Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.
El Tacto del Pecado
He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.
martes, 14 de agosto de 2018
De Tu Verbo, Silencio...
Este espacio es un atentado contra el Sexto Mandamiento: la negativa a reprimir la Carne, la Mente y el alma. Aquí la fantasía y la realidad se cruzan sin culpa, consagrando la lujuria como una religión confesa y clandestina.
La escritura erótica no es un tratado frío, sino el pulso febril de la sangre donde el Pecado se vuelve altar y sacramento. Las palabras muerden, huelen a sombra compartida y a devoción oscura, rasgando el aire para habitar el cuerpo como un templo consagrado al abismo.
Lo que unos llaman Pecado, yo lo llamo Libertad de Elección. Porque nos fue otorgado el libre albedrío que hizo rebelarse a los ángeles y condujo al hombre al placer.
Amén.
La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.

Bendito es todo cuando se ensalza con la devoción del alma.
ResponderEliminarBeso dulce Magda y dulce semana.
Solo desde ahí cabe devoción tan grande.
EliminarBesos de Pecado.
Una maravilla , suena a credo y oracion
ResponderEliminarBesos grandes
Mil gracias, Precious :-)
EliminarSuena e entrega profunda a sentimiento arraigado.
Besos de Pecado.
Súplica y deseo, ese desgarro que solamente se da en la entrega.
ResponderEliminarBellísimo!
Buenos días!
Es la sacralización de los sentimientos, de la carne no enjuiciada.
EliminarGracias.
Besos de Pecado.
Es como esa oración hacia dentro... pero a la vez liberada al viento para que le llegue... para que te oiga y sienta.
ResponderEliminarMaravilloso, Mag!!
Mil besitos desde mi admiración, siempre ♥
Ensalzamiento del alma, de la entrega de la carne redimida.
EliminarBesos de Pecado.
Excelso poema. Bello!
ResponderEliminarDe esos poemas que como algunas flores no marchitan.
Un beso
Renacen desde lo profundo del ser porque va en ellos la Entrega.
EliminarMil gracias, Don Dumas.
Besos de Pecado.