Me tiemblan los pensamientos... y los dedos en cada impulso que se erecta mi pecho a latidos dobles y se yerguen los deseos como lo haría Tu Miembro al tenerme a Tus Pies, embriagándome del aroma de Tu Hombría perdida (o encontrada) entre mis manos.
Te imagino callado, de pie ante mí, mirando hacia abajo, mientras dudas entre poner las manos a tu espalda y, sin decir nada, sea yo quien se encare penitente como si Tu Carne fuera la hostia consagrada que absuelve mi pecado, o emprotrarme contra la pared y no tenerme compasión.
Y vuelo...
Vuelo en la idea que se sostiene en el vórtice de mis dedos abriendo a la par las alas de mariposa que circundan mis pliegues ebrios del dúctil y lascivo embate de quien se sabe tortura y placer.
Los vaivenes, los balanceos, serán los mismos... de piel contra piel, de rectas y curvas sinfín, de sonidos guturales y saliva resbalando.
Mis dedos siguen sobre las teclas, punzando como alma con demonio, mientras aprieto mis muslos y elevo mis piernas. Las puntas de mis pies son de bailarina inquieta que atrapa sus nervios, mojados, en imágenes lascivas de Tu Boca entre mis pilares, hurgando entre los pliegues como quien abre un libro y pasa páginas empapándose de tinta y espuma.
Y la cadencia de mis runas se vuelve torrente con la complacencia de mi mente, sobrepasándome de instintos, de animal indómito, de muy Hembra que sabe lo que quiere mientras las piernas se abren como compuertas de presa apurada, presta a ser caudal entretejido entre azotes que arremeten contra el calor henchido y mullido que preceden a embestidas de falanges, de pinzas abiertas que hurgan la piel de mis adentros. Mi boca se entrega a anhelos de Tu Boca, de los golpes supuestos de Tu Lengua y de Tus Dedos, de aliento derramado, de cimbradas sensaciones y sucesivas convulsiones que confluyen en el abismo de mis entrañas.
Ni quejidos ni susurros. Sí maldiciones por Tus intenciones, por el manifiesto de Tu Presencia gobernando mis manos y mi pensamiento, por el juramento incognoscible de mi esencia en el gozo de pensarTe…


Una forma maravillosa de crear literatura con dos cuerpos, dos almas, dos mentes.
ResponderEliminarContenta de seguir leyéndote ;)
Un besazo, Mag
Hola, Dafne :-)
EliminarLa alegría es mutua. Te lo aseguro.
El deseo de una mente en vínculo con otra que la hace florecer.
Besos de Pecado.
Maldiciones de una hembra que sabe lo que quiere, es la intensidad que mueve a los deseos y mejor que sea de esa manera, así no hay lugar para dudas. Excelente texto Magda.
ResponderEliminarBeso dulce y dulce semana.
Esas maldiciones, Mi Estimado Dulce, son como pétalos de flores acariciando las entrañas. Un remanso de gozo.
EliminarMuchas gracias :-) por tus palabras.
Besos de Pecado.
Me aprecie un buen texto para el onanismo femenino, y me gusta. Pensar, imaginar a ese hombre cerca, recorriendo la piel, es un precioso momento.
ResponderEliminarUn abrazo y feliz noche
Dicen que primero hay que conocerse a sí misma para poder mostrar al otro lo que nos gusta y cómo... pero cuando todo ya confluye, y a la mene acuden reminiscencias de otra piel... entonces, todo se hace río.
EliminarBesos de Pecado.
Ohh el dulce juego de la fantasía que se refleja en los dedos maestros que pulsan los espacios certeros para desencadenar las oleadas de gozo. Solo la chispa del encuentro imaginado desata el placer de autocomplacerse.
ResponderEliminarMagnífico!
A veces, una pequeña motivación y la chispa se convierte en llamarada.
EliminarMil gracias por tus palabras.
Besos de Pecado.
Bajo esa posesión de los instintos... no hay cabida para otra cosa que no sea el placer, es cierto... tras eso vienen esas maldiciones por haber sido dúctil al pensar-le.
