Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.
El Tacto del Pecado
He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.
viernes, 21 de septiembre de 2018
Su Hetera...
sábado, 15 de septiembre de 2018
Estigma soy...
miércoles, 5 de septiembre de 2018
Mi cuerpo, mi mente...
Aparezco ante Sus Ojos con la impronta de un velo que me desnuda, con mi piel arrancando cada paso, con la mirada clavada en el Maestro. Vengo dispuesta a vestirme de lienzo, encarnándome en el deseo que se vislumbre en las yemas de Sus Dedos, en cada verbo de Su Aliento, en cada pincelada de Su Pensamiento. Me apetece, igual que me apetece Él, ser Su inspiración y, al tiempo, la confirmación de Su Obra.
Le quiero borracho de ganas de mí, ávido de sentirme clavada entres sus piernas, cabalgado al trote en un sinfín de trazos: Rojo carne, trasparente sudor, blanco saliva… Besos con sabor a humo y a brandy, a restos de pasado y hambre de futuros. Me descubre tela virgen, en un respirar lento, percibiendo su aroma y el anhelo de perdernos bajo la piel. Siento que cada paso que da es un requiebro para mi alma, un latigazo de crines salvajes arrematando contra mis entrañas. Y bebo, del tiempo de espera, la gracia de perderme entre Su abrazo, entre el gemido rezumado desde lo más hondo de Su Garganta.
Este espacio es un atentado contra el Sexto Mandamiento: la negativa a reprimir la Carne, la Mente y el alma. Aquí la fantasía y la realidad se cruzan sin culpa, consagrando la lujuria como una religión confesa y clandestina.
La escritura erótica no es un tratado frío, sino el pulso febril de la sangre donde el Pecado se vuelve altar y sacramento. Las palabras muerden, huelen a sombra compartida y a devoción oscura, rasgando el aire para habitar el cuerpo como un templo consagrado al abismo.
Lo que unos llaman Pecado, yo lo llamo Libertad de Elección. Porque nos fue otorgado el libre albedrío que hizo rebelarse a los ángeles y condujo al hombre al placer.
Amén.
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.



