Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

lunes, 25 de mayo de 2015

A Tu don...

Entras profundamente en mí, sin contemplaciones, dueño y seguro… Pues mi carne es tu carne. Tenso mis entrañas y estrecho el paso de tu hombría erguida. Quieres que la sienta… y así es, partiéndome con rabia… Pues Tuya soy, presa de tu peso, exiliada de mí misma; revivida en la fuerza de tus brazos, en el clamor de tu boca que pronuncia lo que soy: Señora siempre.

Te siento mientras mis manos persisten inquietas encima de mi nuca, mi cara ahogada contra las sábanas y Tú, tú entero, trepanándome sin piedad alguna.

Y después, bañado de mí, satisfechos tu orgullo y tu pasión…; perdonadas mis blasfemias… es tu boca, la que calmada y sosegada, llena de amor, cubre mis labios con dos pequeñas palabras que reclaman quién soy y quién eres.
Me sueltas y me dices que pierda mis manos en el centro de mi universo, el torturado y el enervado entre los toques de tu mano y tu fusta; machacado en tus embates previos... Y son ahora, mis nalgas, abiertas y palmeadas, las que sucumben a tu fuerza...

Me desbordas como nunca… Mojándome, perfumando mis esencias, vislumbrando mis lágrimas de placer en cada una de tus acometidas…
Y es que sí… A Ti doy el placer de sentirte como ningún otro.

Todo es todo cuanto nos envuelve.
Nadie más que Tú y Yo... Solos...


sábado, 2 de mayo de 2015

Único dios...

Obelisco del Maestro, erguido y regio, ofrecido entre el tacto de la piel, falanges de dedos, planicies de yemas; acariciado por la humedad de la boca entregada, regada en líquido de burbujas que suben y bajan, mansas y disciplinadas, sabías y dueñas; que cubren de placer de base a cima, recreándose en ella, dibujándola con la lengua, círculos mágicos, vértices embestidos, huecos inmersos…
Alrededor…
Arriba… Abajo…
Los labios se frenan… Hipérboles henchidas de gusto y tacto.


Y el Maestro mira desde arriba. Impresionante visión de su pupila, la que obedece, la que hace y deshace porque sabe hacer, porque sabe cómo, cuándo y dónde… es el gusto de su Señor.
Hembra erguida que se vuelve amazona, que carga entre sus pilares de alabastro que se ciernen sobre los flancos bateados… Obelisco que emerge sobre Venus, abriendo las paredes de las que aguas rebeldes e involuntarias brotan, mojándolo, empapándolo, elevándolo hasta la cumbre… Y en su avance, suave y bravo, según ascenso, según descenso, zahiere el vértice femíneo, tesoro encastrado de piel y nervio…
Y en la acometida, su acometida, la Hembra jalea a la carrera, que no hay caballo desbocado si no yegua salvaje, la que arranca de su amo sus gemidos de placer, sus alabanzas de éxtasis…

Y ella se abre.
Ella se deja hondar.
Sabe hacerlo.
En su placer está el de su montura.
Ella manda. Ella gobierna.
Ella extiende la fusta invisible que hace galopar.
Ella es su Verbo. Ella, su oración. Ella, las suplicas.
Él, el deseo descarnado de la entrega, el cáliz sagrado que se desborda… con Ella, de Él…


Gata insaciable pasa a ser, postrada entre los mástiles de Apóllōn solo Él contemplado, dios de la muerte súbita; peanes, cánticos de alabanza le proclamansumisa, tomando entre en sus manos la espada batiente, erguida, colmada… Adorando su premio. Anhelándolo… Suyo es. Merecido es. Tomado sea. Replegado sobre las velas de su boca, entre lengua y paladar, ávida, ambiciosa… Dada y entregada… por Ella, para Él, por Él…
¡Único Dios!
¡Su Dios!


Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

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Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.