Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Salvajes las almas...

Me gusta cuando estamos uno junto al otro, cuando me guías para sentarme sobre tus piernas. Y lo hago, tomando tu rostro entre mis manos, perdiéndome en la salvaje y profunda intensidad de tu mirada. Y mis labios tiemblan al sentir los tuyos tan cerca mientras tus manos, abiertas, recorren mi espalda, tan despacio que me erizan la piel desnuda.
Mis latidos se acrecientan y mi respiración toma un ritmo diferente, al compás de los tuyos, de la tuya… Y me estremezco cuando la húmeda caricia de tu lengua acaricia dibujando mis labios…
Uno…
El otro…



Y tu lengua, estímulo implacable, profundiza en mi boca y se enrosca a mi lengua, en esa danza candente de dos sierpes en el juego placentero del deseo, mientras te siento crecido en la parábola de mis piernas.

Y trenzo la danza de los velos… Ni siete ni ocho… Arqueo mi espalda mientras mis caderas serpentean los movimientos oportunos… como las olas del mar arrastrándose a la arena.

Hacia adentro…
Hacia afuera…

Vaivén amante al que te aferras con manos y boca, taladrando mis sentidos, elevando mis sensaciones al ritmo y soneto de las tuyas… en tanto mis manos, garfios implacables, se sujetan a tus hombros.

Y arqueo mi espalda para que, apartados todos los velos, me vistas con él último…, con tu piel… Y es tu mano la que cruza mi centro, desde mi boca hasta mi sexo… Quien lo hace palpitar en el ángulo convexo que se perfila entre la humedad de mis labios, mientras tu espada se clava en mi carne…



Dulce y apasionado sonido el de ésta nuestra batalla en la que, rendidos, caemos a tierra; en la que tú, fiel guerrero sin tregua, rindes a tu prisionera: Yo, anclada en el suelo, presa de tu peso, atada de manos por la fuerza de tu cierre en mis muñecas; liada en el gesto de tus piernas, el que me impide moverme; me siento invadida, consentida y dulcemente, consentida y salvajemente,  una y otra vez en el deseo de tu carne que es mi deseo.

Y es, en ese último aliento, en ese  último hálito, en ese en el que yo me lleno de ti y tú te vacías en mí; en ese gesto de muerte súbita donde tú me respiras a mí y yo te inspiro a ti, donde yo te inundo y te despojo… Donde nacemos del orgasmo más pleno, más entregado, más salvaje, más exquisito…

Es ahí donde tu alma y la mía también se hacen fuego, también se consumen… También renacen… 

9 comentarios:

  1. Perfecto... se vive cada una de las situaciones que relatas... esas lenguas, esos movimientos uffffffffffffffffffffffffffffff

    A tus PIES

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  2. Hacia dentro.... Hacia fuera...latiendo en lo mas profundo... En cada gemido... En cada suspiro... Follando a lo salvaje... Palpitando en su fuego.... Tu volcán ardiendo en erupción... Elevados al cielo desde el infierno.

    Un besazo de lo mas pecaminoso.

    Muacksssssssssssssss

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  3. Las almas se hacen carne conjugando el lenguaje de la pasión.

    Beso dulce Magda.

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  4. Wowww... ¡Me ha encantado! No te voy a decir como me has puesto... pero te aseguro que me has pasado parte de ese fuego que escribes. Me gusta follar duro, fuerte, sentido y sobre todo delicioso.

    Besos Carnales.

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  5. Liberadas se sienten al encontrarse en la danza del deseo. Son bailarines de sueños sobre su propia pasión. Maravilloso, Mag. Una entrada bellamente relatada.

    Mil besitos, preciosa y buen comienzo de semana.

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  6. Puro fuego...pura pasión, sentir por completo una penetración tal, que no solo es física si no que también va el sentir de cada latir de cada gemido, y sentirse piel con piel.
    Mag que te puedo decir, sabes que me encanta leerte y recrear cada uno de tus relatos en mi alocada cabecita.
    Besis guapa.

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  7. Mil gracias a tod@s, mis querid@s pecadores y pecadoras.

    Un auténtico placer sentiros por aquí.
    Pasión desbordada la que me demostráis en vuestras letras y pasión acogida con la que yo os abrazo.

    Besos de Pecado.

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  8. Pensaba me había perdido alguna entrada pero acabo de ver que en tu blog voy al día.

    Mas besos pecaminosos.

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.