Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

El Tacto del Pecado

He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.


sábado, 6 de abril de 2013

Por una buena polla...

Creo que ya iba predispuesta a cualquier pequeño juego. Juego por decir algo. Digamos que se trataba de otra forma de pecar.
Cuando le vi, tuve esa sensación habitual de percibir mi cuerpo estremecerse y mis fuerzas flaquear. Sin demasiado tiempo a reaccionar, siendo sí, consciente de que él no era ajeno ni a mi sexo, ni a mi excitación ni a la palpitante humedad y aroma a hembra que atosigaban a mi caliente coño... 

Los músculos de mi vagina se cerraron al sentir su pene dentro de mí. Lo apreté en un movimiento involuntario como para no dejarlo salir, para hacerle sentirse preso de mí. Sentía sus empujones en el fondo de mi coño. Sabía cómo hacerme gozar, cómo dejarme con el latente impacto de un último aliento. Sabía cómo proporcionarme el más intenso de los placeres sin necesidad de sentir su cuerpo sobre el mío; bastaba el roce de su aliento, de su boca, la intensidad de su mirada... Apretaba mis pechos con su cuerpo y su lengua... Su lengua era tan dueña de la mía como esclava insumisa la mía de la suya.

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Alegato

Este espacio es un atentado contra el Sexto Mandamiento: la negativa a reprimir la Carne, la Mente y el alma. Aquí la fantasía y la realidad se cruzan sin culpa, consagrando la lujuria como una religión confesa y clandestina.

La escritura erótica no es un tratado frío, sino el pulso febril de la sangre donde el Pecado se vuelve altar y sacramento. Las palabras muerden, huelen a sombra compartida y a devoción oscura, rasgando el aire para habitar el cuerpo como un templo consagrado al abismo.

Lo que unos llaman Pecado, yo lo llamo Libertad de Elección. Porque nos fue otorgado el libre albedrío que hizo rebelarse a los ángeles y condujo al hombre al placer.

Amén.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.