Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Dulce Pecado...

Desnúdame despacio: Los zapatos.... y acaricia mis piernas hasta las comisuras de mi vestido.
Baja la cremallera de mi vestido y deslízalo hasta que enrede en tus manos.
Bésame... Por encima de mi ropa interior... Y despréndete de ella porque me sobra y me estorba.
Nos perjudica.
Coge mis medias. Primero una, desde donde ejerce presión sobre mi muslo, y deja que se resbale hasta que, en un arrebato de seda, acaricie mi pie. Luego, la otra.
Sube por mis piernas. Las palmas abiertas, oprimiendo suavemente, hasta que encuentres el velo oscuro que cubre mi desnudez. Piérdete entre sus hilos y descubre el ámbar que refleja mi humedad. Coloca tus dedos, como palillos chicos ante una bolita de miel...Toca, táctil, sensual, sensorio... y explora. Piérdete entre los matices de mi sexo, entre su follaje y sus cumbres, sus laderas y sus montes... Haz que empape el velo de encaje y deshazte de él. Besa la primera meta superada.
Asciende, que tus manos marquen el camino de tu boca y que ésta se abra ante la opulencia e impaciencia de tu lengua. Dibuja rectas y curvas húmedas sobre mi piel y llega al cerro de mis pechos. Salva la prominencia que los encumbra con tibieza de tu lengua y delicadeza de tus dientes, y lubrica tus pasos mientras te anclas en el vértice de mis piernas...
Y solo entonces te diré: ¿Un poco de dulce para condimentar el Pecado?
Sólo tengo los ingredientes: Mi cuerpo, miel y tú.
Usa mis medias... Utilízalas para sentir la viscosidad de la miel bajo tu piel y deja que me embriague de tus jugos y de tu juego.
Derrama un poco sobre mi espalda... pero solo un poco... Su tacto tibio me calma y el roce de tu boca me exalta.
Y devórame bajo las ondulaciones de oro. Y sigue buscando el aroma de mi cuerpo, poro a poro, trozo a trozo... De mi pecho a mi sexo. 
En busca del cáliz en el que se ahoguen los jugos: los míos y la miel. 
Vierte, vuelca y extiende el acaramelado entre el hueco de mis glúteos. Deja que escurran y rebosen y desborden mis curvas. Bebe el néctar que nace entre mis piernas y endulza el camino, prepáralo para mi gloria.  
Deja que tu sexo se impregne de mi miel y pon en guardia mi cuerpo y en alerta mis instintos. Azórate sobre el calor de mi sexo. Defiéndete como si tu lengua fuera uñas y como si tus dedos fueran dientes...

Absorbe hasta la última gota. Toma cuanto puedas porque tras tu lucha, llega tu descanso y seré yo quien devore tu piel bajo mi miel. No me detendré en tantas palabras...

2 comentarios:

  1. SABROSO PECADO.
    QUE PECADORES SOMOS,,, PERO SE PASA TAN BIEN.
    UN BESAZO PURAMENTEINFIEL!!!

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  2. Leyéndola, lady PI, no sabe uno si hacerse ingeniero agrónomo para recorrer y estudiar sus follajes y cumbres, sus laderas y montes o el cerro de vuestros pechos… o ser un simple apicultor amante de los placeres que promete el ambarino licor de la miel que os recorre de arriba abajo…
    Aunque pensándolo bien, y puesto que dicen que el saber no ocupa lugar, ¿Por qué limitarse a una única ocupación?.
    A mí que me digan donde se aprende la “agronomopicultura”… que yo me apunto mañana mismo….
    Dulces y melíferos besos, lady PI

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

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Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.