miércoles, 20 de enero de 2021

Ramera...

Mi quietud,
mi paz infinita de un anhelo sostenido,
gana inmaculada bajo los auspicios de Mi Señor
que me ve coronada de verdes espinas y misericorde grana.

El silencio tiembla 
entre el encaje de pliegues que escoltan mi plegaria
mientras, Gloria Viva, Mi Señor, mi Dueño y Amante,derrama sus acólitos deseos
embalsamados en las letanías de mi piel trémula.

Mi hálito, 
majestad que libra mis ojos de la esclavitud impía,  
se hace suspiro de mi alma y vela de mi cuerpo 
despojado, entre amaneceres oscuros, de mi inocente desnudez.

Y se enroca mi destino en los mansos de Sus Manos,
desde los espliegos abiertos sobre los que mi carne cabalga,
indómita y sometida,
reinante del ósculo sagrado que marca mi zenit
y me encumbra, profanada, Ramera de Mi Señor
cual ofrenda hinojada
besando con la frente el altar de Sus Huellas.

lunes, 4 de enero de 2021

Sacrosanta...


Profanarme... 
hasta que las entrañas dejen de hablarme,
y las ganas revienten inconscientes
arremolinando mis aguas en sus cauces.

Hasta que la niebla disipe la sed,
mi pecho sea enjambre de mil demonios
y mi alma rile agrietada por las embestidas
 suplicando, en silencio, el decoro sometido.

Hasta que la piel se arrepienta de los pecados no cometidos
y de las glorias que, pétreas, la arranquen a jirones
y se huellen las yemas de mis dedos
como granos de uva pisoteados
en el majar de mi pensamiento
y retumbe mi aliento
como ráfagas de viento invocando mi lujuria,
haciéndose de perenne efimeridad
el néctar libado en las ánforas de mi deseo.

Y en este nombre de mujer,
perdida, flagelada, dominada y expuesta,
me aleje de lo profano para encumbrarme sacrosanta
y orada en el Verbo del Pecado.




Alegato

Este espacio es un atentado contra el Sexto Mandamiento: la negativa a reprimir la Carne, la Mente y el alma. Aquí la fantasía y la realidad se cruzan sin culpa, consagrando la lujuria como una religión confesa y clandestina.

La escritura erótica no es un tratado frío, sino el pulso febril de la sangre donde el Pecado se vuelve altar y sacramento. Las palabras muerden, huelen a sombra compartida y a devoción oscura, rasgando el aire para habitar el cuerpo como un templo consagrado al abismo.

Lo que unos llaman Pecado, yo lo llamo Libertad de Elección. Porque nos fue otorgado el libre albedrío que hizo rebelarse a los ángeles y condujo al hombre al placer.

Amén.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.