Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

viernes, 11 de mayo de 2018

La gata sobre la butaca...


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Pude mostrarme fría, serena siempre, ubicada en aquella parte de la biblioteca. Oía de fondo el sonido del teclado machacado por Sus dedos, como si tuviera prisa... No sé si por acabar o porque la inspiración Le dominaba. Yo pasaba las páginas de mi libro con parsimonia, enfrascada en el deleite de la lectura... pero no en la de esas letras sobre blanco roto, sino de las líneas que pasaban por mi mente como fotogramas de película.

Y es que semidesnuda, bajo el foco de lectura, engarzada únicamente en esas medias negras a medio muslo, me sentía la protagonista de un cuadro de esos de coleccionista, presto solo a los ojos de su mentor, de su dueño.
Había bajado la escalera dejando señal del sonido de mis tacones. Mi cuerpo se iba adivinando conforme se reducía el número de escalones. Cuando pude alcanzar Su mirada, esta estallaba de deseo, y pensé en sus deseos, los oscuros, esos que yo descubría incluso ante de que los pensara pero solo Él podía llevarlos a cabo. Recobré el sentido de mis nalgas sonrosadas al paso de Su palma. Soy delicado, me había dicho cuando tras la primera caricia, llegó Su mano de forma intensa para, a continuación, volverse de nuevo un tibio roce. Solo que cuando ya eran unos cuantos la caricia casi picaba tanto como la palmada… Y sí, en mi intencionado francés, Le pedía más: “Oui, Monsieur”. No sé si me gustaba a mí más que a Él.

Y como si tuviera que pensar, yo, abandonaba Él su destino para recobrar la siguiente tarea. Lo hacía adrede. Era como impulsar mi adrenalina. Después venía la sutileza. El recorrido compacto de su boca y sus manos de modo alterno o simultáneo sobre mi piel, perdiéndoSe en ella pero sabiendo muy bien qué hacía y cómo. 

Todo aquello producía en mí un anhelo que fingía entre mis piernas como el traqueteo de sus dedos sobre el teclado. Me podía la curiosidad. Deseaba mirarle y desnudarle ante mis ojos para devorarle caricia a caria, con lentitud y lascivia, con toda la intencionalidad… Que sobre el escritorio me quedara expuesta, abierta encarne y alma a las delicias de sus deseos (míos), sentir el filo de su lengua en el borde de mis pezones, sus yemas estrujando sus sentidos, haciéndome retorcer de gusto (y de dolor) sin dejar de retarle con la mirada. Y esos toques de realidad a mano alzada, como la maza de un juez proclamando un receso, receso que no se me permitía a mí ni aún condenada a la libertad de los instintos. Mis piernas, las torres de Hércules sodomizadas. Mi centro, las fuentes del Nilo en medio de los vergeles. Los labios henchidos y la perla… penitente… enfundada en su saliva, sometida a los vaivenes de sus dedos en espiral…
Sentía la humedad fluyendo de mí… Ahí quieta, sobre la butaca, bajo el flexo de lectura, con el libro en la mano, en la infinita página del deseo… y exhalé un gemido…

Veo que Mi gatita se muestra inquieta, me dijo con esa voz ronca y sensual que pone cuando está dispuesto a todo, cuando el siguiente paso no es la calma, pero sí la imperturbabilidad y Su obra, Su hacer… hasta que, desbordada en tanta lujuria, con Su voluntad planeada, dibujada y proyectada en mí, es capaz de impedirme ser agua, ahogarme en mi sed y en mi necesidad…- Sé qué precisa para calmarse...


8 comentarios:

  1. Relatas de maravilla todo el volumen de esta carga erótica, Mag... simplemente aplaudo y reverencio tu don.

    Mil besitos de buenas noches, preciosa ♥

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  2. Hoy los hados están de mi lado... y he aprovechado porque son caprichosos...
    Gracias siempre por el favor de tus palabras hacia mí.

    Besos de Pecado y muy feliz noche.

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  3. Tus letras están impregnadas del deseo.
    Demorar la consumación del deseo hasta que desborde en el otro, para un choque candente de erotismo, de sensualidad, de sacro pecado.

    Besos.

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  4. Las palabras exactas, altamente visuales e incitantes; perfecto derroche de erotismo que supura in crescendo…

    Un verdadero placer leerte en esta madrugada…

    Bsoss enormes, y muy dulces sueños, mi querida Mag 😘

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  5. La gata sobre la butaca y luego será la gata bajo la lluvia ;) Buen relato Magda, bueno, es raro que alguno tuyo no lo sea.

    Beso dulce y dulce fin de semana.

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  6. A medida que te leemos la imaginación viaja acompañándote, nos coges de la mano y nos llevas a ese reino de sensualidad extrema. Sin duda,un viaje al placer.
    Un beso enorme!

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  7. Mil gracias por acompañarme de nuevo en la aventura del deseo y del Pecado.
    Gracias por vuestras palabras y por vuestros gestos.

    Besos de Pecado siempre.

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  8. Muy bueno, un placer leerte.

    Montón de besos.

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.