Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

.

.

Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Toda una señora...

Dejamos a los chicos en casa, viendo el fútbol. Ellos iban a disfrutar de su particular fiesta masculina: veintitantos tíos corriendo, unas cervezas, algún cigarro, algo de picar y algo para cenar... Nosotras, Marina y yo, decidimos hacer la nuestra. No suelo salir mucho con ella. De vez en cuando, pero me lo paso bien. Ella es la única de mis "amigas" con más vena de zorrón. La misma que se ha tirado mi marido y, casi doy por hecho, unos cuantos más que no son Lucas. En el fondo, igual no somos tan diferentes. Tal vez ella sí sea más descarada que yo y sepa hacerlo mejor. Si hay una lista en esto, esa es ella...
Allí estaba ella toda fantástica. En realidad, siempre lo está. Sus botas altas de tacón de aguja, en plan dominatriz, su falda tipo colegiala -más disimulada porque no era de cuadritos-, y su top que dejaba ver la prominencia de unos pechos bien puestos -tal vez fruto de la operación, porque a mi no se me quedan así-, pero el caso es que ella está muy mona. Yo no podía estar a la zaga, así que me puse mi falda de tubo, mi blusa semitransparente, que dejaba intuir la voluptuosidad de mis pechos y el encaje de mi sujetador, y unos zapatos de tacón con los que no creo que pudiera bailar mucho... Los ojos de Lucas se fueron directos a mis pechos pero me hizo un recorrido general. Creo que le hubiera encantado ser quien me cacheteara el trasero justo cuando me di la vuelta para salir. Tenía ganas de follarme pero los hados no nos habían sido propicios.
- Tened cuidado u os follaran... -me dijo mi marido mientras yo apuraba el último sorbo de mi té-. Los hombres nos perdemos enseguida...
- Y más por dos hembras como vosotras -apuntó Lucas. Creo que las cervezas debían llevar algo más que malta.
No parecía que fuéramos a pedir guerra pero la íbamos a buscar... y, con toda seguridad, no nos iba a ser complicado hallarla. En el restaurante, nuestras conversaciones iban  acerca de hombres, de cuánto hacía que follábamos y cómo nos gustaba... Creo que el vino se nos subió a la cabeza antes de lo pensado pero me sirvió para confirmar que habían sido varias las veces que mi marido y Lucas se la habían tirado y que en los planes futuros estaba yo. ¡Joder con mi marido! Lo más sorprenderte es que él me llevaba muchos años de ventaja... Y yo, tan ingenua. Seguro que a estas alturas de la fiesta ya sabía que me tiraba a Lucas o que Lucas se me tiraba.
Y creo que a pesar de hablar medio discretamente, los comentarios se trasladaron a la mesa más cercana donde un grupo de cuatro mujeres disfrutaban de su noche sin hombres. Por su edad bien podrían haberse escandalizado pero, en realidad, creo que ponían la oreja para recrearse.
Durante la cena, Marina estaba algo pendiente del móvil, así que no me callé. Normalmente soy discreta pero ya me estaba poniendo nerviosa.

- ¿Con quién demonios estás?
- Estoy quedando con un par de amigos. Me apetece que los conozcas.  -Su sonría era de lo más tramposa.
- ¿Quiénes?
- Alguien con quienes lo vamos a pasar muy bien...
- Pero tú estás segura de lo que quieres hacer...
- Cuando vuelvas a casa vas a tener ganas de follarte a Nacho... Te aseguro que estos dos te ponen muy cerda. Sacan de ti los más bajos instintos.
- No estoy segura...
- ¡No me seas mojigata! Sabes que te gusta follar tanto o más que a mí....

