Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

sábado, 17 de mayo de 2014

A maitines...

Me desperté poco después de hacerlo él pero decidí quedarme en la cama. Desde ahí podía escuchar el sonido del agua de la ducha una habitación más allá, casi pared con pared. Me dí la vuelta, hacia la ventana. Pensé en Lucas. Últimamente nos vemos mucho pero en cuanto a sexo, nada de nada. Leo ocupa gran parte de mis pensamientos. Es un encantador de serpientes. Sabe qué melodía tocar para hacerme danzar a su son. Se deshace en disculpas por no poder vernos. Me envía mensajes cada dos por tres para recordarme lo mucho que piensa en mí y las ganas que tiene de tenerme entre sus brazos... Si, eso de "follar" debe parecerle algo vulgar y no lo utiliza conmigo. Disfraza el término con un sin fin de palabras que, creo, me provocan más. La cita con Pablo estaba pendiente todavía...
Y Nacho, en el baño. Supuse que afeitándose porque ya había cesado el ruido. Desde que va al gimnasio he de reconocer que se le está poniendo un cuerpo de impresión. Todavía no tiene bien marcadas las tabletas de chocolate pero tiene un culo duro y unos pectorales que me vuelven loca. Cuando está encima mío, me encanta deslizar mis manos sobre ellos y arañar, arrastrar mis uñas sobre la piel y pellizcar sus pezones... Ver cómo aprieta los dientes y estruja mis tetas como venganza.

Entre unos pensamientos y otros, me puse caliente. Cuando llevé mi mano al coño, noté su elevada temperatura aún por encima de mi braguita de encaje. Era lo único que llevaba. Había hecho un calor terrible aquella última noche y me había quitado todo. Nacho se había desnudado por completo y me habían entrado unas tremendas ganas de follármelo pero estaba tan cansada que me podía más el cansancio que el deseo. 
No pude evitar colar mi mano por debajo de la prenda. Mi sexo estaba empezando a empaparse y pude comprobar, bajo el tacto de mi otra mano, que mis pezones estaban erectos y crecidos.
Mis labios se abrieron al paso de mis dedos hasta rozar el clítoris. Sentí una punzada de placer al dibujar aquellos círculos sobre él y se intensificaron cuando empezaron a pellizcarlo. 
Y como un muelle, salté de la cama para dirigirme al baño. Estaba demasiado caliente para querer satisfacerme sola. Dos golpecitos suaves en la puerta y la voz de Nacho indicándome que pasara.
¡Dios! ¿Cómo iba a imaginarme que estuviera así? Efectivamente, estaba a medio afeitar... Y completamente desnudo. La verdad es que me pone muy perra ver cómo lo hace... Su cuerpo..., con ese sempiterno tono dorado que parece venido del Caribe.  A su lado, yo soy la nota de color: tan blanca, tan leche...
Me sonrió y me deseó los buenos días.

- ... Vuélvete a la cama -me indicó mientras pasaba por detrás de él, rozando mi mano sobre su espalda hasta descender a su culo. Lo apreté y me miró-. Vas a hacer que me corte.


Siguió a lo suyo mientras yo me sentaba en el váter. Hice un pis y me quedé ahí, observándolo. Sí, puede que no sea la acción más romántica del mundo pero en una pareja ha de haber tiempo para todo: para lo bueno y para lo menos bueno. Usé una toallita húmeda. Yo quería que aquel hombre me comiera entera antes de irse al trabajo.
Notaba como mi coño se iba mojando más y no era por el efecto de la necesidad imperial. Su pene, dormido; sus testículos, grandes... y mis ganas, creciendo al tiempo que mi braga caía en el suelo y se las dejaba sobre la encimera del lavabo.
Empecé a jugar con mi cuerpo, a tres palmos de él. Mis pechos se pusieron alerta y mis pezones, irremediablemente crecidos, se sensibilizaron bajo el azote de mis yemas. Llegué a levantar uno de mis pechos y alcanzar con mi lengua el pezón...

- ¡Eres mala! -señaló con media sonrisa dibujada en su boca.
- Te encanta que sea mala...
- Me pone que seas mala -dijo aclarando la maquinilla bajo el chorro del agua-. Espera que termine con esto y vas a saber lo que es bueno...

