Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

El Tacto del Pecado

He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.


martes, 28 de agosto de 2018

Dilección...


Quiero arrodillarme,
en adoración,
que me cierres los ojos
y tomar con mi boca
la obscenidad nívea y coronada que escapa,
la que marca el compás de mi sangre en devoción de Hembra.
Esa que es Tu necesidad, consuelo y maternidad,
la que pinta de luna noches de lujuria...
y enarena de amaneceres rojos la tibieza de la piel.

Quiero honrarTe y enaltecerTe,
en la benevolencia de mis gestos
y en la comunión de nuestros anhelos,
el culmen de este sagrado acto de la veneración:
Unción de tu carne prendida en la mía.
Crisma de pleno derecho sobre el cauce de mi alma,
sobre las llagas de fuego que enervan la piel
y enarbolan esta bandera de Sentimiento;
encumbrado desde las preces de Tus Pies
donde miro al Cielo de Mi Señor
y encuentro la razón de mi Destino y
la Dilección,
Amor honesto y respetuoso,
de Mi Maestro.


martes, 21 de agosto de 2018

Zurcidor de Libertad...


Me entrego a la espera escarbada de la carne
al arado colmado de Tus Dedos, 
a la magia desbocada de Tu Palpito 
cuando mi piel, 
estremecida, 
hierve en senderos que la marcan en arreboles sagrados.

Pacen mis entrañas a la conjunción de Tus labios, 
al viento cálido de Tu Aliento, 
al sentido estricto de Tu pulir 
zurcidor de acantilados de espuma de saliva silente, 
mientras ululo cual hembra en simiente 
ante los arcanos de Tu Pensamiento, 
ebrios de instinto y de pasión, 
de esencia viva que se colma entre mis acanalados:
supura de mi alma llagada entre espinas, 
prendida en sus propios deseos, 
emergente como soplo de Libertad consumada.


martes, 14 de agosto de 2018

De Tu Verbo, Silencio...


Si el silencio se vuelve Verbo,
Señor, ¿cuál es Tu Nombre ante mis ojos?
Si mis sentidos son cubiertos 
con la esencia de Tu Misterio,
qué secreto se desvela
en esa mirada de mi alma
pausada en Tus Estigmas
si esas llagas de Tu Sangre
desvelan los latidos de mi carne...

Trae Tu Luz.
Destílala...
aquí,
entre lamentos callados
ahítos de simiente en mí.

Deja que se alimente de mis pulsos...
¡Y bendita sea, Maestro, la hebra de Tu Sino!



martes, 7 de agosto de 2018

Abisal...


Mueres en los instantes en que te lato, 
convulso entre sentidos 
que hablan del idioma de la carne 
y del gemido expiado de las ánimas. 

Feneces, 
vomitando gloria,
postrado a tus propios deseos, 
esos que ensalzas en las junturas de mi piel, 
atravesándola como un pensamiento sin tiempo.

Y riges destinos deshilachados de saliva a punto de pulsión, 
de ondeantes ritmos que nos acompasan a contrarios: 
levito y tú embates tu adalid 
embravecido entre las sombras húmedas 
del vergel inmerso de plegarias; 
tú yaces y exhalas un silencio roto 
cuando mis pliegues, 
legión de enjambres, 
atrapan tu furia y la envuelven.

Aleación en esta corriente que nos lleva,
en el pulso excesivo de tu aire clavado en el mío,
del tino sin mesura que nos engendra la necesidad
de perdernos atrapados en bucle.

Me matas...
en el ulterior momento, 
en el receso de un beso,
en el expío de un jadeo, 
en el espasmo de exudos,
crucificada en el fondo de tu alma
secretada como aliento.

Y me rescatas del abismo,
gimiendo,
respirando viento,
rezumando el capricho nacido de un impulso 
compartido, 
purgado.




La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.