Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Tributo...


Atesoro mi silencio en el acmé de Tus Ojos 
y aprendo que Mi Esencia tiene el brillo perpetuo de una Entrega. 
Desvanezco mi piel en cada surco de Tus Manos, 
en cada Sentido que navega en mi pensamiento 
porque desde Tu Culmen, 
renazco alba desde las entrañas, 
siendo viento en calma al arrullo de Tu Palabra 
y vuelo, sin ser Ícaro, al cielo que se desvela ante mí.

Y rindo así Tributo
al Verbo que me encumbra,
al Sacramento de sentires que me invocan,
al desván pleno de emociones que me circundan
y vibro, Magna, en la Lealtad de Ser (Te).

martes, 17 de noviembre de 2020

Hialina...



Camino hacia Ti,
hialina,
con pétalos reposados en el incensario de mis manos
y siendo mi pecho catafalco vespertino 
con aromas casi cárdenos
de negados eriales.
Y rezuman en cada uno de mis latidos,
exequias entre el vaho de mi aliento
mientras,
grabado en mi silencio,
late el signo de Tu Nombre,
nómada enclavado en mis entrañas, 
al néctar que Te tributa.

Y afloran en mi paso, floreciente y vítreo,
las semillas que me enraízan A Tus Pies
como ópalos de azules clemátides.
Halos tácitos del perpetuo sosiego
que corona mi albur.

martes, 6 de octubre de 2020

Lubricán...


Siento la fuerza de tu embate, hundiéndote entre mis pliegues húmedos y henchidos por el deseo y el placer que brota entre gemidos y jadeos. Tu aliento es el preludio al roce de tu lengua marcando ese camino que me eleva y me retuerce, que me enreda en los pensamientos más oscuros y en los deseos más precisos y perversos, donde la carne se convierte en el lecho sobre el que descargar ese galope de mil espinas, siendo tu hombría atrapada en mí como la penitencia del reo que, sin resistirse, se rebela.

Entrar es igual que salvar una oscuridad a tientas pero con decisión. 
Con la valentía del que nada tiene que perder.
Gimes. 
Aprietas los dientes. 
Sudas...  Sudo. 
Somos dos seres encepados, dos emblemas de una misma moneda, dos letanías pertenecientes al mismo rezo.

Y te agarras a mí, usando tus dedos como arpones que se clavan y retuercen haciendo que me arquee. Clavo mis uñas en tu pecho marcando tu piel como lo haría un arado sobre la tierra, mojada esta vez. Vibrada y enardecida.  Sujeto tus labios con mis dientes, sin fingir, encendiéndolos del rojo intenso que me bebo.
Ruges al afán de mi oído provocando en mí esa reacción que me demencia, que me arrebata el sentido más cuerdo para volverme Astartea, un ángel en medio de tu averno, extorsionando tus demonios y sublevando la calma de tus arcángeles que caen a mis pies tan rendidos como el deseo que nos comulga. 
Afianzas cada uno de tus gestos. Me emerges y desbocas, y te entierras una y otra vez, abriéndome, usurpando mis aguas, expoliando mi norte preñado de maldiciones que se cuelan entre verbos y silencios. Te viertes en mí con la lujuria de un fuego impetuoso e irreverente mientras ahogas mis quejidos con la punta de tus dedos y haces raíz en el doliente y latente resplandor del lubricán que nace y muere al final de mis costillas. 

martes, 29 de septiembre de 2020

Rescoldos...

Mi cuerpo
se hace luz en los dibujos de tus sombras.
Mi mirada, súbita, asciende regia y evoca, 
desde el ósculo que la regenta,
sinfonía viva de dádiva. 

Pulsos e impulsos. 
Azufre en las venas del Demonio que se alimenta de mis perversiones.
Locuaces tentaciones.
Soberbio el destino que arroja mi sonrisa 
cuando, ebria de Sentido, me arrojo al sino de Sus Abismos.

Y entre los rescoldos de las Esencias
suspiran al viento
las letanías de la sangre hervida,
de los deseos entronizados
por las espinas que tatúan la piel
para coronarla de majestuosas escarlatas.

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El Sexto Mandamiento...

Este blog puede ser un atentado contra el Sexto Mandamiento, aquel que nos han inculcado en la tarea de no cometer actos impuros, es decir, aquello que es diferente del disfrute, en este caso, de la carne sin obviar el respeto por nuestra mente y por nuestro cuerpo. Aquí vengo a reflejar la fantasía o la realidad de una mente, de un cuerpo y de un alma que no se reprimen.

Soy condescendiente en pensamientos, deseos, caricias íntimas y entregas del cuerpo, y lo que es más importante, del alma a algo llamado Pecado. Una religión confesa de la que muchos reniegan pero que nadie es ajeno. Lo que unos llaman Pecado, yo lo llamo Libertad de Elección.

Dicen que el mayor de los Pecados es la Lujuria, el origen de todos los demás. De pensamiento, palabra u obra, y un ansia desmedida por la satisfacción sexual más allá de la carne, del placer por el placer, del Deseo de Entrega, de la capacidad de Ser…

Y ahora que ya lo sabes, eres digno o digna de pecar porque se te otorgó la capacidad del Libre Albedrío, el que llevó a los demonios a huir de un paraíso donde eran sometidos, el que llevó a los ángeles a revelarse y el que llevó al Hombre al Placer.
Amén.

El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

Si piensas seguirme... Quédate y confirma que eres parte del Pecado. Mi Tacto te lo agradece.