Se aclaró la cara y se secó. Un poco de bálsamo, y el baño se inundó de ese aroma  Pasó un agua por el lavabo y se acercó a mí. Apoyó sus manos en la pared, dejándome en el hueco de ellas. Su sexo quedaba tan cerca que casi podía respirarlo. No pude evitar tal obviedad y mis manos fueron como las puntas que recoge un imán, directas hacia el centro. Le miré. Sonrió. ¡Dios, me gusta este hombre! Sus ojos, su mirada... Su boca, sus besos... Su lengua, sus juegos... Sus manos, sus piernas, su espalda... Su sexo... y el gozo con el que me lo entrega todo. Y yo... Yo soy su perdición, su mejor Pecado. Estoy segura. Si hay más... las demás son simples diablillas.


Me levantó y me apresó entre la pared y él. El frío del azulejo me estremeció pero la pasión de su abrazo y el sendero que recorrieron sus manos, lo dejaron en un segundo lugar. Podía sentir su erección chocar contra mis glúteos. De momento, sin acción demostrable pero con toda la intención. Y cuando una de sus piernas separó las mías, como si fuera a cachearme contra la pared, pues hasta mis manos se apoyaron en ella; mientras su lengua me lamía y sus dientes me mordían..., mi coño tembló y lloró... derramando todas las lágrimas sobre su pierna...

- ¡Joder, cariño! -exclamó y me dio la vuelta. Me comió la boca mientras su mano se siguió empapando de mis fluidos y yo seguía volviéndome loca, con los dedos perdidos en lo profundo, con mis uñas arrancando su piel, con mis dedos clavándose como estacas para atraer su cuerpo y pegarlo a mí... Me desboqué y él trató de dominarme.

Entre rápidos movimientos, entre golpes contra la pared, entre pasos atropellados... mi cuerpo se venció sobre la cama deshecha. Y Nacho se venció sobre mi desnudez. Se hundió entre mis piernas para comerme la fruta más jugosa. Metió mis labios en su boca. Primero se decantó por uno. Luego vino el otro. Los chupó...
¡Dios, me encanta cuando los abre en busca de mi clítoris!
Los absorbió, como quien decide ser avaricioso y no dejar nada en el plato. Su lengua en el vértice central de mi sexo, sobre él.  -Disfruto con el juego de su lengua-. Su punta, juguetona, lo lamió. Lo hizo con brío, haciéndolo crecer y crecer. Mis piernas temblaban y mis pies buscaban un punto en el que anclarse; mis manos se aferraban a la sábana asumiendo el placer. Mi cuerpo se arqueó y mi boca no cedió a aquel gemido cuando sus labios se acercaron más a mi clítoris y lo absorbieron. Sentí como si se lo tragara, la tirantez del gesto y el juego de sus dientes y de su lengua... Ya no sé si estaba tan mojada por su trabajo o por la saliva, pero ambos podíamos percibir el sonido de aquel delicioso juego.

Se volcó en uno de mis labios vaginales, succionando con fuerza hacia el interior de su boca hasta casi masticarlo. Hundí mis dedos en su pelo. Lo agarré fuerte, enclavándolo entre mis piernas, ahogándolo en mi olor y en mi agua...
Le gusta comérmelo... Lo sé.
Su lengua se hizo barrena, abriéndose paso entre las húmedas paredes de mi sexo.... Hacia delante y hacia atrás, dentro y fuera sin llegar a salir del todo. Su aliento me quemaba las entrañas y el fuego se destilaba entre mis pliegues, más aún, cuando su dedo empezó a usurpar las rosadas terminaciones de mi caverna más oscura y estrella. Mi cuerpo se tensó pero cedió a las presiones, abriéndose y cerrándose, excitado, íntimo y reservado...
Su lengua delante... Su dedo, detrás... Mis labios, mis ninfas... hinchados, hinchadas... Mi clítoris, crecido.
Sus jadeos, su saliva habiéndome mojado desde fuera y yo..., yo mojándolo desde dentro. Noté un dedo dentro de mi coño y otro reventando los frunces de mi ano... Un segundo después, sus labios friccionando mi glande clitorial... ¿Cómo no enloquecer ante semejante castigo?
Arqueé la espalda. Me contraje como una serpiente, aferrándome a la sábana, frunciéndola como si la vida me fuese en cada una de sus arrugas. Sus dedos entrando y saliendo en incremento de mi excitación, temiendo correrme en cualquier momento...
Nacho sabía cómo hacerme tocar la gloria y el infierno en el mismo instante. No quería correrme aún... Él, tampoco. Yo quería más... y él sabía dármelo. Quería dármelo.... Necesitaba que me lo diese.

- Quiero que te duela -murmuró entre dientes acelerando el movimiento de su mano. La sensación de sus dedos en mi ano era tan intensa que me apartaba casi de la realidad.
- ¡Fóllame... ya!
- No... - susurró-, quiero más...

