Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

martes, 29 de mayo de 2018

Tajamar...


Me siento tan fuera de mí que creo ser otra mujer. Mis ganas de él han desbordado todos los laberintos de mi mente y en las sábanas han dejado un camino para encontrarme. Mis piernas aún tiemblan ante el estupor que ha sobrevenido a mis entrañas. Mis dedos han sido el testigo de cargo entre los pliegues de mi piel, desdibujados en espasmos que han empujado mis caderas hasta el centro de este universo que se encierra en torno a este hombre que me clama a los vientos y me alza en un vuelo, llevándome al fondo de su abrazo. 

Es como mar que me atrapa, que me empuja hacia el interior, alejándome de la orilla donde pongo pie en tierra. Anoche nos perdimos en esas conversaciones, largas y tendidas, entre sus manos y mi piel, entre su alma y mi mente, entre los cuerpos de dos amantes que repican como campanas tocando a fuego. Y esta mañana, sentía todavía ese tañer sobre mis latidos. Pendía en mí un hilo de gozo lubricando cada uno de mis pliegues y el aroma de mi piel se difuminaba prendido del suyo, animal y salvaje, dulce y maestro cuando desea en una especie de yin y yang, esa dualidad que le hace perfecto ante mi sentir, ante cada una de los deseos que me colma… y con los que me llena. 

Soy quilla de barco a la merced de sus olas, las que no desfallecen, esas que parecen siempre iguales pero todas son distintas. Es fuego en sal que me atrapa de tal manera que, aun sin su presencia, puedo percibirle, sentirle…., desearle tanto que ni lo imagina, produciendo en mí esa especie de satisfacción insatisfecha donde mi carne le pretende y le demanda cada uno de sus gestos. No puedo remediarlo. Se me eriza la piel y me enredo en la ropa de la cama, donde los pliegues conjugan los verbos a un sujeto de mil predicados. Contengo la respiración como si eso fuera a ser la paz del justo pero no… mi pensamiento se vuelve avaricioso y empieza a regocijarse en cientos de momentos que se acumulan entre mis piernas, haciendo claudicar a mis manos que se pierden entre ellas, hurgando los espacios prohibidos. Me abandono a la sensación de sentirme… sintiéndole. Soy amalgama de sensaciones fundadas al crepitar de mis dedos sobre los salientes de mis labios, inundados de un deleite que sé se derramará cuando imagine (sienta) la sal de su boca profanando mis arenas.


Mis piernas son brea que atrapa mi mano en esa procesión de jugos, fruto de la excitación. Aún ahondan en mí los suyos, pura necesidad, castigo y bálsamo de mi lujuria extenuada a golpe de caderas, de laceración de alma al amparo de sus dientes, esa mistura entre lo delicado y lo agresivo, lo racial y rudo y lo tierno. Mi aliento se evade como parece rehuir la vida cuando siento la clavada final, el golpe certero que me obliga involuntariamente a arquear mi espalda, a clavar los talones en el colchón, a retorcerme de gusto, a vomitar todo el placer contenido en mis entrañas, con daño colateral por todo mi cuerpo en un gemido final que me rememora al instante previo en el que él, encallado entre mis muslos, separando mis labios enjugados como orillas de su mar, degustándome, respirándome… ahí donde, atollado, aún queda su emboque…

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Mi mirada está nublada. Me siento aturdida... Azorada. Aún me pesa el corazón. Escucho su voz envuelta en un susurro. De pronto me veo ahí: desnuda, entregada, con el delito todavía húmedo sobre la sábana. Toma mi mano. "Qué bien hueles", me dice. Huelo a mí... y a él. Pasa la lengua. Introduce lentamente en su boca uno a uno mis dedos índice y corazón. Luego ambos... mientras intento espabilarme... Su mirada me invade. Su boca me incendia de nuevo. Correspondo a sus besos y me abro como flor a la lluvia... volviendo a sentir su cuerpo en fricción con el mío, el batir de su respiración templando mi rostro, sus manos hablándome otra vez..., convenciéndome como tajamar rompiendo el mar.., mi mar.


