Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

miércoles, 23 de abril de 2014

Primer asalto...

Había sido un día de esos que una necesita y requiere que acabe pronto. Había dejado atrás la oficina y a Nacho. Él aún no encontraba el momento de irse a casa. Le obsesiona el trabajo y no hay forma de hacerle cambiar de idea. Tal vez sea que está muy ilusionado con los nuevos proyectos que le han venido y no quiere perder ninguna oportunidad. El caso es que le he dicho que me iba a  casa pero que antes igual me tomaba algo por ahí.

Y ahí estaba yo, como si estuviera esperando a saber qué, perdida entre mis pensamientos y mi cansancio, degustando un café, tan inhabitual como la hora en la que me lo tomaba, en el interior de la cafetería en vez de disfrutar del bullicio de la gente en el exterior, aprovechando la buena tarde que hacía.


A mi espalda, un móvil parecía tener las pilas más que puestas. Sonaba una y otra vez. Su propietario o propietaria debió de silenciarlo, porque dejé de oírlo al cabo de un rato. Luego fui consciente de la vibración sobre la mesa. Unos segundos más tarde, oí de nuevo la vibración. A mi lado, acercándose a la cristalera, él. Me pareció muy elegante, alto, de un aspecto sobradamente cuidado... Me llamó la atención aquellos brillantes zapatos de marca exclusiva. Y, estaba claro, que el traje era italiano. El tipo, increíble en líneas generales. Su pelo ya marcaba algunas canas y por su rostro, deduje que tendría unos cuarenta y pico años. Durante un rato estuvo charlando de espalda a mí. Cuando se giró pude darme cuenta de la intensidad de su mirada. Había visto el color de sus ojos pero, segundos después de mirarle, no hubiera sido capaz de precisar de qué color eran pero me inundó su mirada, es cierto. Y los rasgos de su rostro, marcados... Raciales, como me gustan a mí en los hombres.
Y un escalofrío me recorrió entera cuando me sonrió al tiempo que rebasaba mi altura para perderse tras de mí. 
No pude menos que girarme para seguir sus pasos. No me corté, pero es que tampoco pensé. Fue algo por inercia. Sobre su mesa, un par de cafés solos, un botellín de agua, un vaso grueso de cristal con unos hielos...
Esta vez no sentí que me mojara. Fue una sensación diferente. Sí, ese hombre me atraía de entrada pero había algo en él... No sé...
Me dí cuenta de que estábamos casi solos. La clientela prefería disfrutar de la terraza. Mi móvil fue el que sonó entonces: Nacho comunicándome que se ausentaba de la oficina y que iba a algún sitio. Tardaría en llegar a casa.
Los hados del destino a mi favor. Tenía que aprovechar la oportunidad que me brindaba. Soy una mujer con suerte.

Mi mirada coincidió con la de aquel hombre que me brindó la mejor de las sonrisas. Hasta parecía bueno y todo. Ingenuo, como si no hubiera roto un plato en toda su vida. Yo creo que usaba platos de la mejor porcelana. Y el anillo en su dedo anular tampoco me importaba demasiado. Yo nunca me quito el mío ni oculto mi estado civil. No pude menos que reír del mismo modo en el que él lo hacía. Levantó su vaso, aquél en el que había echado el café. Parecía brindar. Cogí mi taza, casi vacía, y correspondí. ¡Qué manera más tonta y más descarada de coquetear! Podía hacer dos cosas: Levantarme y acercarme o, bien, dejar que lo hiciera él y mantenerme a la espera con la ventaja, entonces, de saber que podía tener medía batalla ganada. Me gusta tener las cosas bastante medidas... Y a aquella situación estaba intentando tomárselas. Mi opción no suele ser la más equivocada. Decidí esperar. No dejé de mirarle ni un solo momento. El primero que apartara la vista, habría perdido la jugada. No la desvié de él hasta el momento en que se situó frente a mí.

