Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

El Tacto del Pecado

He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.


sábado, 30 de abril de 2022

El Tacto Púrpura...


Sentí el tacto púrpura y lánguido de las tiras de ante entre mis pechos mientras Tú, erecto, fustigabas con Tu carne la humedad que manaba, tibia, cremosa, entre mi labios. Una sonrisa vertical delineada y henchida por aquellos toques previos del látigo, de Tu Mano y de Tu Boca, del roce de Tu Barba y los latigazos de Tu Lengua que ahora horadaba el surco entre mis cumbres, casi vergonzosas bajo la presión de Tus Manos y usadas como el impulso sobre el que Te balanceabas.

Gemía, y mi aliento reverberaba ante Tu Mirada. Tu gesto se aplicaba guiando el juguete por la cascada de piel desvirgada en deseo, en sentido..., erizando cada poro..., haciéndome arquear la espalda, sintiendo la profanación que en mí erigías, uniéndoTe conmigo en los líquidos besos condensados en mi boca, irrigados bajo tus gruñidos... entre tanto mi cuerpo se mantenía abierto en cruz, ataviado de cuerdas y nudos, benevolente ante Tus embestidas, ante la sangre que reclama, presto al rigor de Tus Perversiones, a la complacencia de Tu Voluntad que se clavaba como espinas de rosas al borde de un precipicio, maldiciéndoTe en cada coronación, en cada usurpación de mis espacios más oscuros, en cada flagelación del alma para convertirme en la grandeza de Tu Obra, para enaltecerTe cuando, humilde y orgullosa, Inspirada, acabo postrada a Tus Pies... y a mi Voluntad ensalzada en el abrazo tibio que enorgullece Mi Esencia.


 
Con este texto participo en la dinámica de nuestro buen amigo Dulce para conmemorar el undécimo aniversario de su blog "El dulce susurro de las palabras".

Por otros once años juntos en este mundo violeta tuyo 
donde siempre me  he sentido querida, respetada y acogida.
Sea este texto un presente de nuestra amistad, Mi Estimado Dulce.
Con cariño, 
Mağ 
12-4-22

sábado, 23 de abril de 2022

Enhilados...

Sé que te pierde el peso de mis pechos sostenido en tus manos. El brote descarado de mis pezones emergiendo entre tus dedos. La boca se te hace agua mientras susurras  mi nombre entre salivas y llueve fuego de tus ojos. Eres bestia y Demonio arremetiendo contra la carne que se diluye entre tus fauces y tus garras. Me inundas y me vuelves salvaje y esquiva, mansa y aplicada. Un torbellino envuelto en exudo que gime y brama y se retuerce como la Serpiente del Paraíso. 

Y si soy malva, empiezo devorando tu boca lentamente, degustando tu lengua a ritmo de cascada hasta succionarla y empezar a ser salvaje, provocando en ti la sensación de que puede perderla. Otras, arremeto directamente sobre tu entrepierna, deshaciéndome de todo lo que me impida tocar el sentido de tu erección porque me gusta verla inmensa y reclamando atención pero, también, me gusta animarla y sentirla crecer entre mis labios, golpearla en el arco de mi boca o prenderme de ella a base de lengüetazos. Escuchar cómo gimes, cómo luchas por dejarte hacer inhibiendo al macho que le gusta dominar. 

Te agarras a las sábanas y arqueas la espalda levantando las caderas, ofreciéndote a la Hembra que te cubre y ensalza, que hace de ti aquello que me viene en gana, que te come… y te bebe… Y mi saliva lo invade todo, se hace velo sobre tu piel, derramándote…, llenándome tanto de ti que se me escapa de la boca. 

Ya no hay silencios que rompan la calma, solo la algarabía de sabernos enzarzados en el quejido de una entrega, en su llanto desbordado, en el culmen que nos engendra el vacío de colmarnos. El preludio pierde su norte cuando mis piernas te enredan, cuando anclas entre mis caderas con espasmos y sacudidas y con las blasfemias que se tiñen de placer entre los mordiscos que nos enloquecen.

Nos sepultamos en el abrazo caliente, en la danza de las sierpes bendecidas que retozan y se queman, que deliran y se ahogan por el mérito del Placer más consentido, más enervado, más encendido..., enhilados, ensartados.



sábado, 2 de abril de 2022

Devota...

Sírvete Hembra, Mi Señor,
 en esta derrama de rosarios en letanías,
ecos de plegarias esparcidas en vano 
sobre la piel de Tu Gracia,
sobre la deidad de las quimeras.
Actos impuros hostigados en vaivenes
de ósculos, de acezos y soflamas
que aderezan  y alimentan esta condena
de mi carne entregada,
 crucificada en Tu Vicio
sobre las aguas de mis deseos.

Perfume redentor de estas extrañas rosas que sobre mí palpitan.
Estas gotas de rocío denso que cabalgan lentas
y se desbocan entre comisuras cual cópulas de besos,
clamor de la perversión que rinde, 
ensalzada la lujuria,
en el candil floreciente de mi piel.

Y ensalza, encumbra, devora,
Mi Señor,
estos amarres que me liberan,
que alientan mi espíritu en el Verbo latiente de Tu Credo.
Y séame de Ti, Devota consagrada.






La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.