Necesito la
ligera presión de tu peso sobre mi espalda, mientras tus labios la acarician.
Necesito el tantear de tus dedos en los recovecos de mi piel
y la
tensión de tu lengua buscando la bóveda de mi orgasmo.
Y, mientras tu cuerpo se engarza en el mío, el viento brama nuestras
pieles,
digno dueño del momento en el que nos perdermos y
en el que yo troto
siendo yegua salvaje
que amaestras y amansas tomando las riendas de mi pelo,
haciendo que
mi saliva me ahogue en esos quejidos de deseo,
de saberme tan de ti que aprendo
a dejar de estar para ser en este instante,
lo que tú quieres que sea porque yo
deseo serlo.
Y después, rotas las fuerzas, ebrias las ganas,
decidimos comernos a besos envueltos en ese jadeante abrazo que alienta
con esfuerzo consentido, vestido de las miradas que se encuentran,
de los
labios que tiemblan, de las palabras que suenan plenas de ternura y sumisión,
como versos de un poema de piel con piel,
de esencia con esencia, con la aquiescencia
de saber que nos hemos gozado.

¡Sublime! La esencia de ese palpitar sensual de deseo, que a todos nos gusta sentir en carne propia.
ResponderEliminarBesos Carnales de Pecado a Pecado.
De Pecado a Pecado :-)
ResponderEliminarEsencia viva que se siente y late...
Besos de Pecado.
¡Qué intenso tu poema! me recordaste a éste poema que hace unos meses publiqué en mi blog, te dejo el enlace por si quieres leerlo http://poemasrecopiladosdemaria.blogspot.com.es/2015/04/jinete.html
ResponderEliminarEsencia que palpita entre otra esencia, siendo carne de la misma carne, crujen los huesos, laten las almas, revienta el placer, orgasmos derramados entre las pieles.
Un placer siempre leerte.
Un beso pecaminoso.
He leído tu poema y las sensaciones, aunque intensas, me transmiten cosas diferentes :-)
EliminarSiempre es un placer leerte. Me ha producido curiosidad y antes de comentarte aquí, he ido a leerlo.
Cómo ha cambiado nuestra perspectiva :-)
Hemos mejorado y con creces.
Besos de Pecado y no dudes, el placer, siempre es para mí por recibirte en esta Casa y tenerte entre mi gente.
Cuando el goce es el fin último, el camino hacia él estará lleno de satisfacciones.
ResponderEliminarBesos dulces para una dulce semana.
Cuando se entrega una al amor y a la pasión de un modo así, creo que tú, que todo es un camino, no fácil, pero sí satisfactorio.
EliminarBesos de Pecado.
"Saberme tan de ti, que aprendo a dejar de estar para ser, en ese instante, lo que tu quieres que sea, porque yo deseo serlo"
ResponderEliminarUna frase que esconde mucho más de lo que aparenta...
Una hermosa definición de lo que es la entrega incondicional.
Como le dice vuesa merced a lady María...:" Como ha cambiado nuestra perspectiva"
Cuidado, milady, pues estáis en peligro de caer..., en el lado oscuro del placer y del deseo..., en el abismo de la lujuria y la pasión..., en el pozo de la entrega y la sumisión...
Y una vez allí, ya no es posible cruzar al otro lado del espejo :-)
Besos, mi querida amiga.
Quizás os robe la frase para mi mansión, y confío en que, una vez más, no me lo tengáis en cuenta :-)
Vuestra es, mi querido D. Sayiid. Y sabed que no os lo tendré en cuenta. No al menos, como vos pensáis :-)
Eliminar¿Caer en el lado oscuros? Yo le daré luz ;-) llegado el caso, o si cayera, espero que haya un gran farol incombustible que ilumine cada paso que dé.
Besos de Pecado, mi querido D. Sayiid.
Dos verbos en plena conjugación llegan al futuro perfecto. Sentirse así, complementarse así donde el final de una piel se confunde con el comienzo de la otra. Tremendamente bello, Mag.
ResponderEliminarMil besitos y feliz noche, preciosa.
Conjugados en primera y segunda persona del singular para se primera del plural.
EliminarMil gracias, siempre, por tus amables palabras.
Besos de pecado.