Mía, me dice mientras me corta el aliento en el callado de su mano, bajo la que vibra mi pulso y no le tiembla a él cuando de hacer se trata. Siento sus latidos en mi nuca y la presión en los míos. Las entrañas se condensan en ese impulso que las henchía como sismos a punto de quebrar la tierra y elevar las aguas hasta cubrirla.
Se erecta la piel y se descubre a la irreductible pasión por la que su fuerza me mantiene en el aire, en vilo, subyugado mi deseo al momento en que él lo decida. Y yo, arrebolada en un enjambre infinito de placer, suplique.
Trepa sobre mis costados. Rompe la tela y la cordura se vuelve locura al son de una boca perdida en el tormento de la otra, sin remordimiento y con hambre. De la comunión de salivas y la conjunción de los alientos nace la esencia que vibra, que ensalza la piel que tiembla sin resquebrajarse hasta que su forma se adapta a la mía, su carne abre la mía.
Trepa sobre mis costados. Rompe la tela y la cordura se vuelve locura al son de una boca perdida en el tormento de la otra, sin remordimiento y con hambre. De la comunión de salivas y la conjunción de los alientos nace la esencia que vibra, que ensalza la piel que tiembla sin resquebrajarse hasta que su forma se adapta a la mía, su carne abre la mía.
Sus clavadas parecen reventarme por dentro sin concesión alguna, abalanzándose sobre mi pecho, lamiéndolo, hincando sus dientes con mesura precavida sobre el vértice sonrosado… Siento que vuelo en ese gemido, contorsionándome como alma poseída mientras sus dedos son ganzúas en mi boca, arracándome quejidos que inundan sus ganas y atraviesan las mías en ese último sentido vestal, cuando el orgasmo sobreviene sin que él deje de balancearse, de embestirme como quien pone bandera y se convierte en la bestia que expira guturalmente el pecado que la consume... o la bendice.
Y reina la paz que con orgullo se cuida y se deleita.
Entre su boca y la mía.
Renace el suspiro clamando el último gemido que germina.
Entre su piel y la mía.
Y la carne se vuelve mansa y se enreda en el círculo sagrado que loó el Pecado.

Qué evocación más pasional, qué lujo de hambre saciada, qué bello acoplamiento de latidos.
ResponderEliminarUn abrazo, y feliz y gozosa tarde te deseo
La pasión desbordándose de entre los poros de la piel...
EliminarMil gracias, Albda.
Besos de Pecado.
Pulsan las palabras al leerte, ¿cómo no sentir este arrebato de pasión? Impoluto y excelso verbo, Mag, querida. Te felicito por crear tanta belleza.
ResponderEliminarMil besitos de admiración y cariño, y muy feliz julio ♥
Y en mi azoramiento, mi gratitud, mi querida Auro.
EliminarLa pasión es ese verbo que se conjuga más allá de la piel.
Besos de Pecado.
Pulsos e impulsos, porque en la pasión más vehemente los impulsos son los que conducen a ese momento pleno de placer. Pero tú lo dices aún mejor.
ResponderEliminarBeso dulce Mi Estimada Magda.
Como los latidos. Pum... Pum.
EliminarUn deseo, la pasión, la piel, las entrañas... Esa lluvia que nace como manantial desde lo profundo para sublevarse sobre la piel.
Muchas gracias, Mi Estimado Dulce.
Besos de Pecado.
Madre mía Mag, es absolutamente bestial.
ResponderEliminarTremendo momentazo, que sin que me tiemble el pulso te digo que me encantaría estar en el lugar de ella! Ajajj...
Un besazo!
Bueno, soñar es gratis e imaginar no tiene límite alguno.
EliminarDe tu mano está :-)
Muchas gracias, Luna.
Besos de Pecado.
Alabado sea ese pecado!!
ResponderEliminarMe encantó.
Un beso, Mag.
Amén :-) y sea me culpa su delito.
EliminarMuchas gracias, Carmela.
Besos de Pecado.
"trepa sobre mis costados". me gusta a mí esa manera de trepar, y no la de los 'trepas' que hay en las empresas. ^_^
ResponderEliminarlos momentos de pasión pueden ser suaves y serenos, o pueden ser más virulentos, como aquí relatas.
besos!!