Se incorporó. Mi coño quedó a su vista. Mis piernas abiertas, como a punto de parir el orgasmo más sublime y detenido en el último momento. Se recreó en su observación. Vi su miembro casi completamente erecto, trabajándoselo pausadamente. Me mostró el glande... ¡Perfecto! ¡Tentador! Y jugó con él en mi coño, tomando el clítoris como puntal de su juego: arriba, abajo, alrededor... Tocándolo, empujándolo... ¡Cómo me gusta eso! Y no entró... para hacerse desear.
Mis manos resbalaron sobre mi piel, desde mis pechos hasta mi vientre, llegando a mi coño para abrirlo y mostrárselo. Le fue indiferente. Su trabajo en mi anillo anal le había proporcionado vía libre para introducir la punta de su pene... Estaba tan sumamente excitada que casi ni me dí cuenta... No entró más. Se conformó con eso ante mi súplica de más. Se apoyó en mi sexo, con los labios cogidos en mis dedos, abierta por completo... tanto que casi me dolían las inglés... Metió más la punta... Todo el capullo... Y, sin contemplación, sin mediación alguna, con toda la fuerza de su cuerpo venciéndose hacia mí, toda su polla abriéndome en canal. Grité. Inevitablemente... El dolor fue intenso a pesar de todo. Empezó a meter y sacar, Primero, despacio. Luego, con más intensidad... Me sabía y me notaba totalmente mojada... Y su polla se movía como si estuviera en una balsa de aceite, completamente humedecida... desde la punta hasta la base...
Mis gemidos, mis gritos... Su mano tapándome la boca... La otra, follándome el coño.
Podía percibir sus pulsaciones, sus contracciones... y el paso de sus dedos al tiempo que su pene..., bombeándome al unísono... Me costó atraparle. Solo quería correrme una vez y luego otra... y las siguientes...

Y de pronto, todo se detuvo. Me dio la vuelta, con la misma facilidad que se mueve un trapo, y quedé a cuatro patas. Le gusta verme por detrás, darme unas cuantas palmadas en mi trasero y tocar mi sexo, frotarlo con toda la mano... Y yo me vuelvo loca... Empezó a comérmelo de nuevo. Yo, como una gata con el culo en pompa, con las piernas bien abiertas. Me clavó los dientes y acto seguido, se acomodó. Cerró mis piernas entre las suyas y empezó a empujar despacio, frotándose entre mis piernas hasta mi sexo...Su polla me atravesó el coño. Casi ni me di cuenta. Sus embestidas eran fuertes, golpes secos, tensos..., como si quisiera meterme también los huevos...

Cuando sentí aquella intensidad entre mis piernas, entre mis labios, en el centro de mi sexo... mi cuerpo se retorció como si le clavaran cuchillos e intenté, instintivamente, replegar mis piernas para proteger mi retaguardia, vencerme hacia delante para evitar la presión del empuje. Supongo que le sorprendí porque lo logré dos segundos pero no conseguí librarme de su reacción. Me abofeteó una de las nalgas, de abajo hacia arriba y me retuvo. Prendió mis piernas, mis manos... y su lengua empezó a lamerme la espalda...
Creo que de lo caliente que estaba podía haberle quemado.
¿Qué podía hacer? Correrme como una perra; cegarme de su placer y derramarme sobre él, permitiéndole hacer lo mismo: mezclarnos en la esencia pura de un orgasmo tan abismal, tan salvaje... Tan... Tan... que murió sobre mí para renacer poco después... 
Sus envites no cesaron. Me gusta sentir su polla dentro de mí hasta que desfallezca del todo, pero esta vez estaba tan excitado que su erección no bajó como en otras ocasiones... 
Y continuamos... Continuamos... Y seguimos... seguimos...

26 comentarios:

  1. Im-presionante. El contacto, la pasión, la mutua entrega, la complicidad, etc....
    Besos :)

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    1. Mmmmm.... No hay nada mejor que eso... El Dulce Pecar...
      Besos de Pecado.

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  2. El juego de la seducción y del deseo lleva a la entrega más voraz deseada, en una mañana cualquiera...
    Me encantan esos juegos, ese si pero no , ven pero es que.. para luego disfrutar como animales en celo..
    bueno comienzo de mañana :_P

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    1. En el fondo son como dos dos críos jugando a conquistarse... Esa complicidad, esas ganas... Pese a todo, siempre son ganas.
      Besos de Pecado.

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  3. Coincido con AmoW.... impresionante.
    Pura pasion e intensidad. Me ha encantado ese despertar.... todos deberian ser asi.