Tajamar: Tablón curvo que está ensamblado en la proa de una embarcación por debajo del mascarón, que sirve para cortar o ir abriendo la superficie del agua al navegar.

16 comentarios:

  1. Como olas chocan tus palabras en mi mirada... Y es un deleite este fluir de mar... De sal... Bello océano de sentires y emociones.

    Mil besitos para tu día, Mag 💓

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    1. Gracias, Auro.
      Las emociones son como el mar y sus olas.

      Besos de Pecado.

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  2. Y bendito sea el Ser que hace que una se sienta así.
    Tus letras hoy, no sólo están cargadas de piel y pasión, sino de alma y sentir... de verdad que me han gustado muchísimo.

    Besisssssssssssssssssssssss!

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    1. Mil gracias.
      En ocasiones, aún siendo de ánima, esta también se viste de carne y fluyen sentido y sensación, emoción y piel.

      Besos de Pecado.

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  3. Pasión sin medida , un relato lleno de detalles intensos y hermosos , admiro tu forma de escribirlos , puro deleite siempre Mar .

    Mi admiración siempre

    Besitos enormes

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    1. Es el devenir del deseo bañado en sentimiento..

      Gracias, Cory.
      Besos de Pecado.

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  4. Que tienen tus pinceladas que al plasmarlas llaman la atención de mis ojos, despiertas sensaciónes ardientes en mi cuerpo y conforme vas leyendo se inunda mi imaginación mostrando la historia pareciendo que es real, tan real que se sienten roces en la piel. ..
    Tremenda
    Un besazo princesa 😘

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    1. Suena a canción, a cuerdas cimbrando...
      Si ha llegado a acariciarte, me doy por satisfecha.
      Mil gracias y muchos
      Besos de Pecado.

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  5. Un hermoso e incitante vendaval de emociones y sensaciones que afloran todos y cada uno de los sentidos… Exquisito en sensualidad, tanto como poético… Me encantó, mi querida Mag… Un verdadero deleite este post… Tus letras, y las imágenes…

    Bsoss y abrazos enormes, y muy feliz noche 😘

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    1. Evolucionamos... como la espuma del mar cabalgado cada ola. Somos carne y alma, y ese deseo nos vibra desde lo más hondo.
      Mil gracias por tus palabras.

      Besos de Pecado.

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  6. Estoy a punto de creer que seducís a las palabras, para que te sean propicias, se presente el momento justo, de la forma más acertada. O que sos anfitriona de las musas. Eso explicaría la elocuencia y la poesía, para describir el deseo, a las intensas sensaciones de esa mujer desbordada por el deseo, rememorando sensaciones tan intensas.
    Y que ese diálogo no necesariamente verbal haya sido prolongado además de intenso, parece obra de Afrodita.
    Si ser es ser percibido, en esos momentos evocados existieron más intensamente, fueron más reales.

    Besos con admiración por la poesía y el pecado.

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    1. ¿Que bonito todo cuanto dices, Demi! En ello va mi azoramiento, realmente.
      Y es poesía también tu comentario que se viste de armonía y cercanía... Me resulta como un cuadro.

      Muchas gracias y
      Besos de Pecado.

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  7. Una acertada metáfora para dar vida a ese placer que arrasa a su paso y va provocando oleajes de sensaciones.

    Besos dulce Magda.

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    1. Podría verse el mar avocando con todas sus fuerzas al deseo... y a la carne.
      También podría caber "Pantocazo", ya sabes, cuando la nave va a trompicones sobre el mar porque no sabe acomodarse al mar, entra y sale, se clava, resurge...
      Millones de gracias.
      Besos de Pecado.

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  8. Hermoso tu sentir, de ahí la belleza de tus palabras...

    Precioso!!

    Muchos besos, Magade.

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  9. Agradecida estoy por tus palabras.
    Besos de Pecado.

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.