su ética y sus límites... y ciertamente, si alguna vez me cruzo con una hembra como la de vuestro relato, sólo pido una cosa... no ser amigo de su novio :-)
    Buenas noches maese Lucas y buenas noches lady PuramenteInfiel.
    Y gracias a ambos por el relato.

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  2. "Quiero dejarla seca pero, antes; antes me la habré follado varias veces hasta que tenga la sensación de que el coño le duele, hasta que la haga brincar con la sola intuición de que mi dedo se acerca a su clítoris… La quiero perra… La quiero puta… La quiero zorra… La quiero mujer… La quiero hembra… Y es mía, aunque sea la mujer de mi amigo."
    A mí no me desconcertó el final...
    A mí, me ENCANTÓ el final...
    Hacerte perra, puta, mujer, sumiza... más aún, hacer así con la mujer de mi amigo...
    LINDA LA ENTRADA.... la história muy sensual y fuerte.

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

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Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.