Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

El Tacto del Pecado

He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.


domingo, 30 de agosto de 2015

Entrega (dos)...

Esencia blanca la de tu cuerpo que mana en bravura salpicada mojando mi piel,
resbalando entre los sudores del camino que han llevado al éxtasis,
 la fuerza aplicada, las ganas en embestidas, 
las palabras que se han acumulado entre tu hambre y mi sed… 
Mi sed de ti, tu hambre de mí… 
como nómadas del desierto en medio de un oasis deseado e inesperado.
Y reptando en el vértice de tu corazón, 
marcando con mis garras de hembra salvaje al Hombre que domina y manda,
 excitado en la rebeldía de su Vestal, 
mientras Tú buscas entre los pliegues de mi piel el modo de saciarte,
 a veces sin saciarme,  sin contemplaciones ni medidas…,
 desnudando mi lujuria, mi desenfreno,
 haciéndome suplicar en cada gemido, 
en cada alarido, mi entrega, mi deleite en complacerte, complaciéndome…
Y me bebo las mieles de esta pasión, germinando en mí el manantial que te colme a Ti.

jueves, 27 de agosto de 2015

Ni Cielo ni Infierno...

Quieres la gloria pero aquí no hay cielo.
Quieres fuego y esto tampoco es el Infierno.
Esto es cuanto te daré:
Una oración de súplica a recitar,
con la que abrir tu ser a ese infinito de sensaciones que nunca antes descubriste.
No pronunciaré más palabras que las justas.
Solo se escucharán mis susurros y tus gemidos…
eternos como el placer que nos otorgaremos.
Culminaremos ese camino donde placer y dolor llegan a ser lo mismo.
Sé mi obsesión y mi manía.
Deja que sea tu sed y tu hambre.
Sin excusas. Sin pretextos. Sin dimensión.
Sé Mío esta noche para ser Tuya  mañana.
Muere en Mí. Renace en Mí.
Moriremos juntos en esta Resurrección.


lunes, 24 de agosto de 2015

¿Tuya...?

Me acercaré despacio, sabiendo que me esperas. Mis pasos serán seguros, decididos pero pausados.
Te miraré a los ojos, directamente, atravesándote con mi mirada, del mismo modo que Tú lo haces desde ahí, acomodado en tu sitio, digno, elevado, superior… Paciente, con esa sonrisa que se intuye pero no se perfila.

Y a dos, centímetros de Ti, me detendré. Pondrás una mano en mi cintura, en la parte posterior. Y sé que no se conformará con quedarse quieta ahí. La otra, en mi cuello, abierta, ajustada suave a su curva, sintiendo el latido de mi pulso. Acercarás tus labios a los míos… pero sé que no me besarás. Dejarás que se consuma tu aliento en el mío mientras mis manos pensarán dónde ir…
Una a tu muñeca, la de la mano que se mantiene en mis pulsaciones. La otra parecerá dudar. Al final, se instalará en tu nuca… Y provocaré el beso. La unión de tu boca con la mía, la entrega de tu lengua con la mía en esa contienda de saliva, donde lucharán por dominarse la una a la otra, donde empezarán a zigzaguear con fuerza, saqueando el resto de la boca…
Y nuestros cuerpos se pegarán, se soldarán poro a poro, piel con piel, latiendo al unísono en la misma respiración… tan acompasadas como desiguales al momento…
Tu boca reventará la mía, hasta que los labios nos duelan, hasta que las lenguas no encuentren más tacto que el deseo de nuestros sexos…
Y me entregaré a Ti, siendo la voluntad de tus deseos hecha carne, deshaciéndome en los jugos de mis melazas, entregados a la dureza de tu aguamiel…, atrapándola antes de licuarse, de desleírse… Antes de formar parte de mí, antes de ser yo parte de Ti. Y en ese último embate con el que me perfores; en ese último suspiro en el que tu mirada y la mía se delaten mutuamente; en ese último hálito de vida envuelto en esos gemidos, en esas respiraciones entre cortadas, en tus palabras alabadas, en las mías maldecidas… cuando inmovilizada bajo tu peso, asida por los brazos, enredada yo en tus caderas, luchando por aferrarme con las uñas… nos bendiga la lujuria desmedida…
Solo en ese instante reconoceré que soy Tuya.

Alegato

Este espacio es un atentado contra el Sexto Mandamiento: la negativa a reprimir la Carne, la Mente y el alma. Aquí la fantasía y la realidad se cruzan sin culpa, consagrando la lujuria como una religión confesa y clandestina.

La escritura erótica no es un tratado frío, sino el pulso febril de la sangre donde el Pecado se vuelve altar y sacramento. Las palabras muerden, huelen a sombra compartida y a devoción oscura, rasgando el aire para habitar el cuerpo como un templo consagrado al abismo.

Lo que unos llaman Pecado, yo lo llamo Libertad de Elección. Porque nos fue otorgado el libre albedrío que hizo rebelarse a los ángeles y condujo al hombre al placer.

Amén.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.