Quedamos así. Tenía razón pero no me apetecía que "mi vida" quedara tan a la vista. Yo no le había confirmado nada de mis aventuras y mucho menos con Lucas. Lo supiera ella o no... Sería algo que no iba a confirmarle. Puedo ser muy puta si me lo propongo pero no tengo que demostrárselo a nadie que no me interese a mí. Ante todo, una señora. No necesito formar parte de ninguna conjura, de ningún club de putas... Yo decido. Yo elijo.
Cuando llegamos a aquel local había pocos hombres todavía. El fútbol los debía tener ciegos entre las piernas de aquellos tíos en pantalón corto. Nada más entrar, yo lo hice tras Marina, sentados en sendos taburetes, muy cerca del extremo de la barra, bajo un enorme plasma donde se proyectaba el dichoso partido de fútbol sin sonido, estaban los amigos de mi amiga. Dicen que las casualidades no existen... Lo corroboro pero, en ocasiones, son una gran putada. Tuve la sensación de que era él. Sí, el chico que me invito a "comer" un kebab en el campo. Tenía su número de móvil en el mío pero no lo he utilizado todavía. El otro, el que no era Pablo, sonrió y se puso en pie. Pablo permaneció sentado observándonos. En ese momento quería meterme en el fondo de un pozo y no sacar cabeza. No por nada en concreto, sino porque si no era discreto, toda la discreción de la que hago gala se iba a ir al garete. Además, tampoco podía arriesgarme. Yo no lo veía tan fácil como parecía verlo Marina. En cualquier momento, después de acabar el partido, nuestros respectivos maridos podrían llamar para quedar con nosotras.
No cabía duda. Era Pablo quien consumía aquella copa. Y se sorprendió tanto o más que yo. Supongo que fue listo o que mi mirada era lo suficientemente expresiva para que guardara silencio y simulara un total desconocimiento sobre mí.
Mientras nos acercábamos y surgían las lógicas presentaciones, me pregunté si Marina se había comido su polla. Por como la tocaba el otro, no vacilé en pensar que a él sí.
 - No me has llamado –me dijo Pablo una vez que parecían repartidos los papeles.
- No. Llevas razón.
- ¿No te gustó? –me susurró al oído.
- Sí. Me encantó… Pero me gusta hacerme de rogar…
- Difícilmente podría yo rogarte si no me diste tú número ni me has llamado… Me gusta como la mamas…
- Seamos discretos…
- Tu amiga no lo es…. La verdad es que pobre marido… Los lleva bien puestos.
- Supongo que como el mío…
- Sí, pero a ti no se te ve tan puta…
- ¿No?
- No… Sabes disimular. Eres más subliminal. Tú no buscas. Tienes la suerte de encontrar. Tú eres muy zorra pero en la intimidad… ¿Sabes? Cuando llegué a casa seguía teniendo un tremendo calentón. Salí empalmado del coche y me dolían los huevos que no veas… -Yo reí, manteniendo la distancia justa y prudente-. No me seas cabrona. Sabes bien cómo me dejaste… No dejé de imaginar cómo sería follarte duro, muy duro…
- ¿Qué quieres decir con follar duro?
- Hacer de ti lo que yo quiera… Que seas muy cerda solo para mí… Usarte, gozarte, mortificarte… -No sé muy bien a qué se estaba refiriendo pero si estaba hablando de someterme en grado más o menos elevado, no sabía con quién estaba hablando. A mí no me somete nadie de esa manera aunque reconozco que me gusta llegar al límite, que sí, que me siento muy cerda, muy guarra… Pero no he cogido la suficiente confianza con nadie para llegar a tal extremo… Ni siquiera me he sometido a mi marido de ese modo. Ni de gusto propio ni de gusto ajeno. Sólo a Sergio le permití atarme… pero también me vengué – Correrme encima de ti y dejar que te chorree por el cuerpo… –me musitó-, y comerte el coño hasta correrte, bebérmelo todo y seguir sin que tú puedas evitarlo…
- Te vas a poner malo… -Pero mala ya estaba yo. Notaba mi coño palpitar y mi mente cavilar e imaginar aquella escena.
- Ya estoy… Tengo la polla súper dura… Está buscando una salida… Puedes comprobarlo…
- Confío en ti… -sonreí.
- Tú también te estás poniendo caliente… Veo tus pezones apretar la camisa…- Llámame cuando no esté tu marido… O llámame cuando quieras disfrutar de una experiencia diferente… Prueba… Y te encantará…
- No me gusta tener “amos”…
- Sólo te pediré que disfrutes.
- Ya veremos… Igual sí te llamo.

Cogió su vaso de tubo de encima de la barra después de alcanzarme el mío. Me invitó a brindar, inclinando el vaso ligeramente. Choqué el mío con el suyo. Le miré. Me miró. Sonrió y bebimos. Solo hice algo con lo que él no contaba en ese momento. Cuando me fui al baño y aprovechando que el local se estaba llenando, lo que nos obligaba a estar todos un poco más juntos, llevé mi mano directamente a su entrepierna. Su polla quizá terminara de crecer después de aquella presión. Aún en posición de relajamiento, su pene tiene un tamaño lo suficientemente interesante… Crecido, me resulta muy excitante… Y muy gratificante.






1 comentario:

  1. Excitante historia, lady PI.

    Pero muy cruel por su parte dejándonos a medias... aunque, doy por hecho, que no ha sido algo casual, o me equivoco?.

    No, seguro que no me equivoco.

    Así que toca ser paciente y esperar la continuación.

    Y no me diga que acaba así el relato... porque eso NO puede ser.

    Así que seré paciente y esperaré a que usted cumpla con su compromiso de regalarme/nos la continuación de tan estimulante historia.

    Y si no, mi querida amiga… no haber empezado… ;-)

    Feliz día, lady PI y un beso desde la mansión.

    ResponderEliminar

Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

.

.

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.