Su dedo se fundió en el centro de mis labios, sellando un silencio habitado de aliento calmo, mientras mi cuerpo aún tremolaba entre sus brazos, y, en el péndulo de mi oído, reverberaban sus suspiros, expiados desde la agitación de su pecho.
No dejaba de sentir su piel pegada a la mía, la reverberación de su carne en el ancho pliegue al final de mi espalda, como un gigante arremetiendo lentamente, rematando cauces y canales que se erigían rebeldes a las aguas, que habían sido invadidos con paciencia, con tiempo... con el deseo mesurado y latiendo en aquella vorágine de pieles encendidas.
Mi lengua se hizo parpadeo en la yema de su dedo, señal de falange queda, y su sonrisa estalló en mi nuca produciendo el escalofrío que me inspiró a arañarle con los dientes. Su protesta se convirtió en la señal que marcó mi palpito erecto, que me retorció dulcemente como culebra mansa para girarme en el grado sumo, ahí donde mis piernas eran dos raíles paralelos a la cruz de su brazo, a la abertura de su mano y a la aguja de sus dedos separando mis labios; los que nacen en el norte, húmedos y henchidos, los que esconden perlas rosas que crecen al destino de los roces, que lloran placer en el punto culmen, en el grado de maduración perfecta de la entrega...; los que se embeben de él y los que se derraban como un bautizo de pecado sacro en los panales de su boca... como un amén.


Una aventura capaz de llevarnos a sitios extremadamente espectaculares. Con una pasión infinita.
ResponderEliminarBravo!
Pasión es lo que debe latir en nuestra vida. Pasión que nos haga disfrutar de los placeres de la piel, de la carne.
EliminarBesos de Pecado y agradecida siempre.
Maravilloso!
ResponderEliminarQué precioso Maga... me parece uno de tus textos más logrados. Contenido,pero,justamente en esa economía de adjetivos y palabras más "rimbombantes" has encontrado el punto exacto para hacernos volar y gozar.
Un besazo y festejo tu regreso!
Hay veces que somos carne pero escribimos con más alma. Me alegra mucho que te haya gustado. Eso me es grato.
EliminarGracias mil por tus palabras y cercanía.
Besos de Pecado.
Como un Amén y no cabe más por decir cuando lo demás se siente.
ResponderEliminarBeso dulce Mi Estimada Magda.
Amén es el alabado..
EliminarEs puro sentimiento: La sentencia final.
Besos de Pecado.
Puro deleite que derboda ante el erotismo que nos muestras
ResponderEliminarun placer siempre leerte
Besos enormes y feliz fin de semana
El deleite de sentirlo, de percibirlo... así como dices.
EliminarGracias mil.
Besos de Pecado.
Se echaba de menos tu Amén... tu prosa poética encauzada hasta llevarnos a ese culmen de la admiración.
ResponderEliminarMil besitos de admiración y feliz tarde, Mag ♥
Voy llegando, como una plegaria, de poco en poco.
EliminarGracias siempre, Auro.
Besos de Pecado.
Un texto genial, Mag *__* Se siente la pasión, el amor, el erotismo a flor de piel. Sólo decir: Amén.
ResponderEliminarUn besazo preciosa
Millones de gracias, Dafne.
EliminarPasión, deseo, amor, sensualidad y erotismo... Todo esos matices según percibamos cada uno.
Besos de Pecado.
Me alegra tanto que hayas vuelto a escribir, es un placer seguir leyendo tanta pasión.
ResponderEliminarBesos enormes.
No he dejado de hacerlo, María. Hay cosas que se pueden dormir, ser más o menos productivas o buenas pero los que amamos este arte, siempre andamos con él entre las manos.
EliminarUn placer verte también.
Gracias siempre.
Besos de Pecado.
Pecado sacro. Un oxkmoron muy adecuado para lon candente de la escena minuciosa y magistralmente descrita.
ResponderEliminarEs algo de lque me hace volverma visitarte.
Besos con admiración por el pecado.
Y yo estoy encantada de poder recibirte siempre. Sabes de mi aprecio.
EliminarY te sigo abriendo las puertas de esta Casa así como de la Trastienda.
Gracias por tu compañía y palabras.
Besos de Pecado.