ResponderEliminarUn verdadero lujo, mi querida Mag.
Mil besitos con todo mi cariño y muy feliz comienzo de semana ♥
La autoposesión: Es infinito conocimiento que nos deshace en segundos.
EliminarMillones de gracias :-)
Besos de Pecado.
Puro deleite siempre tus letras Mag
ResponderEliminarpasion que desborda todos los espacios ...
sin palabras mas que bello
Besos preciosa y mi cariño
.
Me quedo con tu cariño, y con tu compañía siempre.
EliminarMuchas gracias, Precious.
Y mi cariño también.
Besos de Pecado.
Sentir como los pensamientos queman la piel y se funde el deseo.
ResponderEliminarUn placer leerte.
Besos enormes.
Un placer para mí tenerte en este Territorio :-)
EliminarCuando esos pensamientos hierven desde lo profundo de las entrañas, el deseo solo debe ser desbordado.
Mil gracias por tus palabras.
Besos de Pecado.
Gobernando la mente, obedeciendo las manos, los cuerpos se encuentran en esa hombría altanera y desafiante de lava ardiente y esos labios que son continente de placeres, a veces orantes y casi siempre confluencia placentera de esa lava ardiente que penetra y esas aguas que se derraman entre cantos de entrecortada melodía. Siempre fascinante Mag. Besos
ResponderEliminarEsa canción de cuna que se vuelve satánica y hace volverte demonio y arrastrar con las uñas la poca candidez que queda en la piel y en el pensamiento. Y nos volvemos bizarros para disfrutar del deseo...
EliminarMuchísimas gracias, Biel, por tu presencia y palabras. Me ha complacido mucho verte por aquí.
Besos de Pecado.
Saberlo desde ese exhortado a la vez que infringido pensamiento. Entregada en cuerpo y alma a su candente y lujurioso manifiesto hecho carne en tu carne…
ResponderEliminarExquisito y maravilloso leerte en esta madrugada, mi querida Mag. Un verdadero placer.
Abrazos enormes 💙
Me gusta esa sensación de carne en la carne... Poética como el titilar de la piel. Bella la forma en la que lo has explicado.
ResponderEliminarMuchas gracias, Gin.
Besos de Pecado.
nada más placentero que imaginarnos que nos recorren la piel, cerrar los ojos y hacer nuestras manos una extensión del amante...
ResponderEliminarBesos bombón
Un Beso de Pecado para ti, María.
EliminarEsa sensación es perfecta .-)
Tan sólo un instante, donde nuestras miradas se cruzan lascivas, sin remordimiento ni culpa.El miembro erecto queriendo cubrir y cerrar tus palabras, no hay compasión. los labios se separan y aceptan la culpa, engulles entre gemidos. Aceptas y dejas que entre en silencio, lo sientes abrir tu garganta hasta alcanzar tus pensamientos.Todo es complacer y aceptar sin culpas, te lo has ganado, luego la húmeda respuesta te ahogara sin pensar las consecuencias. La razón obvia de tus caricias en carne viva. Eres la carne entregada a la bestia que te cubre y protege. Eres la esclava que todo lo acepta. Él, el amo de tus deseos, la última camada del infierno, el dueño de tus demonios, el abismo que no respeta y la lava que quema tus palabras.
ResponderEliminarJuan de Marco, conciliando el sueño.
"Pués aquí estoy, y tu abriendo tus pétalos rojos, para que te saque todo lo sabroso que dentro se esconde.. húmeda con el roció de la mañana y abierta para ser libada y exquisitamente preparada con las mejores galas de una flor en primavera.. cerca está el verano y el calor hace que se abran mis mis y beber de donde se guarda el líquido más dulce y cálido..
ResponderEliminarY yo erecto de deseo, absoluto y pleno.."toma de él y disfruta de su dulzura.. y que larga vida te dé"
Juan De Marco, esperando a Mag.
Hacia tiempo que no te leía :-) Me alegra saber que sigues escribiendo. ya son años los que han pasado desde que nos cruzamos.
EliminarGracias por tus palabras.
Esperar es bueno :-)
Besos de Pecado.