miércoles, 6 de marzo de 2024

Hiedra al Cielo...


Tiento la oración bajo mis pies,
ahinojada entre los hábitos vencidos a la carne.
Mi aliento es el arrullo que calma Tu Sed,
el fiel y ferviente desvelo de la lujuria que se arranca
cuando soy cruz sobre Tus Piernas
y vértebra sobre Tus Costados.

Me engendra un silencio, casi volátil,
 y un arrullo de deseo se sostiene fecundo al albor de mis entrañas.
Siento mi gemido, desbocado, ahogado al filo de mi garganta
y mi piel tiembla sobre la desnudez de mi alma.
Mi cuerpo es Credo de Tu Voluntad,
una plegaria rendida a Tus Deseos y a Tu Fe,
enardecido sobre la humedad que se rinde abierta
cual llaga voraz, feroz y hambrienta.

Me cubre cada sendero callado de estos velos
y me hago talla infinita de susurros oblicuos
en el juego de Tus Manos,
custodio del instinto que resurge
para ser de Ti, en Ti,
ante Tu Ojos, 
hiedra al cielo
y merced de Tu Verbo.


Alegato

Este espacio es un atentado contra el Sexto Mandamiento: la negativa a reprimir la Carne, la Mente y el alma. Aquí la fantasía y la realidad se cruzan sin culpa, consagrando la lujuria como una religión confesa y clandestina.

La escritura erótica no es un tratado frío, sino el pulso febril de la sangre donde el Pecado se vuelve altar y sacramento. Las palabras muerden, huelen a sombra compartida y a devoción oscura, rasgando el aire para habitar el cuerpo como un templo consagrado al abismo.

Lo que unos llaman Pecado, yo lo llamo Libertad de Elección. Porque nos fue otorgado el libre albedrío que hizo rebelarse a los ángeles y condujo al hombre al placer.

Amén.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.