Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

El Tacto del Pecado

He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.


viernes, 15 de septiembre de 2023

Sarmientos...


Brama el misterio que devora los silencios
y peca el viento de hojas rojas envuelto.
Hojarasca de destino,
tus verbos conjugados en mi abismo.

Brilla tu mirada
de cristales tallada,
de aristas perpetuadas
al célibe encuentro de mis ojos.

Caminan tus quejidos enervados,
erecta orgía entre mis manos,
y, en filigranas consentidas,
 besan mis labios
los designios de tu boca.

Yace tu piel,
crepúsculo níveo,
marea encabritada de crines arabescas
sobre la calma ígnea de la mía.

Y un tumulto nos aovilla,
de sedas vírgenes embalsamado,
de carnes encendidas y pausas quemadas.

Hemos aquí, hombre y mujer,
en la cruz sagrada que encarna nuestro cáliz.
Somos ya sarmientos de hechura sacrificada
en la cumbre de este enfurecido y lúbrico misal.



martes, 25 de julio de 2023

Lacrimae sacrae


Mirándote a los ojos descubrí...

que el deseo ardía en llamas que nos consumían,
que mi ser temblaba de éxtasis ante Ti, Mi Señor,
como las telas de araña por un suave soplo de viento,
como la seda entregada a la piel.
Me incardiné a Tu Voluntad, 
sumida en el halo de devoción que me hace solo Tuya,
 respirando, desde el abismo de Mi Alma,
el sentido de saberme parte de Ti.
Rogué, con el callado verso que me nombra,
ser consagrada por Ti y
comulgar con la Virga impregnada de Tu Esencia, 
fulgor divino de fuego albino que me bendice 
cual lacrimae sacrae.
Y ahí, arropada en el arrullo de Tus Pies,
condensé mi energía para ser, de Ti, cáliz y oración.


* Virga tiene varias acepciones, una de ellas es sinónimo de báculo.


martes, 18 de julio de 2023

A la luz de la luna...


Qué difícil resulta a veces hablar de deseo y, otras, sentirlo. Y la luna ahí, descarada, incluso creo que guiña un ojo. Se vuelve celosa de repente. Lo noto igual que noto el abrazo de la piel del hombre que me es casi desconocido. Sí, somos eso: dos semidesconocidos desabrochándose la carne, abriendo aristas y dejándose hasta el alma en un beso, en un pulso de respiraciones agitadas cuando dos corazones palpitan, coinciden; cuando su barba, en la que se prende el reflejo de Selene en un ocaso a medias, recorre mi cuello y cae en picado sobre el pequeño abismo de mis pechos, ensalzados en los jugos de su boca.

Busco entre mis piernas la firmeza de su masculinidad… Me tienta como tienta un capote las astas de un toro en plena dehesa. Y trepidamos. Silencio de fricción. Soy el freno a su mecida y, al tiempo, el rompeolas de todas sus mareas.

Mis manos en su espalda se convierten en tentáculos de mil peces que juegan a ser pulpos.... y la habitación huele a sábanas revueltas, a sudores de deseo. Su piel brilla al compás de la quietud de la luna que atraviesa el cristal de la ventana para besarnos, para ampararnos en un no último gemido que se ahoga entre los dientes que no muerden, que acarician, que rompen todos los silentes.
No digo nada, solo quiero respirarle y que me respire. No habla. Solo mira cabalgando como Neptuno, aferrándose a sus olas. Y es mi pelo el velo de sus suspiros; mi cuello, el aroma a magnolias que lo embravece. Y mi cuerpo, el fuerte que es asediado sin límites y sin muros que lo priven, sin tabús, en la elección de quienes nos buscamos y nos empeñamos en ser. Somos libres en esa huida hacia nosotros, hacia el deseo que comulga como la hostia bendecida con vino dulce.


Nos abandonamos.
Ya no somos y, sin embargo, no dejamos de estarnos.
Nos faltamos.
Y, en cambio, no dejamos de sentirnos desde el infinito de cada poro, desde cada beso que parece un estigma.
Nos encontramos.
Desnudos: de piel y de alma; de bruces con la realidad, de su pecho sobre el mío, de mis piernas crucificándolo, de su boca sepultando la mía, cuajándose de él; bebiéndome… o tomando mi aliento, alimentándose. Sabiéndonos.

Me complace sentirlo a mi lado con la pulsión de sus embates todavía abrigados en mi piel. Respiro tranquila. Todo lo tranquila que puede dejar el deseo obcecado en la mente. Respira sosegado, presto de la satisfacción lograda. Mira hacia la ventana, con la luna besándole el rostro, lamiéndole mis besos, reptando sobre mi saliva…, deseándolo.
Se gira, y me envuelve en su abrazo. No sé si me protege o me cuida, si me acoge o si todo es parte del juego pero jugamos los dos con nuestras reglas. Su mano busca la mía y ambas se apoyan sobre el batiente de su pecho. Luego la besa. Después me besa en la sien, y respira profundamente, como diciendo mi nombre. Pronto la sábana nos cubre. El sueño también... a la luz de la luna.

miércoles, 17 de mayo de 2023

Corporis...


Dejas tu pensamiento marcado en mi piel, 
degüellas mis miedos y alabas mis pasiones.

Desnuda queda mi alma ante Ti, 
ante la ternura de Tus Manos, 
ante el misterio de Tus Ojos, 
ante la templanza de Tu Mente.

Sí, soy alma desnuda de Tu Alma.
Tea seca que prende el fuego de Tu Cuerpo.
Aliento que corta Tus Labios en el quejido de un beso, 
en el aleteo de mis yemas en Tu Piel.

