Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

El Tacto del Pecado

He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.


domingo, 21 de marzo de 2021

Magma...


Tu Libido y mi Deseo.
Nacen vástagos entre esquejes:
Mis suspiros.
Mi saliva...
Cada chasquido de mi lengua.

Sanguíneo el impulso que se derrama.
Lava blanca.
Fruto de sarmientos ardidos
entre tus manos y mi boca...
Mis manos.

La savia.
Hebra errante.
Gime
y florece a borbotones.
Mil batallas asperjadas.

Se azogan los latidos.
Trémulos los cuerpos.

Y
lloran tus entrañas
a mis juncos rosas.

jueves, 4 de marzo de 2021

Energeia...

Remando contra corriente, a favor de los impulsos que me sostienen, reviento mis ansias en los silencios de su boca, entreabierta como un horizonte de fuego derramando juramentos que lacerarían a cualquier beguina. Pero entre mis pensamientos recorre su caricia, la que ensalza las profundidades de mi piel, la hebra de cada uno de mis sentires mientras yo, hembra devota sin castidad, me entrego al venerado suplicio de Su Voluntad. 
Y se reinventa, exhala desde las falanges de sus dedos espinos resoles sobre las crestas de mis pechos. Palpito ebria y sucumbo en el desvelo de la venidera acometida donde hurga en mi oscuridad y rezo, una vez más, las exequias de sus asaltos...

Me deja con la piel temblando y el alma estremecida como si un cortejo de mil hienas hubiera usurpado mi cuerpo, mordiéndolo, tirando de él, excoriado por sus fauces y uñas... Entregado, como una ofrenda ante los dioses, lo viste de todas las intenciones, de todos los instintos de la bestia dominadora que goza del terreno conquistado con paciencia e inteligencia, que disfruta de sus llanuras y cumbres, de los oquedades y lagunas..., que escudriña cada pliegue dejándome encarnadas estelas horadadas. De nada las súplicas a boca pequeña entre gemidos y jadeos, entre el retemblar de mis lágrimas, las que envuelven el dolor y el placer. La Entrega consentida... 

Me mira, y en el influjo de su mirada nace mi reflejo. Yazgo, rendida al baladre que me fustiga y, después, el cuidado, el arrumaco, las caricias tiernas y las palabras susurradas que dibujan miel sobre las heridas, los besos quedos que beben las sales y los abrazos densos que refugian... 
El agradecimiento mutuo.
El silencio que deja latir el alma.


La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.