La conversación deja de ser lo importante y las miradas pasan de insinuantes a canallas. El mundo deja de existir al insistir tu mano por debajo de mi falda, arrancándome algún improperio que se disimula bajo la picardía de mi media sonrisa y la tenue luz hace más enigmáticos tus susurros. Para entonces, ya estoy perdida, más aún cuando tu lengua roza mi cuello como si me chuparas la sangre, anticipándose a un beso a boca abierta de esos que profanan hasta el cielo.
Y entonces, en la locura del morboso momento, tus dedos se convierten en un falso Moisés reclamando mi atención entre las piernas, sin vergüenza alguna, desatando esas ganas de follarnos, sabiendo que la tortura se alargará hasta el último de nuestros alientos, la que me hará reclamarte y pedirte... y tú regocijarás en todo ello.
Las miradas ajenas encienden la sangre y los pulsos. Las palpitaciones van más allá del pecho y las tentaciones, estudiadas en mis labios con la yema de tus dedos, mojados de nosotros, musitan silencios que se agarran a la fuerza contenida de los gemidos.
Tu frente pegada a la mía.
Las bocas, a un suspiro cortado.
Provocas mí esa sensación de fuego, el que ya se aviva entre tus caderas y se lanza sobre mi piel. Y logro vislumbrar tu mirada de lobo hambriento y sediento... con mirada de cordero degollado y ojos encendidos. Te delata y me enreda esa sonrisa granuja que atiza en mi boca justo antes de morderme, marcando territorio. Entonces, entre dientes, sin separar del todo tus labios de los míos, eres capaz de decirme: «Cielo, prepárate para ser la diosa de mi infierno...». Solo me queda respirar hondo y empezar a arder como una tea mientras mis grietas hacen agua, mis pensamientos dejan de existir y la respiración se hace bandera perdida.
Y acabamos en la noche, al amparo de las sombras, como los gatos callejeros, descubriéndonos en este encuentro de centros desequilibrados donde mi mirada se vuelve albina hacia las estrellas y la tuya se pierde en la oscuridad de mi horizonte enhiesto.
Wuau , esa diosa del infierno va rompiendo moldes y haciendo que arda hasta el propio lucifer.
ResponderEliminarTus letras enciende la llama de la lujuria en su más alto nivel.
Besotes, muy buen fin de semana.
Lucifer, en este caso, está metido en las pieles de ambos.
EliminarMuchísimas gracias por tus palabras, Campi. Siempre son de agradecer.
Besos de Pecado.
Sabes ensalzar los momentos de mayor placer con ese bálsamo tan propio de ti como es lo místico. Un relato para disfrutar tanto como la escena. Y Tú como Rodin están en lo cierto ;)
ResponderEliminarBeso dulce Mi Estimada Magda y dulce fin de semana.
Me encanta cuando se me reconoce ese halo místico en mis letras. me elevo y lo digo con humildad.
EliminarMuchísimas gracias, Mi Estimado Dulce.
Besos de Pecado.
Relatazo que nos deja con la miel en los labios,con la fantasía y el deseo desatado.
ResponderEliminarExcelente momento,excelente forma de relatar ese instante perfecto!
beso grande.
Son momentos de borbotones, de lava, de aguas y fuegos...
EliminarMuchísimas gracias, Luna.
Besos de Pecado.
Me quedé sin aire por devorar este encuentro, las imágenes que describes con elegante erotismo. Mag, querida amiga, admirable una vez más esa forma tuya de envolvernos...
ResponderEliminarUn final magistral... "Mirada albina" mi reverencia para ti.
Mil besitos con mucho cariño que te lleguen y feliz semana ❤️
¡Ay, me azoro cómo no imaginas! Tus palabras sí que son bálsamo y elegantes que afloran para ofrecerme un reconocimiento que agradezco humildemente.
Eliminar"Mirada albina", esa mirada de muerte súbita.
Muchísimas gracias, mi querida Auro.
