Tiento a la oración sobre mis pies
y es el camino andado de Tu Mano
siguiendo Tus Huellas sin dejar que las mías se disipen.
Soy cruz entre Tus Piernas al silencio que me engendra
sobre la desnudez de Mi Alma.
Mi cuerpo es Credo de Tu Voluntad,
aguardando en silencio el instinto que lo venera.
Y soy, en Ti, hiedra al cielo
y un rosario de estigmas tallado en piel
cuando mi boca clama vientos de sal
y mi pensamiento se ahinoja ceremonial
ante la deífica sentencia que me clama
Sierva de Mi Señor.
