Mueres en los instantes en que te lato,
convulso entre sentidos
que hablan del idioma de la carne
y del gemido expiado de las ánimas.
Feneces,
vomitando gloria,
postrado a tus propios deseos,
esos que ensalzas en las junturas de mi piel,
atravesándola como un pensamiento sin tiempo.
Y riges destinos deshilachados de saliva a punto de pulsión,
de ondeantes ritmos que nos acompasan a contrarios:
levito y tú embates tu adalid
embravecido entre las sombras húmedas
del vergel inmerso de plegarias;
tú yaces y exhalas un silencio roto
cuando mis pliegues,
legión de enjambres,
atrapan tu furia y la envuelven.
Aleación en esta corriente que nos lleva,
en el pulso excesivo de tu aire clavado en el mío,
del tino sin mesura que nos engendra la necesidad
de perdernos atrapados en bucle.
Me matas...
en el ulterior momento,
en el receso de un beso,
en el expío de un jadeo,
en el espasmo de exudos,
crucificada en el fondo de tu alma
secretada como aliento.
Y me rescatas del abismo,
gimiendo,
respirando viento,
rezumando el capricho nacido de un impulso
compartido,
purgado.


Nunca una muerte fue más deseada ni más ritualizada, ni un espíritu se alzó en vuelo excelso para recogerse junto a otro espíritu bramando carne.
ResponderEliminarMi admiración y mis gracias por sellar tan bonito algo único, Mag.
Mil besitos que te lleguen y feliz tarde ♥
"Y me rescatas del abismo"..
ResponderEliminarsolo así puede expresarse la pasión,la entrega, casi el desatino del encuentro íntimo.
Muy bello!
Un beso!
Puro deleite para una noche tibia ..
ResponderEliminarBello y más
Besitos grandes 😘
Y un acto tan carnal se hace sublime cuando lo describes de esta forma. Abisal, en las profundidades del sentir.
ResponderEliminarBeso dulce Magda.
Un intercambio de ataques mortales en ese combate de deseo, en lo carnal que es trascendente. En que morir es vivir intensamente.
ResponderEliminarBesos con pecado.