¿Debo temer por mí?
No blasfemo tu nombre en pos de un deseo,
ni me vanagloria el seguirte o besarte los pies pues sierva de Ti soy mas no de nadie.
ni me vanagloria el seguirte o besarte los pies pues sierva de Ti soy mas no de nadie.
Espero tu gloria entre los poros de mi
piel,
rendida a tus entregas y suplicando tus bendiciones,
beso en la frente que me hace Señora y Reina, Tuya, de Ti.
rendida a tus entregas y suplicando tus bendiciones,
beso en la frente que me hace Señora y Reina, Tuya, de Ti.
Goza en mí, pues, yo soy de tu Nombre…
Andaba perdida, confundida; ciega y
sorda, y Tú me hiciste más digna.
Tú me prendiste de la mano y me miraste a
los ojos.
Vi el mar, el viento, la lluvia, la paz,
la esperanza… la Libertad.
Tú, Mi Guía, Señor.
Mi Raboni.*
Tú, Mi Guía, Señor.
A Ti me entrego. A Ti me doy. De Ti soy.
Tú renaces. Tú revives. Tú te haces…
porque Tú me haces, me revives…
Nunca más pequé pues Tú me bendijiste
cuando
tus dedos escribieron mi nombre sobre la arena del desierto
y me dijiste: “Ven,
Mujer...”
Y tomando con fuerza tu mano, Te seguí…
Tú, Mi Alfa y Mi Omega.
Tú, Mi Alfa y Mi Omega.
Raboni, término hebreo con el que María
Magdalena se dirige a Su Señor una vez que lo reconoce ya resucitado. Significa
"más que Maestro".