Besos de Pecado.
en una pareja, si ambos tienen reparos de tipo religioso para tener sexo entre ellos, la sensación de quedarse solos y tratar de resistir la tentación hasta caer al final, tiene que ser aún más excitante. algo bueno debía tener, y es que ya se sabe que todo lo bueno, o es pecado o engorda. ;)
ResponderEliminarbesos!! :*
Bueno, Chema, aquí ya sabes que el Pecado se sacraliza y es de debido uso y disfrute. No hay excusas.
EliminarEl misticismo no tiene mucho que ver con la religión desde mi punto de vista pero están muy unidos, eso sí es cierto. Sea como sea, a mí me viene de perlas.
Muchísimas gracias, chema.
Besos de Pecado.
hay sólo un camino.... recorrerlo es perderse en el más escabroso de los laberintos. Un sabor, una boca, labios humedecidos por dos dedos vivaces, Pierdeme, pierdete...
ResponderEliminarUna vez que se empieza en el primer paso el camino está trazado. Solo varía la forma de recorrerlo y si es a través de senderos de fuego hay que estar dispuestos a quemarse, e incluso a arder.
EliminarMuchísimas gracias.
Besos de Pecado.
yo ya estoy convertido en cenizas
EliminarMortal !!!!!
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Chante.
EliminarBesos de Pecado.
Instantes que se tensan hasta ese latido irrefrenable que ruega y desea… Prefacios que enloquecen y arden hasta la inminente culminación…
ResponderEliminarSiempre un placer leerte, preciosa.
Tu verbo gime candente y sublime…
Un abrazo grande, y muy feliz semana 💙
Prefacio, esa palabra me gusta. Se acerca mucho a "ministerio". Ambos son caudal de emociones.
EliminarMuchísimas gracias por tu comentario y por tu presencia, Gin.
Besos de Pecado.
Wow!!!!!! Mucha pasion.
ResponderEliminarDe eso se trata, Bonita :-9
EliminarBesos de Pecado.
Completamente canallas... Me quedé con ganas de más.
ResponderEliminarMagnífico relato Mag, es un placer leerte.
Un fuerte abrazo.
Muchísimas gracias, Rita.
EliminarHay que ser egoísta y canalla :-9
Besos de Pecado.
Pasion y picardia en publico. Morbo sobre pasion. Lo he vuelto a leer y no dice en ningun sitio quecsea en publico, pero a mi asi me lo ha sugerido. "Las miradas ajenas" lo unico.
ResponderEliminarBesoossmulti Mag
No, no lo dice directamente pero se sobreentiende en frases como la que mencionas. Todo es público hasta el momento de las farolas que sigue siéndolo pero más reservado. Los preliminares a vista de todos :-)
EliminarTe has dado cuenta de ese sutil detalle. Me encanta.
Muchas gracias.
Besos de Pecado.
Y Toro callejero no puede ser?, jajajajaa
ResponderEliminarBesos.
Hombre, muy normal ya no es. Campestre podemos decirlo, eso sí, te da un viaje del ocho y medio :-) :-)
EliminarGracias por venir, Toro :-9
Besos de Pecado.
"Prepárate para ser la diosa de mi infierno"... ¡Vaya promesa!
ResponderEliminarAdoro leerte, Mag. Sensualidad, deseo, erotismo. Tus palabras se encadenan unas con otras en párrafos cuyo tono va siempre en crecendo. Y la imagen del final... Uf, la guinda del pastel.
Espero que todo te vaya genial.
Un besazo enorme, preciosa :3
Hola, Dafne, la verdad es que promete y mucho.
EliminarMuchísimas gracias por tus palabras. Me llegan y me hacen bien.
Y gracias también por tus deseos. Estoy bien, solo que ando muy ocupada y sin tiempo para mis cosas pero ya se irá apaciguando el tema.
Cuídate mucho.
Besos de Pecado.
Cuanta pasión llena de lujuria, un relato que atrapa
ResponderEliminaral lector sin medir consecuencias.
Un placer la visita
y me ha encantado eso de la mirada albina
ha quedado muy poético.
Un besote.
Hola, Javier, bienvenido.
EliminarLa lujuria es puro destino en este lugar donde eso que llaman Pecado es lo más sacro.
Sí, lo de la mirada albina queda mejor que poner los ojos en blanco :-)
Besos de Pecado.