- Señorita... -entonó-. Tal vez debiera compensarla por la impertinencia de mi teléfono.
- No es necesario -sonreí. Me hizo gracia el tono que empleaba y el hecho de utilizar tanta cortesía, aunque estaba claro que no era más que un juego.
- Entonces, permítame sentarme a su lado y hacerle un poco de compañía mientras nos tomamos un café. ¿Puedo?
- Puede - Qué descaro, pero asentí. Dejó su vaso sobre mi mesa y la americana colgada del respaldo, como la tenía antes; el móvil a un lado: un móvil de última generación. Se veía un hombre con clase, cierto, pero también de nivel económico alto o, al menos, lo aparentaba. Nunca hay que dejarse llevar por la primera impresión, aunque suele ser la que funciona. Me sentí inquieta. Era como si estuviera analizándome. Creo que lo hacía. Su mirada me penetraba hasta el alma. Creo que podía leer mis pensamientos más ocultos, incluso aquéllos que todavía no habían aflorado. Al cabo de un buen rato, ya le había desnudado mi alma. Ya sabía de mí más de lo que hubiera podido sospechar. En cambio, yo de él, sabía solo la mitad. El desequilibrio no era excesivo pero no estaba jugando a mi favor.

- ¿Quieres trabajar para mi?
- Tengo un contrato de seis meses en esta empresa.
- Sabes que te lo puedo mejorar con creces -garantizó. Estaba segura.
- Debes estar dispuesta casi las 24 horas del día. Viajo mucho, soy exigente, no tengo horario... Quiero lo mejor... ¿Eres la mejor?  -¡Soy la mejor! ¿Acaso lo duda? Puede que no lo supiera pero lo intuía. Lo que yo no tenía tan claro era la clase de asistencia que me estaba solicitando.
- Me acabas de ofrecer el puesto de asistente de dirección. No me lo hubieras ofrecido si no lo pensaras o, ¿tal vez me estás midiendo? -hizo una mueca. Me guiñó el ojo y ladeó ligeramente la cabeza. 
- ¿Cuándo se te acaba el contrato?
- Dentro de dos meses.
- ¿Y por qué si eres tan buena no te han contratado para más tiempo?
- Porque estoy ocupando mi antiguo puesto. Un favor personal.
- Quiero tu curriculum en mi mesa dentro de cinco días -dijo sacando su cartera y de ésta, una tarjeta profesional que dejó sobre la mesa-. Y hablaremos.

El gran juego de la oferta y la demanda. Yo busco, tú encuentras. Yo pido, tú das. Yo necesito, tú lo tienes. Yo... Tú... Tú... Yo.
Fue entonces cuando supe su nombre, su trabajo, su cargo: parte de su vida laboral. A partir de ahí podría averiguar e investigar. No estaba convencida de que su propuesta fuera en serio. ¿Quién contrata a alguien sin saber nada de esa persona y en una cafetería? Sí, cualquier sitio puede ser bueno.
¿Estaba dispuesta a volver a lo que había dejado? ¿En realidad quería volver a esa vida tan estresante? No. No estaba dispuesta pero quería más de aquel hombre que me había hecho un guiño, que me había retado.
Pasó por delante de la cristalera. Me dijo adiós con una mano y volvió a mostrarme su extraordinaria sonrisa.
Me quedé pensando un rato, con la tarjeta en la mano. ¿Qué hacía? ¿Llamaba ya? ¿Olvidaba la situación y pasaba de ella, rompiendo la tarjeta en mil pedazos? ¡Dios!

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En ocasiones, parece no suceder nada para que pase todo.

No es habitual que empiece así la introducción de una entrada pero me gusta recrearme en las palabras y el espacio para crear el clima adecuado, ya lo sabéis. Y, a veces, lo necesito más que otras. Ésta es una de esas ocasiones, aunque, este pequeño giro no está demasiado alejado de lo que escribo por costumbre.
Desde que vi la Pasión de Cristo hace unos años, mucho después de que se estrenara, este hombre me produjo una agradable sensación. Las imágenes me han venido predestinadas :-)
No va a suponer un precedente.

18 comentarios:

  1. Introducción algo distinta,cimo tu misma dices,pero deja un buen sabor de boca y con ganas de saber que ocurrira. Un juego de seducción bien calculado ;3.
    Un beso guapisima

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  2. Sí. No sé si gustará pero bueno... Hay que poner de vez en cuando lo que uno necesita más. No olvido mi otro estilo y lo tengo ya programado para en breve. Quiero terminar de publicar esta pequeña historia para continuar.
    Besos de Pecado.

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  3. Una introducción muy prometedora, excitante y muy abierta.... que decisión tomarás. .... seguro q la adecuada.
    Besos

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    1. No las tengo todas conmigo...Ya veremos, le dijo un ciego a un sordo.
      Besos de Pecado.

