Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

sábado, 2 de diciembre de 2017

El Sentir de las Velas...

Tintineaban las velas al entrar creando una atmósfera entre oscura e íntima. Se reflejaban en el espejo y tras ellas, como fondo, me veía yo. Respiré hondamente y espiré el aire de tal modo que las llamas se inclinaron con pleitesía, a modo de señal de respeto ante la presencia de Él. 

Percibí Su Respiración acariciando mi nuca. Mi piel y todo mi cuerpo temblaron. No había miedo. Sí toda la intensidad de incertidumbre. Ese misterio que se crea cuando, entregada, te das entera sin saber hasta dónde vas a llegar, hasta dónde te van a llevar. Mi nombre en Su Voz retumbó como un conjuro, un fuerte susurro a mi oído.


Cerré los ojos y volví a respirar profundamente. Sus Manos subieron por mis brazos desde las muñecas, lentamente, como caricias de mariposas enhebradas en las yemas de sus dedos... Instintivamente, reaccioné y mi piel, conmigo, erizándose. Sentí la humedad impregnando mis entrañas... 

Mía, fue la palabra que atronó en mi mente al tiempo que abría los ojos un instante..., el preciso para que con un pañuelo me los cubriese, sumiéndome en esa dulce oscuridad donde todo puede suceder mientras el collar de cuentas se ceñía más a mi cuello, y una de sus vueltas parecía ser el bocado de yegua entre mis labios. Tuve la sensación de que la fuerza me fallaba y que por ello, las piernas parecían doblarse sobre mi punto de apoyo.

Mis muñecas quedaron anudadas al final de mi espalda. Sabía que mis piernas debían despegarse ligeramente y mi boca, permanecer con los labios sutilmente separados.


Su Mano se posó en el centro álgido de mis piernas, confiscando mi humedad en sus dedos... Dedos que se deslizaron sobre la erección de unos de mis pechos antes de acariciar mis labios y hundirse en mi boca. 

No tardé en ser consciente de otros movimientos pero mi cuerpo estaba presto a todo, a disfrutar de cada sensación que me sería proporcionada.
Su Mano presionando mi hombro hacia abajo me indicó que debía ponerme de rodillas. Su Pie me señaló la distancia entre mis muslos y así, de ese modo, el cálido tacto de las primeras gotas de cera derramándose sobre uno de mis pechos, me hizo gemir y arquear la espalda, mostrando mi torso como un escudo de Sus Armas. Y erguidas mis manos,  mis pechos y mi cuerpo se convertirían en el lienzo donde Él plasmar el arte de Sus velas.



7 comentarios:

  1. Hermoso y entregado lienzo en el que verter ferviente y candente deseo…

    Maravilloso, mi querida Mag… Y la última imagen, me encanta…

    Bsoss y cariños enormes, y muy feliz finde 😘

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  2. Oh! es bello! Me ha encantado, te leía imaginando cada escena desplegada ante mi como ese lienzo de piel lleno de cera derretida.
    El ritmo pausado de la narración es envolvente y te va llenando de calor y deseo.
    Un besazo!

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  3. Ardoroso arte aquel, así como el saber realizarlo es precisamente un arte, el que describes con sutileza.

    Beso dulce Magda.

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  4. Yo sí que me inclino ante ti, por tan maravilloso trato al momento, a la entrega y a la reverencia destinada a Amo y Señor de tu voluntad.
    Grandioso como tú, mi querida Mag.

    Mil besitos para tu día.

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  5. Toda una exaltación del pecado, de la lujuria, del placer. Me gusta.
    Y te repito que no dejás de sorprenderme, con el estilo candente de tus textos, de las imágenes que elegís.
    La dominación de una mujer, prisionera por voluntad propia, es algo notablemente provocativo, un disparador de fantasías intensas. La incertidumbre como ingrediente del deseo.
    Sos una poetisa de la sensualidad.
    Besos con visualizaciones atrevidas.

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  6. Entregar la voluntad en pos de la de ambos.
    Ceder el control a quien lo ensalzará.

    Agradeceros a todos vuestras palabras. Lo hago de manera infinita.
    Besos de Pecado.

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  7. cada vez que entro en tu casa, me siento como en casa de Amowor, una cateta total...
    y es que he sido siempre tan Indomable, tan libre... que ser de alguien jamás se me pasó por la cabeza, al menos con esa entrega total,
    besos

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Ver y sentir siempre es pecar... Y me encanta que lo hagas.

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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.