Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

.

.

Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

martes, 18 de octubre de 2016

La plegaria de la Hetaira...



Seas Tú, 
quien como Dueño y Señor 
de la Hembra que subyace en Ti, 
derrame su Sabiduría y Perspicacia, 
su Valor y su Temple 
en este cuerpo de Mujer entregada, 
tan Hetaira para reinar
como Sierva para ser gozada 
en tu hacer y dominio, 
en tu Naturaleza. 

Imploro seas Tú quien me bendiga
con la Esencia Inmaculada de tu deseo y pasión, 
de tus ganas de mí y de la elevación de tus Pensamientos. 
Mandado y Disciplina.
Mi consentimiento.

Entra en mí el Cuerpo Bendito 
que desgarra mi garganta 
en la oración callada del delirio que Tu Carne me ofrece, 
mientras en rogativa contemplo el piélago del placer, 
las olas que embisten y desnudan mis rubores
en ese hálito mendigo de arrebatos y convulsas. 
Cabrillas que reverberan en mis labios.
Rocas hendidas.

Maldigo al Infierno y a sus mil demonios, 
golpeando con las palmas el suelo 
que me sostiene cuando Tu Voluntad se hace Plena 
en el albo ósculo de mil pliegues heredados 
y, al tiempo, honrado en tu osadía.


 

8 comentarios:

  1. Una plegaria sustentada en la entrega, principio fundamental de quien se postra ante la figura a la cual rinde culto.

    Beso dulce.

    ResponderEliminar
  2. Mi querida, Mag… Pocas palabras puedo decir ante tan hermosa obra… Una gran ovación, a esta maravillosa conjunción, imágenes y letras… Sublime y bendita oración de la carne y el alma en esa bendita entrega…

    Un verdadero placer de post…

    Bsoss y cariños enormes ♥

    ResponderEliminar
  3. Y yo golpeo mis Palmas atronando en esta hora, querida Mag.
    Haces que la oración se vuelva letanía y consiga reverberar cada verso como catequesis.
    Magistral y más que admirable!!!

    Mil besitos, preciosa.

    ResponderEliminar
  4. Imploras entre rezos como sierva para ser entregada a su mandato, ruegas su carne para ser bendecida por el Señor.

    Un placer siempre leerte, Mag.

    Un besazo.

    ResponderEliminar
  5. Versos inspirados de primer nivel, erotismo y lo sacro en una poetica conjunción.

    Me fascinan la figuras de las hetairas, predispuestas a brindar placer y su compañía, interesandose por las cuestiones filosóficas. Se dice que lo fue Aspasia de Mileto, una mujer notable de su época. También se recuerda Friné, modelo y amante de un célebre escultor.

    Así que tiene mucho sentido que una hetaira ruegue porque la sabiduría entre ella, mediante el sexo. Y es tan intenso en tus versos. Sería justa que sus deseos sean concedidos a ella, que los alimenta los deseos.

    Besos con una intensa imaginación.

    ResponderEliminar
  6. Una plena entrega, de cuerpo y alma... y una promesa, una súplica.
    Sublime, como siempre. Siempre Reina, siempre Señora del Pecado.

    Besinos grandes.

    ResponderEliminar
  7. Sublime tal implicación implorando al Ser, Amo y Señor entre todas las cosas, entregada totalmente, súbita hetaira al cielo de su reino, hágase su voluntad.

    Me encanta no, lo siguiente, con la misma pasión de entrega, lo escrito y lo sentido, no podría ser de otra forma, así lo visiona los párpados.

    Besos, Mag.

    ResponderEliminar
  8. Seguro que alguien ya lo ha dicho pero...

    AMÉN!

    ResponderEliminar

Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.

Bajo esta serpiente que abraza hallarás todas las PECAMINOSAS IMÁGENES que nos concede el Pecado.
Deja que su Tacto encarne las pupilas de tus ojos.

.

.

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

Te acercarás despacio a mi espalda para hallarme bajo la sábana...

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

En nombre de ti, de mí y del polvo que somos y en el polvo que echaremos. Amén.

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Traza sobre mí arabescos con tus manos y tu lengua...

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

Y marcaré sobre tu piel la señal de la putísima mujer.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.