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  4. Guapa yo siempre he pensado que cada uno escribe para si mismo, para que le guste al escritos y después a los lectores... Nuestras letras nos catalogan, nos dicen cual es nuestro estilo, pero sabes que es lo más bonito de escribir que un día decides que no, que ese día toca ponerse más seria o por el contrario toca soltarse la melena...

    A mi personalmente me ha encantado la introducción, y es que hay historias que merecen ser contadas con pelos y señales, con introducción, nudo, otro nudo y cinco desarrollos... porque sencillamente son grandes...

    Montones de besetes... jajaja... :)

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  5. Me ha gustado mucho el relato, es muy interesante, deja con ganas de seguir leyendo.

    Y tienes mucha razón, parece no suceder nada para que pase todo...

    Beso.

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  6. ja me has recordado una historia real,,, pero de momento me reservo para la continuación
    Narras genial, ( lo sabes :P)

    un besazo

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  7. No es como los relatos que nos tienes mal acostumbradas ,pero me gusta, espero con ganas como continua, de paso avisa donde esta esa cafeteria...donde yo voy no hay hombres asi

    Un besazo guapa!!!

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  8. NO ESTÁ NADA MAL,, NOS DEJAS INTRIGADOS CON GANAS DE SABER MÁS DE ESTA HISTORIA,,, :P
    UN BESAZO PURAMENTEINFIEL!!!

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  9. Jo... Muchas gracias. No esperaba una reacción así. HAYDEÉ, tienes razón. Soy de tu misma opinión y por elllo, a pesar de mis dudas iniciales, me tiré a la piscina.
    Igual es cierto que os tengo mal acostumbrados ;-) FELINA... ¿La cafetería? Soy buena amiga, pero no tanto :-)
    MARÍA, esta historia termina.... ¿Termina? ¿Cómo termina? ¿Sí? ¡Ay, no sé!
    PAMELA, en breve continua... Solo un poco de paciencia.
    VLADOR, el único hombre. Si a ti te gustan estas moñerias... Nos tienes engañadas a todas... (No mucho).
    Besos a todos. Esta vez Besos de Pecado un poco más moñas.

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  10. A veces una historia manda sobre si misma. En mi caso pocas veces soy yo la que dirige mis letras, y pocas son las ocasiones en que tengo una idea clara de qué va a ocurrir... y bueno, a veces te gusta mas, y otras menos, pero siempre me funciona.

    Si trato de escribir algo de forma consciente.... solo siento vacio.

    Bueno, menudo rollo para decirte que me dejas con ganas de lo que venga....

    Un beso!!

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  11. A veces, no, siempre. Yo no sé qué va a pasar en la línea siguiente. Otras, tengo la línea final y de ahí voy hacia arriba, hacia el principio. Y a veces, tengo tantas cosas en la cabeza que son incapaz de darles un orden y sale lo que sale.
    Si hago las cosas sin sentir... No me sale nada. Soy incapaz. He de sentir, ver, meterme en el papel de tal manera que pueda llevaros conmigo al mismo sitio, al mismo sentimiento...
    Me hacen bien tus palabras, porque confirman lo que siento y creo.
    Gracias.
    Besos de Pecado.

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  12. Desde luego una buena introducción con unas interesantes recreaciones de los personajes, vida laboral incluida..... jejeje y el juego de la vibración de los móviles.

    besos móviles.

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    1. Se hace lo que se puede para poder viajar con la mente y sentir. A ver qué os parece ;-)
      Besos de Pecado.

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  13. Es importante la introducción detallada para que conozcamos a los personajes, su sambiente y circunstancias. A mí me gusta.

    ... Y si el destino ha puesto esa tarjeta en tus manos... es una tentación demasiado grande como para dejar pasar este tren, ¿no?
    Un abrazo... y suerte!

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    1. El destino es algo ineludible aunque los caminos sean muchos.
      Gracias, Uly.
      Besos de Pecado.

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  14. Mássssssssssssssssss!!! yo quiero MÁSSS!!!!
    siempre voy tarde y luego me toca leer todo a saco...
    Me encanta!!!
    besosssssssssssss
    ¿te dije que quería más? :-)º

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    1. Tienes la parte 1, la 2, la 3... Y no sé si habrá más...
      Bienvenida de nuevo. Me preguntaba dónde estabas metida.
      Besos de pecado.

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.