Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

lunes, 3 de febrero de 2014

La escapada con Teseo...


           Hace algunos años, cometí un pequeño Pecado que pasó inadvertido y que hoy he recordado hojeando un libro al que le estaba sacando el polvo y que tenía olvidado. Ha aparecido entre sus hojas a modo de historia, de relato breve, escrito de mi puño y letra, con uno de esos bolígrafos de tinta líquida, negro sobre blanco.



Mitología de un Pecado o mi amor por las Serpientes...

Teseo había reservado mesa en uno de los restaurantes más conocidos de la capital turca. Conocido por todos, tomaba el nombre de una de las Gorgonas, la única mortal; aquellas que castigaban a quienes osaran mirarlas directamente a los ojos, convirtiéndolos en piedra. Utilizada como mansión inicialmente y casi destruida, fue restaurada para convertirse en un restaurante con mucho encanto. Su comida se basaba en las recetas tanto turcas como tomanas: Humos, sopa de lentejas, quimbobos con pollo... El pasted de Kadayif con queso, hojas de parra rellenas de bulgur de okat... Una auténtica delicia al paladar.
Disponía, así mismo, de una amplia terraza en los jardines. La particular decoración de éstos y su proximidad a Santa Sofía, hacían de él un lugar casi mágico. En sus diferentes plantas podría disfrutarse de una decoración sumamanete trabajada, basada en frescos y esculturas; impresionantes telas para las cortinas, ricas alfombras turcas, detalles en las mesas dignos de una tradición imperial; lámparas de araña que recordaban a las serpientes de la medusa, farolillos típicos colgados en grupos, paredes forradas de madera, un mobiliario regio acorde, rincones más tertulianos de mesas bajas rodeadas de impresionantes cojines de ricas telas, abundancia de espejos en grandes marcos de madera tallada...
Había un singular detalle en la carta, el cual podían quedarse los visitantes como recuerdo. Se trataba de una cartulina rectángular, más larga que ancha, con grafismo antiguo en el que se narraba la historia de Perseo y de cómo consiguió hacerse con la cabeza de Medusa.

