Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

martes, 14 de agosto de 2018

De Tu Verbo, Silencio...


Si el silencio se vuelve Verbo,
Señor, ¿cuál es Tu Nombre ante mis ojos?
Si mis sentidos son cubiertos 
con la esencia de Tu Misterio,
qué secreto se desvela
en esa mirada de mi alma
pausada en Tus Estigmas
si esas llagas de Tu Sangre
desvelan los latidos de mi carne...

Trae Tu Luz.
Destílala...
aquí,
entre lamentos callados
ahítos de simiente en mí.

Deja que se alimente de mis pulsos...
¡Y bendita sea, Maestro, la hebra de Tu Sino!



martes, 7 de agosto de 2018

Abisal...


Mueres en los instantes en que te lato, 
convulso entre sentidos 
que hablan del idioma de la carne 
y del gemido expiado de las ánimas. 

Feneces, 
vomitando gloria,
postrado a tus propios deseos, 
esos que ensalzas en las junturas de mi piel, 
atravesándola como un pensamiento sin tiempo.

Y riges destinos deshilachados de saliva a punto de pulsión, 
de ondeantes ritmos que nos acompasan a contrarios: 
levito y tú embates tu adalid 
embravecido entre las sombras húmedas 
del vergel inmerso de plegarias; 
tú yaces y exhalas un silencio roto 
cuando mis pliegues, 
legión de enjambres, 
atrapan tu furia y la envuelven.

Aleación en esta corriente que nos lleva,
en el pulso excesivo de tu aire clavado en el mío,
del tino sin mesura que nos engendra la necesidad
de perdernos atrapados en bucle.

Me matas...
en el ulterior momento, 
en el receso de un beso,
en el expío de un jadeo, 
en el espasmo de exudos,
crucificada en el fondo de tu alma
secretada como aliento.

Y me rescatas del abismo,
gimiendo,
respirando viento,
rezumando el capricho nacido de un impulso 
compartido, 
purgado.


martes, 31 de julio de 2018

Sangre y Savia...


No hay tregua para los callados de mi boca, 
donde liba Su Lengua como un dios preñado de gloria. 
Tampoco ahí, 
engalanadas de mil silencios los rosarios de Sus Dedos 
haciendo cauce a la liviandad de mi carne 
y al aura henchida de mi alma. 

Oro a la cumbre de Mi Señor. 
Y, aun así, blasfemo Su Nombre 
atrapado entre mis dientes 
cuando horada en Su Condición 
cada ápice de mi ser. 

Tibia de cerúleos mis pensamientos, 
gozando en arreboles mi piel, 
para que sean convulsas parcas las que trepitan mi Esencia 
en conjuras que me envuelven como racimos de uva 
las marcas de Su Vuelo. 

Hace en mí, 
en sacro silencio, 
tomarlas como bendición. 

Y en oración 
repliego mi permuta de sangre y savia 
por la Entrega de serLe.


lunes, 23 de julio de 2018

Comunión...

Fijas tu mirada en mí con ansiedad perenne, con sed de hombre que derrama su deseo sobre la piel abierta a su latido, ignota en reminiscencias encendidas entre los pliegues de las entrañas, bañadas, como ciénagas, de los deseos más oscuros a la que la mente, devota, se entrega.


Es mi cuerpo, quien sumergido en las ansias de tus manos, de tu boca, de la lascivia de tu lengua y el beso húmedo de tu saliva, de la pasión que se desboca entre las pieles, de los senderos de tus pensamientos envueltos en tinieblas, reacciona como marea al viento, balanceándose sobre ti, clavándose en la erección del tuyo, prolongando esa esencia del pecado, de la lujuria de dos seres entregados sin remedio al placer de la carne, al juego encendido de uñas y piel, al enaltecimiento de rudos gemidos invocados, de sentidos encerados, rezumados y lubricados de manantiales salvajes.

Son tus entrañas las que, crecidas, se amparan al asilo de mis contracciones, ondeando estigmas blancos que velan mis banderas, ensortijados en la calidez de mis aguas mientras tus dedos, como gubias de maestro, subliman los perfiles de mi boca acrecentando espumas cuyos hilos comulgan entre tus labios como salmos de resurrección. 


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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.