Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

martes, 7 de enero de 2014

Entre sus piernas...

Se puso de rodillas y yo quedé inmóvil por la cabeza. Sus piernas hacían mi yugo.  Solo una mano libre para acariciarme. Abrí la boca para recibir su polla erecta. Tan de cerca parecía más grande y, sin duda, lo era... Antes de que mi boca se llenara con ella, la pasó por mis labios, dejando que besara su glande, con ese sabor agridulce de su eyaculación y mis jugos. Pellizcó mis endurecidos y sensibilizados pezones, aquellos que unos minutos antes había martirizado a base de más pellizcos, de algún mordisco y de aquellas caricias que los hizo simular canicas proyectadas hacia ninguna parte por el golpe de un dedo saliendo presa de su dedo pulgar. Nunca, pobres, habían sido tratados de aquella forma tan dominante.
Él regía el destino y a mí solo me quedaba asegurar el camino. La posición de mi cuello era perfecta para ir chupando aquella polla que reptaba hacia lo profundo de mi garganta, deteniéndose apenas unos instantes, como reconociendo el terreno por el que pisaba. Era él y no yo, quien iba introduciéndola, haciendo que me la comiera con aquel movimiento hacia delante de sus caderas, hasta que sus huevos llegaron por un momento a angustiarme. Solo pude golpear con mi mano sobre el colchón. Creo que debió sonreír el muy cabrón. Siguió sin soltarme el brazo que inmovilizada con su mano y que ya de por sí estaba inmóvil bajo sus piernas pero aflojó la embestida.
El movimiento cambió. Ya no solo era hacia delante. Ahora era un balanceo continuo de entrada y salida, hacia delante y hacia atrás, sin dejar que su sexo llegara a salir de mi boca.

- Tócate -me demandó.




Y yo obedecí. Separé mis piernas y mi sexo al completo quedo preso del aire y presto a mis caricias. Estaba empapada y no tuve que esforzarme mucho para conseguir que toda la tensión contenida en mi interior brotase hacia arriba y hacia delante, mojando la tela sobre la que estábamos tumbados. 
- ¡Mmmmm!
Él se inclinó sobre mí, con cuidado y sin sacar su polla de mi boca. Sopló sobe mi coño mojado, erizándome la piel. Separó mis labios y debió recrearse en el plenilunio de mi clítoris antes de que sintiera el contacto de su lengua, relamiéndose de gusto con cada lamida, con cada pasada de arriba a abajo y con la succión final. Sabía que si no paraba, que si seguía con ese juego, mi cuerpo reaccionaría de nuevo del mismo modo. Me dejó a mi suerte, dejando que siguiera acariciándome a mi misma. Los dedos de su mano presionaron sobre mis labios mientras iba retirando su miembro de mi boca, lentamente pero sin pausa alguna, hasta dejar solo el glande en el interior. Unos segundos de juego, de presión, del empuje de mi lengua sobre la suavidad de su punta y pude percibir el sabor de unas primeras gotas... La retiró previo al acto de derramar todo cuanto era sobre mis pechos. Y quedé ahí, como empecé, marcada entre sus piernas...

3 comentarios:

  1. EXCITANTE EXPERIENCIA.
    UN BESAZO PURAMENTEIFIEL!!!

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  2. "Y yo obedecí"...
    Y esa pequeña frase..., esa minúscula expresión.. lo cambió todo y supuso el inicio de una nueva etapa, de una nueva vida...
    O quizás no fue el inicio de nada, sino la simple y lógica evolución de un deseo nunca confesado...
    ¿Quién puede saber de que se trataba?.
    Imagino que sólo usted, y espero que también nosotros, sus fieles lectores, si seguimos avanzando en los sucesivos capítulos de esta, su excitante novela por entregas...
    Gracias, milady, un día más...

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  3. Jolines!!!
    No debí leer esto tan tempranito (aquí son las 8:20am) :S:S:S:S -aunque dicen que cuánto más temprano "..." mejor, jejeje

    Besito de luna!

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

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Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.