Esto me hizo pensar en uno de mis miedos, insuperable hasta unos meses antes. Con la fobia que les tengo a las serpientes, no me imagino qué hubiera sucedido de haberme hallado en el pellejo de Perseo _peor aún en el de la Gorgona_. No puedo hacerme a la idea de que mis bonitos y ondulados cabellos se conviertan de pronto en un enmarañado de víboras cuyos cuerpos se contoneen en zig zag y muestren unas bífidas lenguas de espantoso silbido. Siempre me he imaginado que los dioses y diosas, semidioses y héroes y demás fantásticos y fastuosos seres de la Antigua Grecia, aparte de sus inmemoriables e inimaginables dones y poderes, poseían una belleza especial si no caían bajo el influjo de alguna maldición, nacida de la envidia, la obsesión, la codicia, los celos... Porque las maldiciones nunca son por amor o por protección. Sin embargo, pensar en Gorgona me erizaba la piel. La recuerdo con un cuerpo cubierto de escamas de dragón y con amarillos y afiladísimos dientes como de jabalí, con las manos de bronce y dos alas de oro que le permitían volar allá donde quisiera... Para que luego digan de las dulces, puras y suaves alas de los ángeles.
Pero entonces pensé en cómo podría ser antes, qué se escondía bajo aquel mostruoso aspecto revelado tras aquella maldición. Los dioses y, por ende, diosas, caprichosos y caprichosas como no hay otros ni otras, no se conformabann con sus poderes, sino que se vanagloríaban de su utilización, carentes de esa cualidad llamada bondad.
Gorgona no era tan mala. La habían hecho pero bajo aquella apariencia estoy segura de que existía un hermoso corazón. Yo tengo buen corazón, pero Dios, que gustazo poder convertir en piedra a cualquier insurrecto o insurrecta –odio utilizar la @-. 
Sonreí al pensar en esto. Mi mirada se cruzó con la de mi amante. Sí, en un momento puntual de mi vida, cansada ya de la misma rutina, de un novio, no sé si fiel o no, pero un verdadero ídolo de masas femeninas y, sobre todo, cansada de ser “la señora de...”, o mejor dicho, cansada de ser una Penélope y no en espera de Bardem _por el que no paso ni pena ni gloria-, sino de un Ulises cualquiera; decidí ponerme el mundo por montera y ligarme a un yogurín que me pusiera las pilas. ¡Y bien que me las puso! Con alevosía, nocturnidad y premeditación.: Un perfecto Caos en medio de Nicte, entre Érebo y bajo los ojos de un dios mortal, siguiendo los hilos de Ariadna para escabullirme del Minotauro. Teseo, a su madre se le ocurrió semejante nombre, era una especie de arrogante Poseídon que había osado poseerme en el altar sagrado de mi cama de matrimonio, aunque la única Atenea capaz de castigar fuera yo misma. ¡Bendito castigo luchar entre los brazos de semejante mortal! Yo, como Medea, intenté envenenarlo y, no fue precisamente para lograr bienes materiales sino para satisfacerme en carne y alma de los juegos amatorios de mi joven amante que, como Dioinisio, no sólo podía embriagarme de rico caldo si no, también, hacerme sentir inmortal.
Mi novio (entre nosotros nos llamamos marido y mujer), imagino que cuando lo descubra, si es que quiere descubrirlo, montara en cólera. Como Zeus vengador del hogar ultrajado, maldecirá, y sus palabras se quedaran ahogadas en su silencio porque un dios como Zeus protege a sus hijos y a su casa... No dice nada de la esposa. Yo, como Enoe, ya sabía lo que iba a acontecer desde el primer instante que vi a mi novio, cual París pastor pero no iba a sacrificar más mi vida por él. Tenía que vivir la vida y empezar de cero. Y así lo hice. El día que conocí a Teseo, mi amante, yo iba vestida de Selene. Él, como Endimón, me hizo prometer que lo visitaría en cada uno de sus sueños –no estoy segura si dijo “sueños” o dijo “cama”. Desde entonces, mi Zeus, tiene pesadillas. Y espero que no someta a un eterno sueño al pobre Endimón.

Aquella noche había salido tirando de mi carro _un mercedes rojo impresionante, regalo del dios del Olimpo, con no sé cuántos caballos-, mi vestido blanco _un Versache digno de una diosa_, mi melena suelta _ni Helena hubiera sido capaz de hacerme sombra con la suya_ y una ganas terribles de comerme el mundo. Más que una dulce Selene parecía una Afrodita _creo recordar que nació de la espuma, bueno, de un inmortal miembro masculino que correteaba suelto por el mar_.
Tenía y tengo mis armas y mis amigas las Harpías me habían aleccionado bastante bien. Y allí estaban ellas, dispuestas a subirse al carro y como diosas Nyx, convertirse en las diosas de la noche. Yo no me iba a quedar a la zaga. Así que cuando ví al aparente incauto Teseo, no dudé en ponerlo en tesitura. Lo malo fue que las Harpías decidieron hacer lo mismo y cual diosa del Olimpo, le convertí en juez y parte de aquel acto. Era el momento de la discordia y como hiciera Eride, lancé la manzana de oro sobre el tapete. El “pobre” Teseo se encontraba ante tres diosas pero no estaba yo dispuesta a pelearme por su “manzana” y dejar que él se lavara las manos. Mónica, cual Hera, le ofreció todos sus poderes resumidos en dos poderosas razones. Mila, cual Atenea, le ofreció la segura victoria ante sus encantos. Así que a mi me tocaba el papel de Afrodita y, en un sutil juego de palabras, le prometí el amor de la mujer más hermosa _ ¡por los dioses del Olimpo, ellos me libren de ser vanidosa!_... Pero, en realidad, no le estaba ofreciendo nada porque él se lo tenía que ganar. ¡Se armó la de Dios! ¡Perdón!  ¡La de Troya!
 
