Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

lunes, 24 de agosto de 2015

¿Tuya...?

Me acercaré despacio, sabiendo que me esperas. Mis pasos serán seguros, decididos pero pausados.
Te miraré a los ojos, directamente, atravesándote con mi mirada, del mismo modo que Tú lo haces desde ahí, acomodado en tu sitio, digno, elevado, superior… Paciente, con esa sonrisa que se intuye pero no se perfila.

Y a dos, centímetros de Ti, me detendré. Pondrás una mano en mi cintura, en la parte posterior. Y sé que no se conformará con quedarse quieta ahí. La otra, en mi cuello, abierta, ajustada suave a su curva, sintiendo el latido de mi pulso. Acercarás tus labios a los míos… pero sé que no me besarás. Dejarás que se consuma tu aliento en el mío mientras mis manos pensarán dónde ir…
Una a tu muñeca, la de la mano que se mantiene en mis pulsaciones. La otra parecerá dudar. Al final, se instalará en tu nuca… Y provocaré el beso. La unión de tu boca con la mía, la entrega de tu lengua con la mía en esa contienda de saliva, donde lucharán por dominarse la una a la otra, donde empezarán a zigzaguear con fuerza, saqueando el resto de la boca…
Y nuestros cuerpos se pegarán, se soldarán poro a poro, piel con piel, latiendo al unísono en la misma respiración… tan acompasadas como desiguales al momento…
Tu boca reventará la mía, hasta que los labios nos duelan, hasta que las lenguas no encuentren más tacto que el deseo de nuestros sexos…
Y me entregaré a Ti, siendo la voluntad de tus deseos hecha carne, deshaciéndome en los jugos de mis melazas, entregados a la dureza de tu aguamiel…, atrapándola antes de licuarse, de desleírse… Antes de formar parte de mí, antes de ser yo parte de Ti. Y en ese último embate con el que me perfores; en ese último suspiro en el que tu mirada y la mía se delaten mutuamente; en ese último hálito de vida envuelto en esos gemidos, en esas respiraciones entre cortadas, en tus palabras alabadas, en las mías maldecidas… cuando inmovilizada bajo tu peso, asida por los brazos, enredada yo en tus caderas, luchando por aferrarme con las uñas… nos bendiga la lujuria desmedida…
Solo en ese instante reconoceré que soy Tuya.

11 comentarios:

  1. Y en ese tuya encaja cada una de tus palabras
    porque nada mas basta y asi sentirlo nada mas ...

    Bellas letras llenas de erotismo

    Besos muy dulces y feliz inicio de semana

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  2. Buen día, Slave.
    En este caso, en toda la intención está el hecho. En ese Tuya... está el Mío...
    Dejarse llevar por los instintos y disfrutar de ellos, compartirlos, sentirlos, enardecerlos...

    Besos de Pecado.

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  3. Entregada a EL, en cuerpo, corazón y mente, rasgada por su espada que atraviesa el alma, descosida por su fuerza, sometida a su capricho, derretida por sus caricias, alabada y bendecida, siendo enteramente SUYA, pero rota del placer más intenso.

    Un beso de lo más pecaminoso.

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  4. Tú eres Tuya... y en esa consciencia te entregas... y lo recibes, porque Él, siendo suyo, se entrega a ti.

    Tentadores besos.

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  5. Esa es la clave esencia, Misthyka. No hay más posesión que la que se otorga y, en el caso, ha de ser mutua, sin subyacer el uno al otro.

    Besos de Pecado.

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  6. Mía y tuyo, arriba y abajo, dominada y sometido....
    Pero quien viene a quien?
    Quien busca? Quien encuentra?
    Dijo una vez un hombre sabio que, las cadenas que atan a la sumisa a Su Dueño, también le mantienen a el cerca de la sumisa, luego esas cadenas que unen a los dos los igualan, los asemejan, los equiparan..., pero siempre hay alguien que tiene la llave del candado...
    ¿Quién será, El Señor de la Llave, milady?

    Besos desde la mansión...

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    Respuestas
    1. Sí, mi querido D. Sayiid, conozco esa filosofía. Creo que yo la he usado en alguna que otra ocasión. Tal vez la primera vez fue en su Mansión. O, era parecida. En realidad, hay cadenas que atan, que privan de libertad, y otras que liberan y la dan.

      Llave... Candado... Alguien tiene la llave. Tal vez sea ella la dueña de la llave y del candado. Piénselo así también.

      Besos de Pecado.

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  7. Ese Soy Tuya es la firma que pone la guinda del postre en aquellos momentos álgidos. me quedo con una frase, siendo la voluntad de tus deseos hecha carne. Eso es ser, pertenecer.

    Besos de dulce y dulce semana.

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  8. Esa frase que mencionas, Dulce, es la base donde se encumbra la guinda que nombras. Él parece su sino. Ella, efectivamente, su voluntad hecha carne, con todo lo que ello conlleva. En realidad, es una especie de simbiosis entre ambos.

    Besos de Pecado.

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  9. Admirable el momento donde sucumbe el beso y desata la pasión y el inicio de la entrega. Tan tuya como mío.
    Sublime, Mag. Me he encantado leerte, preciosa.

    Mil besitos de martes, bonita.

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  10. Sublime es el momento como lo hacemos cada un@ de nosotr@s con esa persona que nos desata todo los demonios y los controla al tiempo, llevándolos al límite.

    Gracias por tus palabras, Aurora, y por tu agradable visita.
    Besos de Pecado.

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

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Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.