Bueno, aquí la empresa es grande por lo que no cabe andarse con remilgos, Chema.
EliminarSi hay que arremangarse, hasta las calandracas :-)
Muchas gracias :-)
Besos de Pecado.
La imagen es perfecta, de lo que más tarde leo en el texto. Has clavado las sensaciones que ella siente al tenerlo de esa manera. Su cuerpo vibra con esos impulsos que laten acelerados en todo su cuerpo sintiendo el deseo y la pasión de ser amada.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo y muy feliz noche.
Campi, tú que escribes de piel y de carne, de alma y de instinto, también en las letras se vibra con pasión.
EliminarMuchas gracias por lo que dices.
Besos de Pecado.
Wowwwwwwwww mi amiga,
ResponderEliminarque imagen tan hermosa
y lo dice todo, que viva
el pecado.
Besitos dulces
Siby
Y por mucho tiempo. Por los siglos de los siglos.
EliminarMil gracias, Siby.
Besos de Pecado.
Intenso y divino tu escrito. Una bella pertenecer a quien se ama.
ResponderEliminarMuchos besos, preciosa.
A quién se ama y correspondida en el amor y en la pasión.
EliminarGracias, Ade.
Besos de Pecado.
Y tras el impulso primero (superada todas las fases que escribes) la carne se vuelve mansa... me gustó.
ResponderEliminarAbrazo!
Después de la tormenta siempre viene la calma... aunque sea por poco tiempo. Hay campos donde las batallas pueden ser arduas e intensas por pequeñas que sean.
EliminarMuchas gracias por tus palabras.
Besos de Pecado.
Vaya impulso de pasión el que expresas, de una intensidad erótica que se desborda. Siempre un placer disfrutar de tus relatos Mag, feliz fin de semana
ResponderEliminarEstamos hechos de pequeños impulsos. Unos apenas los notamos pero otros, nos remueven hasta el alma. ¿Cómo no van a quemarnos la piel?
EliminarMuchísimas gracias, Jorge.
Besos de Pecado.
De ese pecado vivimos y nacemos todos.
ResponderEliminarBesos.
Y que nos dure, que pecados así son permitidos. Es más, deberían ser obligatorios al menos una vez en la vida, de modo que nos dejaran tanta huella que, al recordarlos, pareciera vivirse de nuevo.
EliminarBesos de Pecado.
Totalmente apasionado. Como han dicho la imagen perfecta que acompaña al texto. Ufff me han dado unos calores xD esa posesión que se demuestra pero a la vez encanta
ResponderEliminarMe alegra que así lo veas, Sandryska. No siempre es fácil hallar la imagen. Otras, viene sola y te complemente perfectamente.
EliminarGracias por tus palabras. Y no pases calor, solo del bueno :-)
Besos de Pecado.
Después de la guerra siempre llega la paz.
ResponderEliminarPor victoria de alguno de algún contendiente o por consenso de ambos,
Un placer leerte siempre
Hola, Chharly. Es cierto, siempre hay un período de paz. A veces, sutil y ligero, pero siempre antecede a ese otro período donde tiembla hasta el misterio.
EliminarGracias por pasarte.
Besos de Pecado.
Es tan lindo lo que escribis, gracias
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Bruño y Mía.
EliminarBesos de Pecado.
Bueno, bueno, bueno...
ResponderEliminarAsí da gusto empezar el domingo.
Besos.
Y acabarlo.
EliminarY entre medias, vuelta y vuelta.
Besos de Pecado.
Que gozo cuando sientes que alguien te roba la cordura y tu no puedes controlarlo pero tampoco quieres porque esa locura que se apodera de ti es compartida y reciproca. Un abrazo.
ResponderEliminarAsí es. Una especie de retroalimentación. O, tal vez, sin especie. Una completa entrega donde todo empieza y acaba en espiral.
EliminarMuchas gracias, Sheol.
Besos de Pecado.
Cuan intensas sensaciones.
ResponderEliminarY que sugestivas esas imágenes.
Besos con pecado.