Me he escapado a Estambul, escondida entre los brazos de mi dios mortal. No hay excusa. El rey Meleano debe andar subiéndose por las paredes. Se han llevado a su Helena y lo ha hecho un don nadie a sus ojos. Me da igual. Si no, que se vaya con su madre que ese complejo suyo de Electra me tiene mortificada. Los ojos de Teseo _y lo que no son ojos_ me tienen cautivada y hace de mí lo que quiere _porque me dejo_. Además, es un amante tan entregado como sumiso. Mi pareja empieza a ser aburrida, seguro que tiene una excusa pero todavía no la ha justificado; como si las Musas le hubieran abandonado, y yo ando muy inspirada.
Mi actual novio se asemeja a veces a Hades _porque lo tiene como muerto_ y parece el “cuerno de la abundancia”. Teseo es como el Pan _y no el de miga, aunque la tiene_, porque representa toda la naturaleza salvaje de la que el arcaico señor de la abundancia carece. Es pura sexualidad _desenfrenada en determinados momentos_. Sus caricias, brisas de amanecer y atardecer. Sus besos, el manjar de los dioses que pocos mortales pueden probar... He aprendido a tocar la flauta de Pan, a una mano, a dos y mi boca le inspira las mejores melodías.
He superado el miedo a las serpientes. Ahora me las como. Imagino que debía toparme con una grande. Y me he convertido, desde mi pedestal, en la diosa de la sonrisa y la trenzadora de engaños, con la suerte de no tener una Hera que me persiga, ni de que se despierte el humillado Zeus, montando en divina cólera y nos acabe arrojando del Olimpo. 

          Pasado el tiempo, y ha llovido mucho, me sorprendo de la inspiración que tuve ese día. ¿Tanto sé yo de mitología griega? Hoy me parece algo increíble porque muchas de esas cosas las he olvidado.
Amo a las serpientes... Y volveré a Estambul.



5 comentarios:

  1. Es una entrada diferente pero no deja de lado la esencia del blog ni la personalidad de Pura.
    Gracias por dedicarme un ratito.
    Besos de Pecado.

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  2. Una pieza más para completar el puzzle...
    Siempre supe que sólo había que tener paciencia...
    Ve usted, lady PI, como es verdad que cada día la conozco un poquito mejor?

    PD: Puede que sea cierto que yo la dejo a veces sin palabras..., pero a veces también usted me deja "de piedra"..., y eso que aún no la he mirado a los ojos :-)

    Feliz día, lady PI, y que Afrodita vele por vos...

    Afrodita / Venus

    Nació de los castrados genitales
    de Urano, sobre el mar; la espuma era
    la semilla del dios, y ella una fiera
    de tórridos instintos animales.

    Algo de amor, y vértigos sexuales,
    desnudez y belleza su manera,
    se encapricha, seduce y adultera
    en el Olimpo y entre los mortales.

    Helena de los cielos, otorgada
    a marido vulgar, pues su llegada
    provocó entre los dioses competencia.

    Semen astral bajo su piel fluía,
    que en explosión erótica surgía
    como testigo de su procedencia.

    (Francisco Álvarez Hidalgo)

    =======================

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  3. UN RELATO SORPRENDENTE Y REALMENTE HERMOSA,
    Y SOBRETODO GRACIAS POR LA LECCIÓN DE MITOLOGÍA GRIEGA.
    CUANDO VUELVAS A ESTAMBUL, YA NOS CONTARAS COMO TE VA.
    UN BESAZO PURAMENTEFIEL!!!

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  4. Estamos para aportarnos cosas positivas y cuantas más mejor. Yo aprendo de todos vosotros y yo... intento transmitiros lo que sé. Creo que fue Machado quien dijo, más o menos, que se gana en lo que se enseña y se pierde en lo que uno se guarda.
    Besos de Pecado a todos.

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

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Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.