Quiero Tu Quietud
cabalgando densa entre mi norte y mi sur,
profanando los silencios de mi boca
con las hebras de Tu Lengua.
Quiero Tu Bravura
enaltecida en mi gozo,
mojada de exorcismos.
Maldiciones exacerbadas
las lujurias de Tu Carne.
penitenciada de rodillas
entre todos estos demonios
amovidos desde sus infiernos.
Quiero la cruz de Tus Brazos.
Clavarme
santificada, beata y flagelada
en este deseo de ser carne y
herejía de Tu Sangre.
Estigmas carmesíes bajo Tu Manos
hiñen mi piel
sometida.
Impía mi voluntad entre mis traviesas.
Mancillada en la saña de Tu Bao...
hierve el fuego en las entrañas
y
clama el Verbo su presencia
horadando en mi plegaria.


Una apoteósica herejía se enaltece en cada uno de tus versos... Y es maravilloso y sublime leerlo así y expresarlo con majestuosidad, como tú lo has hecho, Mag.
ResponderEliminarMil besitos, preciosa.
Y la plegaria se hizo carne y la carne oración, y de ambas formas el placer alcanzó la cúspide.
ResponderEliminarBeso dulce Magda.
Ferviente petición de voluntad que se entrega en carne y alma, sometida y devota, clama el cuerpo y el ser…
ResponderEliminarMaravilloso, querida Mag…
Bsoss y cariños enormes ♥
Magistral plegaria en grito desgarrado hacia el culmen de la posesión.
ResponderEliminarSublime!
Un besito, querida.
"Mojada de exorcismos" Me ha encantado!
ResponderEliminarBesazo.
Plegaria de lujurias que abre la carne para que el deseo se haga pasión en su interior.
ResponderEliminarBesos.
Lunna.
La sacralización de la lujuria, fascinante.
ResponderEliminarBesos