Emulsión fluida y, al tiempo densa, que mana, que
fluye, que emerge para derramarse, sembrar, regar, rociar mis columnas, las que, decididamente, se
enredan cual hiedra al frente de tus
caderas y se elevan ancladas a la altura de tus hombros, en cada una de esas
embestidas, de esos envites, de esos acoples de tu carne a mi carne, de tu puñal
a mi vaina, en ese vaivén donde se juntan mis jadeos a tus apreturas, mis
alientos a tus gruñidos…, en esa salvaje violencia que antes fue sosiego, besos
quedos y murmullos…
Es necesidad, deseo, pretensión, avidez… y ambición lo
que sientes. Es querer, ansiar, codiciar… en lo excelso de mis centros el
llenarme de ti, el forzar las paredes de
mi templo que para ti, como un dios con el mayor de sus dones, se dilatan en tu
recorrido y es ahí, en mis adentros, donde desleír tu licor en mis aguas, en el
juego perfecto de mi carne tan sedienta, ansiosa, ávida… como la tuya…
Son mis pechos, voluptuosidad en tus manos, y mi
vientre, sedimento de las mieles que te embeberán, los que se convulsionan, se acalambran
en ese gesto de invasión enardecida y delirante, casi irracional y animal que
se anida al ritmo de dos corazones, de dos almas que laten y respiran al
unísono… en un volcán a punto de reventar sus entrañas en un hálito de gemidos,
los tuyos y los míos, que encajan entre sí como la bravura del mar contra las
rocas cuando el viento lo encumbra en medio de la tempestad.


A partir de la siguiente entrada, ya se irán publicando los relatos, salvo algún que otro texto independiente, pero empezaré de nuevo con lo habitual.
ResponderEliminarGracias a tod@s.
Besos de Pecado.
Es vuestro cuerpo templo de pasión, de lujuria y de concupiscencia…
ResponderEliminarTemplo al que se entra en silencio, despacio, poco a poco, sintiendo el roce de la divinidad, la fuerza de lo eterno, la religiosidad de la más pura y virginal de las bellezas…
Pero una vez dentro, son los espíritus de la lascivia y la lubricidad los que se desatan y se muestran en todo su poder, en todo su esplendor, en toda su potencia…
Y la tranquilidad da paso a la presteza, y la calma da paso a la impaciencia, y el control da paso a la indisciplina total…
Y al galope de los sentimientos de la máxima excitación, destrozando cuerpos, quemando pieles, mordiendo labios, violando sexos, usando anos…, llega el éxtasis de la confirmación, de la explosión de sensaciones, el más sublime clímax de las convulsiones..., que nos llevan al fin del fin…
Y una vez roto, agotado, acabado, vacío pero feliz y pleno…, llega el momento de la voluptuosidad y el abandono, del goce de la desidia, de la apatía del descanso del guerrero mientras, entre tus poderosas y blancas columnas, resbala la emulsión fluida, densa, caliente y blanca, que emerge del mismo centro de tu templo para derramarse por y para mí…
¿Regalo de dioses u ofrenda para la divina diosa afrodita, hecha carne en la tierra…?
Sea lo que sea..., besos desde la mansión, mí querida amiga…
Bueno tenerte de vuelta por acá.... no dejes nunca de poner tus histórias y tus imágenes....
ResponderEliminarEsa tempestad es lo que hay de mejor..... una luvia de amor, pasión..con ventos de lujúria y placer....
Hola, Delitos. Yo también me alegro de verte. Estuve sin posibilidad de publicar por causas técnicas :-)
EliminarEn esas tempestades es donde realmente está la calma.
Besos de Pecado.
Apasiona leer así... imaginando esa tempestad en la carne y en el alma, dejando que toque en las pupilas la fuerza desatada y el vertido de su mar. Tempestad deseada y apasionada, Mag. Un placer leerte, preciosa.
ResponderEliminarMil besitos y buenas noches.
Hola, Aurora.
ResponderEliminarA veces se nos desbocan tanto los sentimientos y nos envuelven tan apasionadamente las sensaciones que no queda más que convertirse en tempestad.
Besos de Pecado.
Tempestad entre los cuerpos que se agitan a la vez.
ResponderEliminarBesos dulces y dulce fin de semana para ti
Dulce, y esas tempestades son las que dan la calma después...
EliminarMuy buen día y finde para ti igual.
Besos de Pecado.
Ya estoy acá Mag, siempre un placer leerte.
ResponderEliminarEs Tu Dios quien en tu templo habita para ser carne de tu carne, tempestad bravía reventando tus entrañas que gritan delirando la pasión embestida follando hasta lo mas profundo de tu ultimo gemido.
Un beso pecaminoso.
Follarse el alma del otro, mutuamente, Marieta, follarse el alma.
EliminarPlacer tenerte en esta Casa.
Besos de Pecado.