Durante unos segundos siento como si la biblioteca me atrapase, como si todos los libros estuvieran hablando de mí. Me impone un poco a pesar de que es el lugar que más me gusta de la casa de Mon Monsieur. Entre libros se crea un ambiente muy especial, nada denso. Fluye. Es, en el fondo, un refugio donde me siento protegida y un lugar donde volar sin alas.
Mis pasos eran decididos pero con esa languidez precisa para el momento. Mis manos a la espalda y la mirada clavada en Él: como nos gusta a ambos. Movimientos intencionadamente estudiados y practicados. Algunos enseñados. Otros, de propia iniciativa como la tiene Él. A veces, me sorprende. Otras, deja sus juguetes a la vista aunque luego no los vaya a emplear. Es como calentar la situación y ponerme en alerta, como dar un paso más sabiendo que te va a llevar desde el infierno a la más grande de las glorias.
En ese momento en que la distancia es tan corta que podemos olernos, respirarnos, erizarnos… sin tocarnos, se produce la magia… Un instante trascendental, espiritual podría decir… Místico donde el silencio es tañido de los pensamientos y estos emergen de Sus Manos provocando en mí todo el deseo y la plegaría por sentirlo.
Me llevó hasta el espejo. Lo compramos unos días antes en un anticuario del casco viejo. Hizo que me observara y describiera todas mis sensaciones. Cada una de ellas acababa obteniendo un premio: Una prenda menos sobre mi piel para que esta fuera siendo lienzo para Él.
Me cubrió los ojos. Besó mi cuello. Llegó a mi mejilla. La mordió suave… Noté el roce de su lengua y el hilo de saliva metiéndose en mi boca cuando la hundió en ella.
Di un respingo cuando sus dedos se colaron por los pliegues de mis labios, henchidos y mojados entre mis muslos:
—Ahora sí —me dijo a voz ronca a la orilla de mi oreja, mordiscando mi lóbulo…—Apenas te toco y fluyes en mí…

La magia de la piel, que al final responde con levísimas caricias, imperceptibles casi
ResponderEliminarUn lugar, o mejor, la sabiduría de unas manos, que saben del placer sin prisas. Un abrazo y feliz martes
la magia del Deseo, de los impulsos contenido para que luego vuelen lo más alto posible... en un suspiro, en un gemido... en Entrega.
EliminarBesos de Pecado y mil gracias.
Feliz fin de semana.
La mujer del relato podría ser un personaje de ficción encontrándose con su autor. O puede ser que haya inspirado a un escritor, con el cual comparte sensaciones muy intensas. O tal vez nada eso, pero las sensaciones siguen siendo muy intensas.
ResponderEliminarBesos con pecado.
Las sensaciones y el lugar... los espacios en blanco que dejan volar tu imaginación...
EliminarSi fuera una de tus historia, la chica saldría de un libro... e, incluso, el también.
Besos de Pecado,Demi.
Una biblioteca donde el conocimiento se encuentra en otro sitio y no en libros, me gusta ese juego ante el espejo, la complicidad siempre es un punto de encuentro.
ResponderEliminarBeso dulce Mi Estimada Magda.
Para mi la complicidad, la seducción, ese juego entre dos... es sublime... porque, como dices, es también conocimiento.
EliminarBesos de Pecado Mi Estimado Dulce.
Maravilloso y libidinoso ese preámbulo que aflora in crescendo, hasta la entrega y el éxtasis definitivo…
ResponderEliminarPrecioso. Me ha encantado el escenario donde se desarrolla la historia.
Abrazo enorme, y muy feliz tarde, mi querida Mag 💙
Las bibliotecas privadas tienen un encanto especial, al menos para mí, y en ellas pueden acceder entendimientos como el que describo. Un mundo de entregas a pie de letras.
EliminarBesos de Pecado y mil gracias.
La biblioteca es un lugar mágico además de sagrado... y con ciertos rituales se hace el mejor rincón para ser lienzo y fluir a golpe de una voz.
ResponderEliminarBellamente admirable tu relato, Mag.
Mil besitos que te lleguen y feliz tarde ♥
Es como un mundo mágico donde todo puede suceder No sé qué tiene para mí pero es eso, mágico donde la imaginación (y la realidad) vuela.
EliminarGracias siempre y Besos de Pecado.
siempre digo que las chicas que leen (en el trasporte público, en las salas de espera...) son atractivas, tienen 'morbo' como yo digo.
ResponderEliminaren una biblioteca vacía pueden pasar algunas cosas... yo cuando estudiaba la carrera iba a una biblioteca a estudiar, pero era muy tímido y no sabía cómo entablar conversación.
los que creen que hasta estornudar es pecado leen poco. más que nada porque la mitad de los libros los tienen censurados...
besos!
Les pasa igual a los hombres. Les hace algo especial con un libro en la mano.
EliminarLos que no leen se pierden mil cosas, y muchas de ellas interesantes. Pero esas bibliotecas son diferentes, aunque esas antiguas, enormes, que parecen monumentos, esas sí que me gustan y mucho.
Besos de Pecado y mil gracias, Chema.
Que lugar para que todo surja y fluya, como ese roce final con esa frase que culmina
ResponderEliminarBesos enormes Mag y feliz dia
.
El dejarse llevar por Su Dominios hasta sucumbir de placer en un lugar muy evocador.
EliminarMuchas gracias, Precious.
Besos de Pecado.
La educación y el aprendízaje nos liberan de muchos tabues y nos ayudan a la entrega y el recibo de los deseos.
ResponderEliminarUn relato muy incitante.
Eso es cierto. No nos hace tan animales y nos ayuda, como dices, a disfrutar de ciertos deseos y placeres de la vida.
EliminarBesos de Pecado y gracias por tus palabras.
El erotismo empieza en la mente y luego ya se convierte en algo físico, sin duda. Me encantó que el escenario fuera una biblioteca propia.
ResponderEliminarUn besazo, Mag
Ahí es donde está todo, Dafne. Quien se adentra en tu mente, acaricia cada uno de tus pensamientos, y te llega hasta el alma, el cuerpo, luego, se vence solo. Se entrega al máximo placer.
EliminarGracias mil y Besos de Pecado.
Fluir con el misticismo del lugar, entre roces de piel y deseo.
ResponderEliminarMaravilloso relato, un abrazo Mag.
Así es, Jorge, el erotismo tiene ese halo místico que lo engrandece.
ResponderEliminarBesos de Pecado y agradecida por tu presencia.