Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

martes, 10 de abril de 2018

Des Velo...


Desvelas, 
como quien deshoja los pétalos de una flor, 
este ser mío de Hembra... 
con la calma densa, 
latente en las yemas de los dedos,
ardiente en las intenciones, 
perenne en la razón...

Mi piel desnuda, 
presta a las sensaciones que emanan 
de este deseo conjugado entre el tuyo y el mío, 
donde cada instante es como cada poro de mi piel, 
casi infinitos, 
enredados entre curvas, 
entre vaivenes, 
entre suspiros 
que se columpian entre tu boca y la mía.... 

Gemidos. 
Y mi espalda se arquea, 
mi pecho se eleva... 
Mi mente se abre...
y la atraviesas... 
hasta memorizarte.






domingo, 1 de abril de 2018

Vía Crucis...

Te imploro...

Postrada 
con la humildad de una soldado.
Elevada, 
con la elación susurrada de quien se siente segura.
Ni sierva ni esclava mas Tuya infinita.


Mi Señor, escúchame 
y aparta estos velos que arañan la oscuridad.
Usa mi cuerpo,
orden de Ti,
de Tus designios.
Hazme Tu Obra
participio de mi silencio.

Cimbrea mi piel en oración,
atada a la columna en penitencia.
Traza Tu Nombre en mí.
Esencia de Dominio,
Dogma de Vida.


Sean mis callados lamentos,
aurora de Tu Orgullo.
Vísteme del cárdeno de alabanza,
de las Siete Palabras que me honran en esta Entrega.

Y
siendo Tu compasión tacto divino,
cúrame de alma.
sáname estas llagas ciegas,
envuelta en lágrimas rojas.

Encuérdame en este sacrificio,
que no es más, que mi deseo enarbolado por Ti.


Mi Señor,
suspiro esta sangre que se hilvana trenzada
sobre los poros de mi piel.
Exudan todos mis temores,
avivan mis delirios
horadados desde las entrañas,
comulgados en mi boca.

La Pasión de Mi Señor
hierve aquí.
Primigenia en mi corazón fiel,
serena, plena de gloria.
 El dolor se hace miel en Tus Manos
y yo, virgen no beatificada,
virgen no santa,
pero sí Digna,
me izo en este espacio infinito
que es estar a Tus Pies
–y a Tu altura–
cumplida, 
cumpliendo, 
Tu Justa y Acreedora Voluntad.


Ahora, Mi Señor, acogida en Tus Brazos,
soy Hembra resucitada como sarmiento.
Tú me has hecho más de lo que era.
Soy flor recién brotada,
 ebria de mil pétalos,
coronada sin espinas ni clavos
y de flagelos no herida
en este camino pleno de Luz.

Agradecida,
soy de tu imagen y semejanza.
esculpida por la magia de Tu paciencia,
la impronta nativa de ser Yo.

martes, 27 de marzo de 2018

Soga...


Se arrancan los suspiros 
que en tu nombre rugen 
cuando en mi carne arremetes 
como clavos de martirio.

Soy la encrucijada de tus brazos, 
 el lascivo ósculo de tus labios compulsivos
que de sangre alimenta tus latidos.

Inclusa en el abismo níveo. 
Capricho desmedido de tu mente,
del juego creciente desde tus cerriles instintos.

Soy tus llagas,
la soga de la que pendes;
el llanto que bebe tu boca.
el aliento que vive en tu último gemido.

Tu último recurso.

El arrebato de tu sangre.
Tu mejor lamento.



domingo, 18 de marzo de 2018

Rendición...

de mis ángeles ante tus demonios


Me viene el estallido de tu boca a romperme las salivas, a estrellarse de indecencia profanando mis canales. Ni mis dientes pueden frenar la fuerza con la que me atrapas en la enredadera de tu lengua. Ni escaparme puedo de los látigos de tus brazos que me escoran y me asaltan. Y tus manos, ¿qué digo de tus manos si parecen bestias hambrientas de mi carne y sedientas de mi aguas? Y tus dedos... arpones atravesando mi piel, deshaciéndome en lamentos de placer, donde ya no tengo más aire que tu aire, ni más mirada que el abismo del deseo rescatado de tu cuerpo. 

Y en esta batalla, donde todos tus demonios la toman con mis ángeles, los vapulean, los humillan y se ríen de ellos quemándoles las alas y abriéndolos en canal, dejando al descubierto la vulnerabilidad de su dios..., te impones legión sin medidas ni reservas, sin contemplaciones. 

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Tan salvaje es tu osadía que ni clemencia me otorgas, y me llenas de la sangre blanca que borbotea de tus entrañas como huestes resurgentes en mi boca, desbocadas en perfecta dicotomía: O dentro o fuera… Pero nada queda al derroche y tus dedos se afanan, con ímpetu delincuente, a usurpar la capa de mi piel donde se delatan… Y aún así, en un último escarceo, tus demonios y tu sangre, mis babas y tus dedos, (de nuevo tus dedos) y la constante agonía de mi lengua partida por mi aliento se abocan al infinito de mi cuello donde reverberan... mi hambre y tu exceso, mis efluvios, atragantados e imprecados, y la soberbia consentida y oportuna de tu desafío...


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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.