Aderezas con tus manos
enjambres de pasión,
latidos errantes que avocan ahora a tu mirada
cuando tu aliento calma esta sed de ti,
este hambre que quema desde lo profundo de las entrañas.
Permites que mi deseo se encabrite y cabalgue
sobre la carne que me bautizará.
Tu Carne.
Me embebo de tu fuego
y me prendo desde adentro.
Me imbuyo la furia de tu locura
cuando tu boca ruge Pecado.
Almíbar de Sangre bombeada.

Ese almíbar tentador ha de llevar pecado en su esencia.
ResponderEliminarBeso dulce Magda y dulce noche.
Que descripción tan poetica del deseo, del deseo que se consuma, de un pecado tan elevado como una virtud.
ResponderEliminarBesos con admiración,
Sublime, querida Mag.
ResponderEliminarTus palabras, tus versos... Poema que clama la maravillosa pasión.
Mil besitos, preciosa.
Me ha gustado la descripcion del tentador pecado que le has dado al dulce almibar en tu poema.
ResponderEliminarUn placer leerte, Mag.
Un besazo.
Deseo en estado vivo, pasión a raudales, maravilloso, embeber hasta diluirse en sus aguas.
ResponderEliminarBesos, Mag.
Almibar que nunca se sacia, como siempre intensas tus letras Magda
ResponderEliminarcon esa imagen que hace un conjunto sublime
Besos dulces y feliz dia
Su carne que incita a Pecar... y que Pecado sería no consumirse con Él.
ResponderEliminarExquisita como siempre, besinos.
¿Qué más se puede pedir al pecado y a pecar? No seríamos iguales sin esas dos cosas. Me alegro que hayas jugado con esa palabra, me ha encantado.
ResponderEliminarBesos.