Si el placer es Pecado, yo vivo en la Gloria del Infierno.

Pecado es todo aquello prohibidamente placentero:

El Tacto del Pecado

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Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Evangelio de Carne...




Llevo el estigma de Tu Piel en la mía. 
El Pecado inmaculado de Tu Savia prendida en mí.
Libre me obras en Tus Ataduras.

Haces, Mi Señor, 
oráculo de mis sentimientos, 
desborde de mis trémulas pasiones.
Tu Mano, 
digna plegaria de mis lienzos, 
enardece Tus Leyes. 
Evangelio para Mi Ánima. 
Tacto de fuego para mi templo.
Esencia viva para Mi Sentir. 

Tormenta de magmas elevada desde las entrañas. 
Lumbre ardiente, líquido... 
Bendición excelsa de esta Comunión
perfecta 
entre Carne y Alma.


©ɱağ 

jueves, 21 de diciembre de 2017

Con todo mi cariño 
deseo transmitiros mis mejores deseos 
para estas Fiestas 
y quiero brindar por unos días 
que espero podáis compartir 
con vuestros seres queridos, 
halla un recuerdo para los que están lejos 
y una luz para aquellos que se fueron.

Deseo que sean días de dicha, de paz 
y mucha alegría y, también, de calma y serenidad, así como un puente para acercarnos 
a la realidad de nuevos proyectos y sueños. 




lunes, 11 de diciembre de 2017

Despertar...

Y ser (Nos)...


... Despertar desnuda... sintiendo que todavía quedan en mi piel los surcos de tus roces, los rocíos de tu boca, las gentilezas de tu lengua..., ese enjambre penitente y glorificado de cien embates crucificados entre los muslos, fundiendo la carne en una sola...
... sintiendo que mis pensamientos se han arrebolado en los tuyos, con los tuyos, que han dibujado mil y un sentidos, enarbolado tantos deseos como susurros , provocado un millar de gemidos que has bebido, que tu lengua ha tratado... que en tu garganta se han diluido... Y saber que mis caricias, mis besos, mis anhelos serán bien aceptados, e incluso esperados y deseados… en este despertar al otro lado de tu pecho.
Tu espalda es un lienzo donde mis manos esbozan rutas. Recorro su centro, arañando con la yema una línea cruzando desde tu nuca hasta el final de la espalda. Ahí, se abre el destino de mi mano que, abierta, corresponde a la llamada de tus glúteos. A mi mano, sigue mi boca que, sinuosa cual serpiente, repta desandando el camino  hasta el nacimiento de tu pelo... Tu respiración te delata... Y sonrío para mordisquear tu hombro en ese deleite de saber que me responderás, más cuando atravieso la altura de tu cadera y me asgo al tallo erguido que se encumbra en tu bálano... dúctil.


Me trepas. Me rodeas. Me asientas... Me elevas y me bajas. Me haces Tuya, sentida y entregada, dibujada entre los pinceles de tus dedos, entre las argollas de tus besos, entre los arpones de tus brazos... y de tus piernas. Y me hago barro consagrado en las manos del artesano, del maestro. Tus manos. Tu desear.
Me hago sabor en tu paladar y beso consumado en las comisuras de tus labios; estandarte ondeando en tu mastelero pero me yergues y te eriges, me entras y me sales, me zigzagueas y te clavas... y me enclavas. 
Y en este desvarío de sentidos, de sentimientos, de sensaciones y emociones, nos construimos en más sangre, en más nervio, en más enjundia, en más Nosotros...  llenándote mientras me vacías... y en mi vacío... me llenas.


sábado, 2 de diciembre de 2017

El Sentir de las Velas...

Tintineaban las velas al entrar creando una atmósfera entre oscura e íntima. Se reflejaban en el espejo y tras ellas, como fondo, me veía yo. Respiré hondamente y espiré el aire de tal modo que las llamas se inclinaron con pleitesía, a modo de señal de respeto ante la presencia de Él. 

Percibí Su Respiración acariciando mi nuca. Mi piel y todo mi cuerpo temblaron. No había miedo. Sí toda la intensidad de incertidumbre. Ese misterio que se crea cuando, entregada, te das entera sin saber hasta dónde vas a llegar, hasta dónde te van a llevar. Mi nombre en Su Voz retumbó como un conjuro, un fuerte susurro a mi oído.


Cerré los ojos y volví a respirar profundamente. Sus Manos subieron por mis brazos desde las muñecas, lentamente, como caricias de mariposas enhebradas en las yemas de sus dedos... Instintivamente, reaccioné y mi piel, conmigo, erizándose. Sentí la humedad impregnando mis entrañas... 

Mía, fue la palabra que atronó en mi mente al tiempo que abría los ojos un instante..., el preciso para que con un pañuelo me los cubriese, sumiéndome en esa dulce oscuridad donde todo puede suceder mientras el collar de cuentas se ceñía más a mi cuello, y una de sus vueltas parecía ser el bocado de yegua entre mis labios. Tuve la sensación de que la fuerza me fallaba y que por ello, las piernas parecían doblarse sobre mi punto de apoyo.

Mis muñecas quedaron anudadas al final de mi espalda. Sabía que mis piernas debían despegarse ligeramente y mi boca, permanecer con los labios sutilmente separados.


Su Mano se posó en el centro álgido de mis piernas, confiscando mi humedad en sus dedos... Dedos que se deslizaron sobre la erección de unos de mis pechos antes de acariciar mis labios y hundirse en mi boca. 

No tardé en ser consciente de otros movimientos pero mi cuerpo estaba presto a todo, a disfrutar de cada sensación que me sería proporcionada.
Su Mano presionando mi hombro hacia abajo me indicó que debía ponerme de rodillas. Su Pie me señaló la distancia entre mis muslos y así, de ese modo, el cálido tacto de las primeras gotas de cera derramándose sobre uno de mis pechos, me hizo gemir y arquear la espalda, mostrando mi torso como un escudo de Sus Armas. Y erguidas mis manos,  mis pechos y mi cuerpo se convertirían en el lienzo donde Él plasmar el arte de Sus velas.



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El Beso del Pecado

El Beso del Pecado
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.