    Un beso :)

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    1. Y si no fueran así, tendrían que ser mejores.
      Besos de Pecado.

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  4. Ufffffffff qué dulce despertar... ojalá sean siempre así. Me ha gustado muchísimo esa intensidad en cada una de las palabras. Inevitablemente te hace vivir tu relato y sentir cada una de esas embestidas wawwwww.

    A tus Pies

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    1. De eso se trata... de sentir...
      Me alegro de volver a verte, Gùde. Te extraño.
      Besos de Pecado.

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  5. ¡Guao! Cada día te superas,realmente impresionante,la seducción espontánea al principio,pero con arte, para luego semejante polvazo mañanero.
    Un beso

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    1. Es todo un aliciente la expresión que derrama tu comentario. Al menos, para mí.
      Besos de Pecado... y a hacer que las mañanas sean así...

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  6. MENUDA HISTORIA!!! COMO DESPERTASTE A FIERA QUE LLEVA DENTRO, JEJEJEJE...
    PARA PLACER DE AMBOS.
    UN BESAZO PURAMENTINFIEL!!!

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  7. Vaya inspiracion.... !!! cada detalle es un lujo de sentidos. El deseo al rojo vivo teñido de una hermosa pasion. Hermoso poder plasmarlo asi. besos sin pecado

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  8. un relato lleno de detalles como la vida misma, intensidad y deseo urgente ... me gusto

    Besitos para tu dia

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  9. Tengo mis días. Unas veces los arranques son intensos... Otras veces, me quedo como cuando llueve tras los cristales...
    La vida es intensidad, es detalle, es desbordamiento de sentimientos... Hay tanto negativo alrededor que hay que sacar lo mejor de uno para vivir la vida con toda su intensidad y para saber disfrutar de los momentos buenos que nos ofrece. El amor y el sexo son dos de esos momentos que no hay que desperdiciar.
    Besos de Pecado a tod@s.

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  10. Antes de ir al trabajo, al acabar la jornada...
    Qué productividad (sensual)
    Besos madrugadores

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    1. Hay que librarse de las energías negativas cuando sea... y cuantas más veces mejor...
      Besos de Pecado, Uly.

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  11. Vaya forma de empezar la mañana, eso es un desayuno imperial :-)))

    un beso

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    1. En el mejor de los hoteles...
      Gracias por tus palabras... y por tu tiempo... (que me enrollo mucho).
      Besos de Pecado.

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  12. Que mala hora he elegido para ponerme al día en tu casa por Dios... Que calentón!!!! Que despertar!! Que bien has narrado cada momento, cada escena, cada caricia y cada gemido... Sexualidad en estado puro es lo que yo he visto aquí... oh lala... :)

    Muaksssss¡¡¡¡

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    1. Senxualidad lo denomino yo...
      Pero si sabes que la hora que uno venga... aquí solo hay Pecado y más Pecado... Solo falta el Páter de Tatu para mejorar la cosa :-)
      Besos de Pecado.

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  13. Altamente placentero leerte y sentir cada letra como diminutas gotas resbalando y despertando poco a poco la piel...
    Deseo que despierta y busca saciarse…
    Un deleite…

    Bsos y feliz inicio de semana ;-)

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    1. Bienvenida, Ginebra... ¡Perfecto nombre para ti después de visitar tus blogs!
      Gracias por pisar esta casa... te advierto que ya no hay remedio ni perdón... Has confirmado tu pertenencia al Pecado.
      Espero que sigas disfrutando de él.
      Besos de Pecado.

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  14. Leeros, os leo. Pero luego me quedo mudo [o mis dedos agarrotodados]

    Tanto detalle invita a sentirlo en primera persona y sí, claro, eriza la piel.

    Quedarme me quedo ;-) Dónde mejor que pecando.

    Un beso, guapa.

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    1. Hola, Alex. Bienvenido seas... Sí, eres un pecador así que te vas a encontrar como en casa. No lo dudes... O eso espero...
      Me gusta haceros protagonistas... Es mi recompensa.
      Besos de Pecado.

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  15. Y uno con hambre!!!! Y Ud. con semejante banquete... o siendo Ud. el banquete.... jejeje
    Sí que eres mala!!!! remala!
    xD!!!!!

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    1. Aich... Swett, ¿no sabes todavía que soy dueña de este infierno? Aquí solo puede haber cosas tremendamente y maliciosamente buenas...
      He pensado en poner un puesto de comida a la entrada... pero con tanto fuego, se sumarra...
      Besos de Pecado.

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.