Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

El Tacto del Pecado

He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.


domingo, 29 de abril de 2018

Vendaval de piel y fuego...


Inmersos en este vendaval de sensaciones, envueltos entre piel y sábanas, entre gemidos y sudor, entre salivas intercambiadas y jadeos, entre miradas que no ven nada pero lo dicen todo y bocas que mascullan cosas que no se entienden pero se comprenden… nos volvemos dos fieras salvajes, concienciadas en el con sentido de posesión, en la conversión de la carne como símbolo de pasión, usurpado el espacio del otro, maldiciendo ese que no se puede alcanzar…

Nos arañamos la piel en busca de la esencia que se esconde bajo ella. Temblamos en el deseo de arrebatarnos hasta la vida consentida en cada aliento que nos devoramos con el ansia de dos salvajes… hambrientos, sedientos… egoístas hasta un punto irreconocible en el que nos olvidamos de nosotros, tú de ti, yo de mí… para tomar todo del otro.

Y así, casi a punto de desfallecer, en ese momento donde se suplica un último hálito y se aprovecha el postrero arrebato de fuerza, la que precisas para follarme hasta el alma y dejarme sin sentido dentro de un sendero de mil emociones que parecen romperme por dentro, eclosionando en mi mente donde te metes con la intensidad de un volcán que despierta y revienta…; con el ímpeto arremolinado en el arco de mi espalda y se pierde entre mis piernas, mi cuerpo, como plañidera, estalla en mil lágrimas inundándote como si cayera sobre ti el diluvio, diluvio de mujer, de hembra… que te ofrece la rendición como prenda de entrega, como simiente compartida en el campo de mi mar donde tú plantas tus odiseas blancas y reverberan sobre cuero de tambor. 

martes, 24 de abril de 2018

Mártir...

Me resistí, como se resiste el viento a ser tomado, pero no bastó la voluntad, ni el deseo... Sacrifiqué mi carne en pos de esta pasión. Decidida. Sin más. Con la dignidad de quien se entrega, con la altivez de quien no tiene miedo, me bregué ante los mil demonios que usurpaban mi pensamiento. Ahí reinaba Él, el Señor de mis Tinieblas, el Dueño de todos mis Pecados... el Ser devorador de mi carne pero Salvador y Mentor de mi Alma.

No pude más que perderme en la sin razón de Su posesión, en el dominio de cada uno de mis instintos, en la violencia de cada acto engendrado en fusión, en amor y complacencia... No, no pude... porque no se puede resistir a de quien se es, a quien vela en tus sueños las pesadillas apartadas, a quien te alza en vuelo y te da una libertad de pies en tierra... rodillas, manos y frente... como orando, como siendo...

No se puede ser brea y, cerca de la llama, no arder. No se puede ser ofrenda y no ser venerada. No se puede ser tentación y no caer. No se puede ser testimonio y no saberse verdad.
No se puede ser Hembra... y no ser de Él.  



Mártir, en su etimología griega, no significa sacrificio o sufrimiento como al entendimiento de la fe cristiana, sino que hacía referencia a la persona que denotaba ser «fuente de primera mano», que podía dar fe y testimonio.

martes, 10 de abril de 2018

Des Velo...


Desvelas, 
como quien deshoja los pétalos de una flor, 
este ser mío de Hembra... 
con la calma densa, 
latente en las yemas de los dedos,
ardiente en las intenciones, 
perenne en la razón...

Mi piel desnuda, 
presta a las sensaciones que emanan 
de este deseo conjugado entre el tuyo y el mío, 
donde cada instante es como cada poro de mi piel, 
casi infinitos, 
enredados entre curvas, 
entre vaivenes, 
entre suspiros 
que se columpian entre tu boca y la mía.... 

Gemidos. 
Y mi espalda se arquea, 
mi pecho se eleva... 
Mi mente se abre...
y la atraviesas... 
hasta memorizarte.






domingo, 1 de abril de 2018

Vía Crucis...

Te imploro...

Postrada 
con la humildad de una soldado.
Elevada, 
con la elación susurrada de quien se siente segura.
Ni sierva ni esclava mas Tuya infinita.


Mi Señor, escúchame 
y aparta estos velos que arañan la oscuridad.
Usa mi cuerpo,
orden de Ti,
de Tus designios.
Hazme Tu Obra
participio de mi silencio.

Cimbrea mi piel en oración,
atada a la columna en penitencia.
Traza Tu Nombre en mí.
Esencia de Dominio,
Dogma de Vida.


Sean mis callados lamentos,
aurora de Tu Orgullo.
Vísteme del cárdeno de alabanza,
de las Siete Palabras que me honran en esta Entrega.

Y
siendo Tu compasión tacto divino,
cúrame de alma.
sáname estas llagas ciegas,
envuelta en lágrimas rojas.

Encuérdame en este sacrificio,
que no es más, que mi deseo enarbolado por Ti.


Mi Señor,
suspiro esta sangre que se hilvana trenzada
sobre los poros de mi piel.
Exudan todos mis temores,
avivan mis delirios
horadados desde las entrañas,
comulgados en mi boca.

La Pasión de Mi Señor
hierve aquí.
Primigenia en mi corazón fiel,
serena, plena de gloria.
 El dolor se hace miel en Tus Manos
y yo, virgen no beatificada,
virgen no santa,
pero sí Digna,
me izo en este espacio infinito
que es estar a Tus Pies
–y a Tu altura–
cumplida, 
cumpliendo, 
Tu Justa y Acreedora Voluntad.


Ahora, Mi Señor, acogida en Tus Brazos,
soy Hembra resucitada como sarmiento.
Tú me has hecho más de lo que era.
Soy flor recién brotada,
 ebria de mil pétalos,
coronada sin espinas ni clavos
y de flagelos no herida
en este camino pleno de Luz.

Agradecida,
soy de tu imagen y semejanza.
esculpida por la magia de Tu paciencia,
la impronta nativa de ser Yo.



La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.