"... si el suplicio era el precio que tenía que pagar para que su amante siguiera amándola, no pedía más que él estuviera contento de que ello lo hubiera sufrido y, sumisa y callada, esperaba que la condujeran a él."
… Y me paré desnuda, escuchando lo que ajeno a todo mi marido estaba haciendo, apoyada en la pared. Él seguía en lo suyo, pendiente y concentrado en su trabajo.
Un giro sobre mi misma y me situé bajo el quicio de la puerta, puesta en puntillas con mis piernas cruzadas y mis manos apoyadas en los laterales. Él me miró. Ladeó la cabeza e hizo una mueca en la que frunció el ceño con cierto aire de sorpresa. ¿En serio que no había levantado la cabeza ni una sola vez de las varias que pasé por delante?
Luego se quedo como pensativo, jugando con un dedo sobre sus labios.
- ¡Joer, nena!... ¡ ¡Cada día lo haces mejor!
"Llevo algo de práctica...", pensé para mí y no siendo irracional al pensar que él también practicaba fuera de casa.
Espuma que perdía volumen; agua que se iba enfriando... Gestos que seducían y estimulaban, que buscaban el placer mutuo, el sentido del encuentro, el instinto de posesión, la externalización de las esencias... Mi cuerpo abierto al suyo, a sus embestidas, a sus entregas, a sus besos y lamidas. El suyo, perdido en el mío, entre los pliegues de mi sexo y las curvas de mis pechos. Y una perfecta combinación de tonos: mi piel de un blanco virginal y la de él, de ese sempiterno tono dorado. Mis manos sobre su pubis oscuro, presionando la base de su polla mientras mi boca había empezado lentamente a ganar terreno, logrando con cada chupada que se fuera enterrando en mi boca. Podía percibir las contracciones de su cuerpo conforme aceleraba el ritmo de mi mamada. Nacho movía suavemente sus caderas hacia mi boca, dejando que mis labios presionaran su erección. Me estaba follando la boca y gozaba. Aquellos gruñidos le daban un halo salvaje que a mí me enloquecía. Seguí comiéndomela como si la vida fuera en ello.
Lo cierto es que en la bañera no me siento muy segura. Siempre tengo la sensación de que un resbalón en una mala postura daría con mis huesos al traste... Y hacía ya un tiempo que no había practicado sexo en una de ellas. Desde que tuvimos aquel polvo mañanero en Praga(click) no había vuelto a experimentar y la idea la considero especialmente excitante. Nos hemos bañado juntos infinitas veces pero siempre había sido algo relajado: besos, caricias ingenuas y tiernas... que no habían pasado de ahí pero sí se habían prolongado y apasionado, posteriormente, en la cama.

Estábamos uno frente al otro, apoyando la espalda en los fondos de la bañera. El agua se había enfriado y ya no quedaba espuma, solo un aroma a sexo y aceites.
- ¡Ha sido genial!
- Pero eres un cabrón...
- ¿Yo? ¿Por qué? -preguntó echándome un poco de agua a modo de juego.
- Porque no quería...
- ¿No querías? ¡Pues no veas cómo has gozado! ¡Te han debido de oír los vecinos!
- ¿Y cómo he gozado? -sonreí imaginando que Sergio sí me hubiera oído.
- Como una puta. -Y, ahora, fui yo quien le echó agua.
- Pues quiero que me sigas follando. -Sus ojos se abrieron expectantes. Estaba exhausta y ligeramente dolorida pero, aún así, yo tenía ganas de más. Me apetecía que me follara bien por delante pero ya no quería que fuera en la bañera.
Aquella tarde no salimos a dar un paseo como habíamos pensado, ni él terminó a tiempo su trabajo pero, a cambio, follamos hasta decir basta.
Me encantó, antes de caer dormida, sentir su lengua por toda la raja de mi coño, consiguiendo que todo mi cuerpo se agitase de nuevo por completo y estallara en un orgasmo buenísimo. Nacho me sorprendió. Estaba desatado. Parecía que ambos estuviésemos poseídos por otros. Yo me conozco pero él, él me enseño una faceta nueva cuando lamió todo mi sexo empapado y lubricado con mis jugos. Me sentí derretir y sacó de mí a su mujer más puta.
Mi fantasía se unió a su voluntad.
"...Llegué de nuevo a poseerte
por no haber intentado defenderte;
nunca un vencido fue más feliz que tú.
Y hoy, de nuevo indefensa, y a la espera,Francisco Álvarez Hidalgo
he de adentrarme en tu última frontera,
desvaneciendo el último tabú."























