Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

lunes, 28 de enero de 2019

Creer morir...

Creí morir, elevarme sobre mi piel, cuando sentí tu aliento incrustándose en mi garganta, cuando tu gruñido arrancó el mío. Tu lengua dibujó una recta hasta mi boca, hundiéndola, usurpando cada hueco, escarbando cada diente… Y tus dientes mordieron mis labios desgarrando la rabia justa para que mis uñas se clavaran al final de tu cuello. Mis dedos agarraron tus cabellos, tirando de ellos sin que cejaras en tu empeño. Te pegabas tanto a mí que tu erección se hincaba en mi pubis provocando que me acomodara, que mis piernas se abrieran para acogerte. 

Estabas tan hambriento de mí como yo ávida de ti que me enredé a tu cuerpo como una serpiente a un tronco, como una hiedra a roca dura. Me volví constrictor en mis entrañas, presionando rítmicamente tus embates, amortiguando la barrena que invadía la tierra húmeda pero hambrienta. 

Nuestros alientos exhaustos vistieron la boca del otro, respirándose; mascullando tú esas seis letras que son requiebros en mi mente; halagos a tu Hembra; mientras me llenas de ti y me embebo de tu deseo… mientras te empapas de mi entrega.


domingo, 20 de enero de 2019

Signo...


Y ante la Presencia de Mi Señor 
doblego mi Voluntad a Su Voluntad. 
Oro mi estigma
pues Su Marca es signo de Mi Pertenencia a Él. 

En cada ápice de mi piel hay una flor que se abre a Su Rocío 
y siento en cada una de mis aristas, Su Mano...
perfilando (me).

Mi oración es plegaría y agradecimiento. 
Y en Su Verbo comulgo pues él es Mi Señor. 
A Él me debo y a Él me entrego. 

domingo, 13 de enero de 2019

Luz de Mi Señor...


Existe un latido en mi alma. 
Impulso que me eleva, 
caricia perpetua en el fondo del ser 
abierta como flor de espino blanco. 

Arrebatos de piel y sentido 
dibujados por Ti, 
Mi Señor, 
como rocío al borde de mis labios. 

Eres esa Luz que me inspira, 
desprendedora en mí del aura mística 
engendrada del Ánima. 
Revoloteo de una emoción consentida, 
entregada como rezo y plegaria a Ti, 
Mi Señor, 
siendo mis rodillas clavadas en tierra, 
inicial y postrero gesto de mi Entrega 
y ahinojado mi ser ante Ti.



miércoles, 2 de enero de 2019

Valquiria...

Me subí a sus caderas como quien se sube a la grupa de un caballo salvaje, con el vértigo a flor de piel y entrecruzado entre mis piernas. Respiré el veneno de su mirada, bebí del fuego de su boca... y sentí en mis entrañas su hombría rompiéndome la carne, abriéndome en canal con la fuerza de un puñal que yo misma conducía directo al fondo de mi ser, untándolo de mi pecado, de las mucilaginosas esencias que bullían entre los pliegues de mis labios, henchidos al gozo de aquellos rítmicos vaivenes a los que me aferraba como amazona experimentada, de los que él gozaba como preso que conocía que en su entrega estaba su victoria. 


Me dejaba llevar en aquella libertad de sentirle a mi modo, de saber que usándolo así yo era la vaina en la que se enfundaba erecto y perfecto, que la fuerza de cada uno de mis impulsos lo enervaban, le izaban sobre su propia carne, con la lascivia de quien se deja hacer con el egoísmo de darlo todo... hasta perder el penúltimo aliento en el aliento de otro. 

Me bebí sus jadeos. Clavé mis uñas en la tibieza de su piel... en el exudo de su deseo. Lamí su boca como quien lame heridas y me tomé su lengua como si exorcizara sus demonios. Era una danza de fricciones, de cuerpo contra cuerpo en batalla carnal... hasta perder el sentido en el zenit de un pequeño infinito de convulsiones donde, rendidos, extasiados, perdidos en ese sinfín de sensaciones dejábamos la ventura de sernos en el consentido del otro, respirándonos, buscando ese hálito de vida que parecía evadirse como un último latido antes de la muerte súbita...

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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.