Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

domingo, 21 de octubre de 2018

Solemnități...

Te amo desde abajo, 
desde la solemnidad, 
desde donde ama la tierra, 
al borde los abismos, 
con el sentido partido en dos, 
cerrada de muerte, ebria de vida. 

Dejo que mi piel te rinda culto: 
vibrando en cada poro, 
 lacerando toda llaga que no lleve Tu Nombre. 
Ahogo todos mis susurros en la palma de Tu Mano: 
Entrega profunda sin desatino, 
a conciencia, con condescendencia, 
con serena templanza. 

Y pronuncias mi nombre 
como Hembra de tu Doma 
en la puerta de Tu Templo.


sábado, 13 de octubre de 2018

Así... A veces...


A veces te siento y otras, simplemente, te imagino. A veces, con los ojos cerrados y otras, con los ojos bien abiertos. A veces siento el contacto de tus manos abriendo mis muslos, buscando el infiel encanto de un sexo húmedo y vibrante, acariciado por vellos que se escarchan y se desmoronan al contacto del calor de tu boca, del roce de tus labios y del zarandeo de tu lengua… Me imploras y demandas placer… Mi cuerpo se entrega fingiendo ser sumiso pero es tan egoísta como desbordante. Tus manos simulan atar mis muñecas y retienes cruzados mis brazos por encima de mi cabeza. Tu boca saborea, disfruta, goza y se satisface de mis deseos anudados. 


Exploras, cual amante curioso, subido al pico de mis pechos, y dibujas, como artista engreído, las curvas de mis espacios…Y abocado en tu borrachera, me succionas desde el centro de mis entrañas, separando los labios que se embeben de los tuyos. Introduces tus dedos como osezno ante un panal cuya miel le desborda y la ansía, devorándola. Sabor ácido, dulce… sexual, sagrado placer que se come lentamente, que se degusta sin pudor. A veces te percibo erecto, inmerso en mi oscuridad, enterrándote sin compasión, sin remilgos ni estrecheces; quemando, abrasando, horadando un destino final… 
Dominando. 
Perforando el centro de mis caderas, abriendo sinsabores que quedan perdidos con aromas de placentero dolor, con algarabía de gemidos y jadeos que evocan tu nombre conjugado con adjetivos que esconden el mío. Y al abrir los ojos, tu cuerpo, sudado, dilatado… se vence pesado sobre mi envoltura, arrancada entre los pliegues de las telas donde vuelan los restos de esta pasión consumida entre las carnes. 



Fluidos perfectos, acompasados y rítmicos; compartidos y conquistados, en muta relajación y entrega. Así te imagino… Así te siento…

sábado, 6 de octubre de 2018

Sepultura de Tu Carne...


Como la tierra ensalzada, me abrí para ti, haciendo de mí, sepultura de tu carne. 
Ondearon mis pies como timón de tu cuerpo, 
anclado entre los bastidores de mis banderas, 
y canté, cual sirena en un océano de sensaciones, himnos efímeros 
al momento en que tus navíos rompían mis olas en el acantilado de mis pliegues.

Te clavé el vacío de mis pupilas y el blanco de mis ojos
como dagas a tu orgullo,
símbolo de lujuria en el canal de tu hombría.


Me alcé con la oda que engendra mi piel
sobre los avatares de tus caderas,
alimañas, bestias sin cuartel,
reventando mis entrañas sin escudos,
gimiendo la tortura benigna de tus embates.
Y abrí, con los ediles de mis manos,
las ofrendas vírgenes de tu oscuridad 
donde comulgarían mis hervores,
espumas rijosas de mi lengua 
púas al viento subyugando tus frunces
de rosa carmesí vestidos.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Cruz de fuego...



Me quedé dormida 
entre los silencios de tus letras 
y los arrullos de tus palabras. 
Te sentí entre mis sueños 
y en la realidad de mi piel. 
Dibujé las calladas siluetas de tus manos 
en las aristas de mis sentidos 
y cabalgué, 
ebria, 
en las altitudes de tu carne. 

Percibí que tus esencias flameaban 
entre los canales más oscuros de mi ser, 
ungiéndolos de las fragancias que, 
como pecados veniales, 
 reverberaban en el ápice de mis anhelos. 

Y como una cruz de fuego, 
mi norte y mi sur 
se desvelaron ante ti, 

viéndote, 
sintiéndote, 
atendiéndote... 

cual penitente redimido...
por los clavos entronizados de deseo.






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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.