Y queda un silencio laxo al arrullo de este deseo invocado
que agasaja el impacto de Tu Hombría.
Más allá de la carne, el sentimiento 
y el fuego encendido entre mis entrañas, 
húmedas y perpetuas,
plenas de plegarias que claman en mi nombre,
Tu Esencia.


lunes, 1 de mayo de 2023

In Lumine Tuo


Si rezan los silencios, que me ampare la noche. 

Fuego de amor que arde en mi interior
y en Tu Llama purificadora me consumo
pues Tu Amor es resplandor sagrado que ilumina mis pasos,
rocío sereno que calma mi ser
y vino que embriaga mi alma.

Y es ella, en éxtasis salvador, gloria de felicidad.

Mi cuerpo es Tu santuario, 
un altar de ofrendas
en el que Mi devoción se postra ante Ti.
Aún siento el requiebro de este ardor que me atormenta y me eleva al cielo
porque Tu Presencia está encarnada en la profundidad de mi ser
 para dibujar, perenne, la pasión que cubre esta aflicción prófuga.

Oh, Mi Señor amado,
en Ti hallo la quietud de mi ser,
 y el canto alado de Tu Voz
me llama a la comunión más profunda 
que rebosa de perversa lujuria las plegarias que Te imploran.
Tus Manos, caricias divinas, exploran mi carne
como la sierpe fecunda la tierra
y es mi corazón el cuenco donde Tu Voluntad late.
Es en Ti, MI señor, con mi Entrega total,
donde encuentro la plenitud de mi ventura.


In lumine Tuo / en Tu luz

jueves, 20 de abril de 2023

Libatio...


Te acercas insolente, protegido entre las sombras de la noche, desviando tus claras intenciones bajo el velo de una sonrisa, pero sé que solo quieres una cosa: clavarte en mí como una estaca entre las carnes blandas. Es tan clara tu oscuridad que tanto te delata como ennoblece. 
Vienes a mí como si todas las huellas, todos los rastros perseguidos encaminasen a mi sexo. Como un león hambriento, como un vampiro con sed de sangre, me respiras desde esta distancia que nos imita. 
Quieres lamer y relamerte, comer y paladear, saborear y degustar, disfrutar, poseer y utilizar, gozar, deleitarte en el ocaso de mi entrepierna como la mejor de tus presas en la mejor de tus cacerías; hartar tu sed con mi lluvia, saciar tu hambre con mi carne. 

Sin palabras, porque las palabras están huérfanas y vaciadas, gemidas y envalentonadas; suplicadas como arrullos y escupidas como lumbre en un tiempo que no es tuyo ni mío. No son precisas para llegar hasta mis pies ni para encumbrarme en el reino de tus cielos. Las abandonamos cuando las pieles hablaron, cuando el íntimo roce de nuestros deseos fornicaron la calma. Y esos silencios, embebidos de deseo, de fuego, te han conducido hasta el cruce de mis piernas. 

Me tienes ante ti. No cómo tú quieres porque tú me deseas desnuda, en imagen de carne y hueso, en sentimientos descarnados en hálitos, olores y emanaciones; con mi sexo, dominado y consentido, ese que tanto has detallado con tus dedos, tu boca y tu libídine, dibujando en él una dulce fantasía en perfecta combinación de rectas y curvas, de luces y sombras; ofrecido a ti, bautizado y embebido, sacralizado en Pecado. 

Y sé que te apetezco, que me quieres para entronizarte…, para investirte en Dueño y Señor de un cuerpo cuyas huellas has seguido, cuyos pasos has olfateado y, ahora, ahora que estás aquí, alzas la cabeza entre los pilares no acerbos que contiene mi boca vellida, postrado bajo mi mirada; ante mí, que no soy ni diosa ni mártir ni virgen... sino, como balbuceas, muy perra, como debe ser Tu Ramera, consagrada para bendecirte.


Como conmemoración del 12 aniversario del blog de Mi Estimado Dulce, El dulce susurro de las palabras, he aquí que dejo esta ofrenda como símbolo de amistad y cariño para cumplir así su desafío de «Dulce fantasía».

¡Feliz aniversario!

Ha sido un placer participar. Gracias a ti.


sábado, 7 de enero de 2023

Calígene...

Siento el misterio de mi silencio, 
el palpitar de mi pulso bajo un camino entrecruzado de espirales. 
Mis ojos, 
bajo el yugo libre de una seda, 
desdibujan la oscuridad
para pintar un halo de suspiro, 
un racimo de anhelos 
y la tibia caricia de unos labios que se hienden entre mis costuras
como un hilván de carne y sentido.

Clama el cielo una estela nívea de luz transparente 
coronada de aristas que horadan mi piel 
y la descarnan de mi calígine primigenia.
Me enfundo, 
fugaz y sublime, 
en el placer suculento de una mandrágora
para morir en el sepulcro de una boca que liba la profundidad de mi cáliz.

Con esta entrada celebro mis diez años en la red, al menos desde que di inicio al Pecado. No sabía muy bien cómo empezar a dar el primer paso, sin demasiadas expectativas y sin proponerme una meta más allá de mi propia satisfacción personal. Todo empezó como una especie de juego para convertirse en algo muy serio donde he podido evolucionar 
y convertir mi inspiración en Ser y Sentir. 
La mayoría de las veces escribo algo criptica, dando rienda suelta al más puro designio que me amparan los musos, dejándome llevar como en una posesión. Pero sí sé dónde me encuentro, y es entre un grupo de personas con las que tenemos más de un punto en común que se sintetizan en un puñado de letras que se visten y desvisten.

Muchísimas gracias por todos estos años a mi lado y por los que han de venir. 
Juntos, pasito a pasito, desnudando Esencia, recobrando Sentido, dibujando Placer.
Encumbrando el Pecado hasta el grado de glorificarlo.

Obra de Juan Martínez




La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.