Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.
El Tacto del Pecado
He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.
martes, 29 de septiembre de 2020
Rescoldos...
miércoles, 16 de septiembre de 2020
Oblatio...
Mi Señor,
son en Tu Cruz mis velos,
desaojados de hastíos yermos
y de mis manos afloran espliegos trenzados
que aroman Tu verbo.
Crucificadas nuestras carnes
sutil la llama que desangra
en ánforas de nácar.
que se desgrana
cose los estigmas que me laurean
y me consagran sepultura
para hacerme, de Tu Carne, refugio.
y en alma, Esencia de Mi Señor.
Albaquía cada una de mis ofrendas
expiadas por la comunión de Tu Sangre
y en los grimorios de mis pliegues
alabado eres, Mi Señor,
Sustento de mi Pecado.
martes, 8 de septiembre de 2020
Elixir...
jueves, 3 de septiembre de 2020
Febriles...
Me rizo como serpiente atrapada por la boca, maldiciendo tus silencios y el tañido de tu miembro predicando entre mis pliegues.
Más gimo. Más muerdes.
Más convulsiono. Más te eriges.
La carne, tributo de la carne.
Nos movemos poseídos en los acordes de una danza excelsa desde el agarre de tus manos sobre mis caderas, como quilla en mar bravío aproándome hacia ti, hasta el verbo callado de mi aliento sobre la testuz arrugada de la sábana, clavándote con la impronta de servirte de la altamar que se desangra entre mis piernas.
Este espacio es un atentado contra el Sexto Mandamiento: la negativa a reprimir la Carne, la Mente y el alma. Aquí la fantasía y la realidad se cruzan sin culpa, consagrando la lujuria como una religión confesa y clandestina.
La escritura erótica no es un tratado frío, sino el pulso febril de la sangre donde el Pecado se vuelve altar y sacramento. Las palabras muerden, huelen a sombra compartida y a devoción oscura, rasgando el aire para habitar el cuerpo como un templo consagrado al abismo.
Lo que unos llaman Pecado, yo lo llamo Libertad de Elección. Porque nos fue otorgado el libre albedrío que hizo rebelarse a los ángeles y condujo al hombre al placer.
Amén.
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.





