Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

El Tacto del Pecado

He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.


martes, 1 de septiembre de 2026

Genuflectio


No elevo plegarias.

Es mi cuerpo,
volcado de Pecado,
el que se inclina
y aprende
a pronunciarTe
en silencio cuajado.

Y no desde la fe,
sino desde esta forma honda
de reconocer
lo que en mí
ya Te pertenecía.

He aquí en Mi Carne
una memoria tallada,
un pulso que no se nombra
y, sin embargo,
sabe
— lo sé.

Conoce del gesto
antes de ocurrir,
del descenso lento
hacia un lugar
donde ya no hay resistencia,
solo apertura:

un canto níveo de sin soledad.

Y en esa apertura,
algo se quiebra —dulce—
no como caída,
sino como Entrega.

Mi oración no se dice.

Se arrodilla
en esta forma mía
de ofrecerme
sin palabra,
sin absolución,
sin regreso.

Porque no busco redimir el fuego.

Lo habito.

Y es ahí,
en el temblor exacto
de lo que se da

donde ardo —redimida—
en Ti,
en esta forma mía
de entregarMe.



Alegato

Este espacio es un atentado contra el Sexto Mandamiento: la negativa a reprimir la Carne, la Mente y el alma. Aquí la fantasía y la realidad se cruzan sin culpa, consagrando la lujuria como una religión confesa y clandestina.

La escritura erótica no es un tratado frío, sino el pulso febril de la sangre donde el Pecado se vuelve altar y sacramento. Las palabras muerden, huelen a sombra compartida y a devoción oscura, rasgando el aire para habitar el cuerpo como un templo consagrado al abismo.

Lo que unos llaman Pecado, yo lo llamo Libertad de Elección. Porque nos fue otorgado el libre albedrío que hizo rebelarse a los ángeles y condujo al hombre al placer.

Amén.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.